Más sobre “La impudicia de Padilla”

DE GUSTAVO MONTERRUBIO ALFARO

Señor director:
En virtud de que medias verdades son tan difamatorias como las falsedades, permítame expresar lo siguiente en torno a la carta que, en Proceso Jalisco 364, dirige Francisco García Villarreal al articulista Juan M. Negrete por el reportaje “La impudicia de Padilla” (edición número 362).
Efectivamente, Trino Padilla obtuvo la rectoría en una farsa montada por la nomenklatura universitaria, jefaturada por el factótum, casualmente su hermano.
Los patiños con los que José Trinidad hizo rounds de sombra fueron El Gordo Durán, Carlos Briseño y Tonatiuh Bravo; incluso estos últimos obtuvieron casi la misma votación, alrededor de 20 votos, y si la memoria no me falla, Carlos consiguió dos votos menos que Tonatiuh, y Durán cuatro votos menos.
Si accedemos a que el señor García Villarreal nos vea la cara de primos aceptando que fue una contienda reñida, equitativa y seria, hemos de creerle que Trino ganó por mérito, motivo e inspiración propios, cuando son de todos conocidas las imposiciones de “El Único”, “El Demiurgo de lo Real”, o sea, del dueño del negocio, el gerente general del corporativo Universidad de Guadalajara, Sociedad de Pillos Conocidos (UdeG, Sopicon).
Y, cierto también, Trino ganó la diputación de mayoría relativa, sólo que el señor García Villarreal obvia, por ignorancia o mala fe, que los perredistas del distrito 8 y de otros, adictos a la mafia universitaria, fueron enviados con la consigna de hacer campaña por el candidato del PRI; es más, el día de la votación los “representantes” del PRD inducían el voto a favor de Trino, como lo conocen sus fans.
A la campaña sucia de “perredistas” en contra de la candidata del PRD, Sonia Gutiérrez, se sumó el desplome del PAN. Las votaciones obtenidas en las elecciones federales de 2006 y 2009 fueron, respectivamente: PAN, 92 mil 889 y 48 mil 418; PRI, 49 mil 430 y 59 mil 970, y PRD, 19 mil 571 y 2 mil 926.
Seguramente para García Villarreal no existe correlación, como buen científico universitario que es, entre la pérdida de votos del PRD y la ganancia del PRI, ni entre la estrepitosa caída del PAN y el triunfo del tricolor.
Trino Padilla ha sido la lastimosa sombra de su hermano; fue impuesto por éste en la sociedad de alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras, y volvió a imponerlo en la presidencia de la FEG. En el primer caso el sacrificado fue Misael Gradilla; en el segundo, Tonatiuh Bravo, aunque a éste le pidió la cúpula universitaria que esperara tres años, y extrañamente le cumplió; fue impuesto en los diversos cargos que ocupó en la administración universitaria, incluida la rectoría general; no me vengan con que ha sido producto del esfuerzo, la inteligencia y la dedicación personal.
Si García Villarreal quiere convencernos de los esfuerzos y virtudes de Trino, creo que debe hacerlo en privado, ante los de su especie, pero no en público, porque siempre habrá alguien que tenga memoria e información para poner las cosas en su lugar.
Atentamente
Gustavo Monterrubio Alfaro
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