Acerca de “Monosabio y proceptor” De Javier Sierra Quevedo

Señor director:

Por medio de la presente, les saludo y quiero hacer una serie de señalamientos en referencia al artículo publicado en Proceso Jalisco 358 bajo el título “Monosabio y proceptor”, en el que se presentan conclusiones del redactor, que no vertidas por un servidor, además de que nunca señalé culpables, como ahí se da a entender.
En primer lugar, siempre hablé en primera persona y siempre haciendo referencia a mi desempeño como juez de plaza, a mis vivencias experimentadas y a la costumbre taurina. Nunca hablé de las actuales autoridades de plaza ni de las actuales autoridades municipales ni de los empresarios taurinos.
Sí dije que es muy difícil el control del “callejón”, ya que como costumbre taurina –y me incluí en esa parte– es común que, sin tener razón para estar en el callejón de cualquier plaza de toros, a los taurinos nos guste estar ahí metiendo en problemas al juez de plaza y al jefe de callejón; que los “taurinos” (aficionados, toreros o banderilleros no actuantes, ganaderos, etcétera) somos los primeros que debemos poner una solución a este problema absteniéndonos de pasar a ese lugar si no tenemos una función específica en esa tarde.
Sí dije que se necesita que los ayuntamientos apoyen enviando elementos de seguridad para que el juez de plaza y el jefe de callejón puedan realizar bien su trabajo con un control.
Sí dije que una posible solución, aunada a las dos anteriores, sería que si se necesitaran más lugares en el callejón para prensa, actuantes y “colados”, se habilitaran más lugares de protección.
Sí dije que en las corridas de “postín” el problema se multiplica debido a que viene más prensa nacional y que los toreros por lo general traen invitados especiales o prensa de su país.
Ante lo anterior, reitero que nunca señalé culpables del hecho, mismo que califiqué de un mero accidente, y que siempre me referí a los problemas de cada tarde de toros en el callejón que viven un juez de plaza y un jefe de callejón.

Atentamente
Licenciado Javier Sierra Quevedo

Respuesta del reportero

Señor director:

Si se lee con cuidado la información a la que hace referencia el licenciado Javier Sierra, sobre la desafortunada y accidental muerte del monosabio Salvador Hernández, se verá que no hay conclusiones propias del reportero y que el entrevistado no señaló culpables concretos.
Tampoco se le atribuyó haber acusado a las autoridades municipales ni a los empresarios taurinos.
Atentamente
Felipe Cobián R.