De Isaí Tejeda Vallejo

Señor director:

Respecto a la entrevista que el reportero Rodrigo Vera realizó al vocero de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Manuel Corral, dentro de la nota titulada La Iglesia quiere curas que sean gobernadores, legisladores, alcaldes, me permito hacer los siguientes comentarios y precisiones.

Resalta en las declaraciones del señor Corral no sólo una gran franqueza, sino una confirmación evidente del proyecto del clero para establecer en México un Estado confesional católico.

Retomando el tema de la reciente reforma constitucional al artículo 24 aprobada por ambas cámaras, en el sentido de otorgar una mejor “libertad religiosa” a todas las personas (físicas y morales), llama la atención que ahora el vocero del CEM declare que no ha sido intención del clero buscar con esta reforma la impartición de educación religiosa católica en las escuelas públicas del país.

Basta con leer el documento completo del dictamen aprobado, según el cual la reforma al artículo 24 implicará la revisión y reforma de los artículos 3º, 5º, 27 y 130 constitucionales (Cfr. Gaceta Parlamentaria del 15 de diciembre de 2011, página 21, en www.diputados.gob.mx/articulo24). Con esto se beneficia de facto a la Iglesia  para permitirle una libre intervención en escuelas públicas y el uso de medios de comunicación masiva (gratuitos). Un argumento para suavizar estas pretensiones fue que sería una reforma que beneficiaría también a todas las asociaciones religiosas constituidas legalmente en México.

El vocero del CEM pretende dar marcha atrás a esta intencionalidad sutil y tendenciosa de la pretendida reforma, y declara abiertamente que hubo encuentros formales entre el candidato Peña Nieto y el episcopado en tiempos de campaña. En su sobrada franqueza, afirma que el episcopado se concentrará ahora en negociar que sacerdotes y clérigos obtengan acceso a cargos públicos de elección popular. Nos dice además que el propósito de impartir instrucción religiosa en las escuelas “ha sido un mito propagado por los masones y por la Iglesia La Luz del Mundo, extensión de la masonería”, pues “no hay tal cosa”. Ahora resulta que fue un mito.

El señor Corral miente una y otra vez. Ya se le olvidó el agradecimiento que el CEM manifestó a los diputados que aprobaron en primera instancia la reforma al artículo 24, publicado en La Jornada el 17 de diciembre de 2011 (primera plana y página 5). También ha olvidado la carta pastoral Educar para una nueva sociedad, que fue presentada por el propio Episcopado Mexicano el pasado 11 de septiembre, y que dicho documento versa ampliamente sobre las intenciones del clero en materia educativa-religiosa.

Finalmente, desconoce el señor Corral la historia de la Masonería y de la Iglesia La Luz del Mundo, ya que ambas organizaciones son totalmente distintas, y ninguna es extensión o derivación de la otra. Si bien es cierto que hay puntos de coincidencia, principalmente en materia de principios liberales y republicanos, ambas organizaciones tienen un origen y desarrollo totalmente diferentes. Tal comentario no ofende a los que pertenecemos a la Iglesia La Luz del Mundo; con la masonería hay una relación cordial y amena de mutuo respeto y reconocimiento.

La ahora franca y abierta intención del clero católico de que sus clérigos accedan a cargos de elección popular confirma nuevamente su proyecto de establecer un Estado confesional en México. Son pretensiones fundadas en arcaicos propósitos insanos para la vida nacional del país. Sobradamente está comprobado en la historia de México que la participación del clero en los asuntos civiles ha traído las peores desgracias para los mexicanos.

El mundo y México necesitan de talentos renovados que aporten nuevas y mejores soluciones a sus complejos problemas, y no de mentes anquilosadas que sólo velan por sus intereses desmedidos, tratando de disfrazarlos de buenas intenciones.

 

Atentamente

Licenciado Isaí Tejeda Vallejo

Politólogo