Televisión: Reducen opciones de TV pública

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Las tendencias del nuevo gobierno en materia de medios públicos comienzan a delinearse; de manera sostenida se va reduciendo el margen de libertad editorial. En algunas emisoras es más evidente debido a que ya en el sexenio pasado ésta había sido acotada, tal el caso de Canal Once. Canal 22 había mantenido, salvo excepciones, su perfil cultural, educativo, de calidad. Hoy se ha abierto una pequeña grieta que puede convertirse en abismo.

Empieza por los noticiarios, en donde es más fácil disimular la propaganda oficial. Luego vienen programas especiales para dar espacio a los funcionarios: se disfrazan de entrevistas, reportajes, mesas redondas de opinión, en suma, de material informativo. En realidad se trata de poner en la pantalla proyectos, políticas y personajes para que la gente se familiarice con ellos. A largo plazo la idea es irles buscando legitimidad entre los ciudadanos.

La audiencia de los medios públicos es menos susceptible a transigir con lo que ofrece la publicidad política burda, por ello el desarrollo de una estrategia promocional camuflada bajo producciones, palabras e imágenes provenientes del mismo palo, autentificado por años de trabajo. Los indicios se multiplican, las sospechas se afianzan.

En la semana del 18 al 24 de febrero Canal 22 estrenó una serie que se llama Ángulo crítico. Conduce Huemantzin Rodríguez, acreditado periodista de la emisora. Su primer encargo es entrevistar a uno de los miembros del gabinete más desprestigiado: la secretaria de Sedesol, Rosario Robles. El desempeño de Rodríguez es mediocre, ni una sola pregunta incómoda. Ella, rígida al principio, va desgranando los propósitos de la cruzada para combatir el hambre diseñado desde la presidencia. Hacía el final su risa desinhibida es el eco del cinismo, del echar tierra sobre una trayectoria personal y profesional teñida de actos indignos. Y constituye el centro de la emisión.

Se intercalan opiniones de profesionales que discuten la viabilidad, la eficiencia del intento; sólo en voz de uno de ellos se afirma que parece un programa electorero. Datos, descripción de los lugares de mayor pobreza conforman la trama sin que nadie se pregunte el porqué de esa condición de 7.4 millones de mexicanos, de dónde viene, qué la ocasiona. Por supuesto ni se menciona el programa neoliberal que hoy el PRI está empeñado en profundizar.

El segundo ejemplo es el noticiario a cargo de Laura Barrera. Aquí la insidia está más camuflada. Otro de los periodistas a cargo de emisiones del canal, Víctor Ronquillo, elaborará durante una semana pequeñas notas sobre la circunstancia de jóvenes encarcelados. Mediante testimonios y cifras nos adentramos en ese mundo aparentemente confinado a los sectores pobres y sin educación. Sin embargo, el encargo lleva su cauda de propaganda, Barrera introduce el boletín en donde Campa Ciprián habla de los problemas de los jóvenes y de cómo los combatirá la subsecretaría a su cargo. La presencia del funcionario dura más de 120 segundos, con esto el trabajo de Ronquillo naufraga.

Entre más insista el gobierno en posicionar a sus elementos en una pantalla los canales perderán público, credibilidad y raíz entre los televidentes.