Debate sobre la UdeG Convoca a una discusión seria

Señor director:

Con respecto a la polémica suscitada por el artículo de Juan Manuel Negrete publicado en Proceso Jalisco número 362, “La impudicia de Padilla”, hago una atenta invitación a todos los interesados –y al parecer hay muchos– a abrir un debate en serio, más allá de las descalificaciones, sobre la Universidad de Guadalajara, cuestión que es ya una imperiosa necesidad.
Y la invitación es para todas y todos, incluyendo, por supuesto, a las autoridades universitarias.
Ello no obstante que el pasado 25 y 26 de agosto el Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU) realizó un foro para discutir sobre la universidad a partir de dos simples preguntas: ¿Qué universidad tenemos? y ¿Qué universidad queremos?
Se pueden consultar las ponencias de dicho foro, bastante interesantes, en http://colectivoreflexivouniversitario.com/
Un servidor participó en el mismo con una pequeña ponencia: “Coraje, miedo y universidad”. Y hablé sobre el miedo que existe en la universidad para hablar, ya no digamos polemizar.
Desde la situación desastrosa de la educación, ¿acaso la Universidad de Guadalajara está exenta de dicho mal? Conviene, pues, que todas y todos (Juan Manuel Negrete, el licenciado Francisco García Villarreal, Gustavo Monterrubio Alfaro, el CRU y todas y todos los que quieran intervenir, incluyendo, como ya lo dije, a las autoridades universitarias), participemos en el diálogo; ello con el ánimo de responder ampliamente a las dos preguntas, por demás pertinentes, que formularon los compañeros del CRU en el foro aludido.
Queda hecha, pues, la invitación, y ya para terminar, no sin cierta incomodidad de mi parte, quisiera citar un reportaje que hice hace ya algunos años en Jueves de Excélsior sobre la incapacidad de los partidos políticos (el PRI, el PAN y el PRD) para formular una plataforma que considerara la educación, el arte, la cultura, la ciencia y la tecnología; y lo hago porque considero que a pesar de los años transcurridos sigue teniendo cierto valor, y también porque por estas tierras dicho reportaje pasó, al parecer, desapercibido.
En esa ocasión escribí lo siguiente:
“La cuestión merece considerarse, sobre todo si se piensa en la dolorosa situación de la educación superior y de las universidades mexicanas”. (Jueves de Excélsior número 3541, mayo 31 de 1990.)
Reitero, después de esta cita, la invitación a discutir sobre la Universidad de Guadalajara. Se trataría de una convocatoria abierta, sobre todo cuando se está planteando una reforma de la universidad que avanza a “paso de lobo”, según la expresión de Jacques Derrida en su último y genial seminario (La bestia y el soberano, publicado por Editorial Manantial, de Argentina, el año pasado).
En este contexto, deliberar sobre la Universidad de Guadalajara sería muy bueno para clarificarnos en primer lugar a nosotros, los universitarios, y en segundo lugar a la opinión pública, qué universidad tenemos y qué universidad queremos en el futuro inmediato y mediato.
Sería magnífico que Proceso Jalisco cubriera cabalmente la controversia.
La invitación, sincera de mi parte, queda hecha. A todas y todos.
Espero que podamos realizar ese litigio que es, así lo considero, inaplazable. Por el bien de nuestra alma máter, la Universidad de Guadalajara.

Atentamente
J. Ignacio Mancilla
Profesor de asignatura del Departamento de Filosofía
Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) Universidad de Guadalajara