De fachadas pirata y otros enjuagues

Los arquitectos del despacho Museotec que ganaron el concurso de licitación para diseñar y construir el edificio y la fachada de la Biblioteca Juan José Arreola en el Centro Cultural Universitario denuncian a las autoridades de la UdeG de incumplir con el contrato. Se quejan porque, dicen, el fideicomiso del centro adujo falta de presupuesto para la construcción de la fachada, por lo que contrató a otro arquitecto que terminó por “fusilarse elementos arquitectónicos de museos de Berlín y de Carolina del Norte.

 

 

Como si sobrara el dinero público, la UdeG pagó dos veces por la misma fachada de la nueva Biblioteca Pública del Estado “Juan José Arreola”, que forma parte del faraónico Centro Cultural Universitario (CCU).

El arquitecto Francisco López Guerra, director del despacho de arquitectura y museografía Museotec revela el enjuague: “Como despacho, nos pagaron el trabajo completo, que consistió en diseñar el edificio, incluida la fachada, que cambiaron de forma arbitraria”.

Desde el año pasado, el fideicomiso del CCU consideró que la fachada no era viable por falta de dinero y optó por asignarle el diseño al arquitecto tapatío Federico González Martínez, de Constructora J.V., denominado Fachadas lenguas indígenas.

Lo singular en este caso es que el diseño de González Martínez es una copia de un edificio cultural llamado Centro Gantt, ubicado en la ciudad de estadunidense de Charlotte, Carolina del Norte.

López Guerra se queja porque, arguye, “están pagando doble este trabajo; por eso, como despacho, Museotec presentarás la denuncia correspondiente ante las autoridades competentes, como la Auditoría Superior de la Federación.

“Nunca, en ninguna parte del mundo, nos habían hecho esto en una competencia de diseños arquitectónicos. Ningunear la decisión de un jurado internacional es inaceptable… Es realmente increíble descubrir que en México existan no sólo los piratas de películas sino también arquitectos piratas.”

Su colega Antonio Toca, también de Museotec, dice que el plagio es burdo: “De la fachada de lenguas indígenas se puede decir muy poco. Demuestra que una copia de ciertas imágenes (como las fachadas del Museo del Holocausto en Berlín), mal adaptada sobre un edificio ya construido, es ridícula.

“Además, resulta evidente que es la copia del edificio del Centro Gantt: los colores son los mismos y las líneas diagonales son iguales. Nunca una copia puede igualar al original. La fachada del Centro Gantt está inspirada –y cito la explicación del Freelon Group, autor del proyecto– en los diseños textiles de la comunidad africano-norteamericana (la copia de lenguas indígenas es evidente) y los paneles metálicos están ‘cosidos’ en diagonal, como los textiles.”

El proyecto arquitectónico lo ganó el grupo mexicano Museotec, conformado por López Guerra, Toca, José Grinberg y Sara Topelson, en un concurso internacional presidido por Bill Lacy, director ejecutivo del Premio Pritzker en 2005, en el que participaron como jurado expertos en diseño y organización de Bibliotecas. Museotec se impuso a 261 proyectos.

“Ganamos el primer lugar, con un proyecto que suscitó un apoyo unánime del jurado; entre otras cosas, por la novedosa solución de las fachadas a base de láminas perforadas de cobre. Una verdadera segunda ‘piel’”, comenta Toca.

El pasado mes de abril, López Guerra presentó un juicio de inconformidad en la Cuarta Sala Unitaria del Tribunal de lo Administrativo de Jalisco. Al principio, el magistrado Armando García Estrada otorgó una suspensión provisional a Museotec o determinó que el fideicomiso del CCU se abstuviera de construir las Fachadas lenguas indígenas.

Sin embargo, terminó por darle la razón al CCU. “La resolución del juzgado nos pareció tendenciosa y suponemos que fue por la presión de la Universidad de Guadalajara”, dice López Guerra a Proceso Jalisco. Eso lo llevó a apelar a una instancia federal para echar abajo la decisión del tribunal local.

–¿Cómo eligieron su proyecto arquitectónico? –pregunta el reportero a López Guerra.

–El juicio de un jurado en las competencias de arquitectura tiene un peso fundamental. El jurado evaluó, en este caso de la Biblioteca Pública de Jalisco, el diseño en conjunto, no sólo la fachada. Y por supuesto que también evaluó los costos y los argumentos del diseño (el significado y lo que se quiere comunicar).

–¿Y desecharon el diseño de la fachada?

–Sí, tomaron una decisión unilateral de cambiarla. Lo peor del caso, el arquitecto que diseñó la fachada, copió algunos elementos de otra ubicada en Alemania. Esto es vergonzoso.

–¿Qué significado tenía para ustedes el diseño de la fachada?

–Nos enfocamos a transmitir un mensaje temático, pues sabemos que la nueva Biblioteca Pública de Jalisco resguarda documentos históricos de gran valor de la época de la Colonia. En aquellos tiempos, Guadalajara tuvo una importancia enorme, de tal suerte que se constituyó un arzobispado desde el cual se tomaban decisiones para todo el continente.

“Por eso, quisimos darle importancia a los metales, que fue lo que empoderó a Guadalajara; quisimos utilizar una aleación de cobre para mostrar el significado de la riqueza de la ciudad y su poderío en la Colonia.”

Antonio Toca abunda: “México es el segundo productor mundial de cobre y tiene una tradición centenaria en su utilización artesanal y artística. Las fachadas estaban diseñadas para proteger del sol directo y del ruido de la cercana vía de alta velocidad del Periférico. Además, eran una puerta de acceso al CCU”.

–¿Cuál fue el argumento que les dijeron del CCU? –se le plantea a López Guerra.

–Platicamos con Enrique Zambrano (secretario del Fideicomiso del CCU), quien se justificó diciendo que nuestra propuesta de fachada era costosa y la querían más barata. Estos supuestos argumentos son infundados y engañosos. Nunca fue posible hacer una comparación.

–¿Platicó con Raúl Padilla sobre estos cambios?

–Lo saludé algunas veces pero no sé si estaba de acuerdo. Él siempre se rodeaba de dos colaboradores en quienes confía: Mauricio de Font-Réaulx, el director del CCU y Zambrano.

Ahorros mal entendidos

Antonio Toca afirma que desde un principio advirtieron que la nueva Biblioteca Pública requería de más recursos para su edificación y que convenía solicitar más recursos al Congreso de la Unión. “Nunca se tomó en cuenta nuestra sugerencia”, dice.

La construcción se inició en 2006, comenta el arquitecto. Pero desde antes las autoridades universitarias pidieron a Museotec que modificaran su proyecto. “Se realizaron tres cambios en el proyecto original y en el arquitectónico, que nunca se nos pagaron. Los hicimos por nuestro interés en que la Nueva Biblioteca pudiera construirse”, comenta Toca.

Relata también que durante la construcción hubo cambios en la coordinación de obras, en el CCU y en la Rectoría de la UdeG: “Hay que recordar que hubo dos rectores al mismo tiempo. Eso provocó severos retrasos en la construcción. Un ejemplo fue la estructura de concreto. El proyecto permitía que las losas fueran prefabricadas, con el ahorro de costo y tiempo en la construcción, explica el arquitecto Toca.

Sin embargo, por “ahorrar”, decidieron construir 40 mil metros cuadrados con un sistema tradicional de cimbrado y colado en obra. Según él, eso provocó mayores gastos y un retraso considerable en la obra. De enero a mayo de 2007, por ejemplo, el aumento en el precio mundial del acero evaporó los “ahorros”.

–¿Cuál es su postura ante el nuevo diseño?

–En la edición de abril pasado la revista Obras (editada por el Grupo Expansión) declararon (las autoridades del CCU) que la actual fachada sólo costó 55 millones de pesos. No se aclaró cómo o por qué se nombró a un arquitecto que terminó por ofrecer una mala copia de las (fachadas) del Museo del Holocausto de Berlín.

La nueva Biblioteca Pública albergará 2 millones de volúmenes y tendrá la capacidad de atender a más de 3 mil usuarios de manera simultánea. Son más de 37 mil los documentos históricos que estarán en el recinto.

De acuerdo con el reportaje de Obras, el fideicomiso del CCU optó por la propuesta de fachada del arquitecto González Martínez porque “representa la ubicación de los centros académicos y bibliotecas de Guadalajara, a través de diagonales entrecruzadas que corren a lo largo de la piel de los edificios”.

Según González Martínez trató de “simbolizar la unificación de todos ellos en esta biblioteca madre. Por lo que atañe a la fachada lenguas indígenas, su autor hace referencia a la Colección de Lenguas Indígenas que resguarda la Biblioteca Pública.

Las fachadas actuales abarcan 16 mil metros cuadrados. “Para su construcción se utilizó acero corten, un material con un proceso de oxidación autocontrolado que permite que se genere una película de óxido que impide que entre el agua al interior del metal”, declaró González Martínez a la revista del Grupo Expansión.

Y agregó: “El acero corten se va oxidando y crea una pátina entre naranja y café, como el bronce, esto nos sirvió para simbolizar el mestizaje en la Nueva España”.

Antonio Toca dice a Proceso Jalisco que “la fachada no ofrece ninguna protección al edificio; además, está sobrepuesta como máscara de carnaval a un proyecto que ganó un concurso internacional que no se respetó. La justificación de lenguas indígenas es una burla para los indígenas que no fueron consultados.

–¿Con qué experiencia se queda?

–Es frustrante que se inaugure ese edificio con una careta que es tan torpe como ridícula. Ganar un concurso internacional, para terminar en esto es muy decepcionante. Es un ejemplo de la arbitrariedad con la que se han manejado los recursos públicos que se asignaron a su construcción (gobiernos federal, estatal y municipal).

“Ha habido doble contratación de algunas personas, entre ellas el ‘arquitecto’ que se fusiló el Museo de Berlín. Se han malgastado recursos y se ha aumentado el costo, por decisiones equivocadas que no se han conocido ni justificado.

“Hay que aclarar que ahora están contratando a célebres arquitectos ‘internacionales’ para asignarles, sin concurso público, proyectos en el CCU… Pero eso será otra historia…”.

El despacho Museotec tiene una larga tradición en el diseño arquitectónico y ha sido reconocido en diversos concursos internacionales. En 2005, obtuvieron otra presea de oro en la Expo Aichi, en Japón. Tres años, obtuvo la medalla de oro por un trabajo para la Expo Zaragoza 2008. Toca y López Guerra fueron elegidos entre los concursantes de los 135 países que participaron.