Teatro: 7 dedos de la mano en el Plaza

La vie, de la compañía 7 dedos de la mano.
Foto: Christa Cowrie

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Circo, teatro, danza y cabaret llevan al Plaza Condesa para trasladarnos a un purgatorio que nos hace reír y maravillarnos de las acrobacias realizadas alrededor de las dos horas que dura el espectáculo.

La compañía 7 dedos de la mano, originaria de Montreal, se presentó este fin de semana y sólo estará hasta el 16 de junio con su divertimento escénico titulado La Vie. Estamos en el purgatorio, nos dice el conductor, y nosotros muertos; apreciamos la vida a través de más de 10 números acrobáticos y dancísticos. Teatralmente han construido personajes que sustenten el recorrido:

Mefisto abre la función y conocemos al dueño de una compañía aérea que por temor a la quiebra mata a los pasajeros de un avión, o a la loca de un psiquiátrico que murió en el intento de la huida o al espectador intruso que malabarea con una botella. Todos ellos realizan su acrobacia. Giran y saltan o se contorsionan para deshacerse de la camisa de fuerza.

Especializada en las artes circenses y en la danza, la compañía, encabezada por Sébastien Soldevila Catalá, con más de 12 años de existencia, recrea un universo ecléctico donde la mezcla de actos e historias se van sucediendo unas a otras. El buen gusto y el humor negro son uno de los principales ingredientes para esta propuesta que en el 2010 se presentó en un teatro gigantesco dentro del marco del Festival Cervantino. Ahora, donde pueden apreciarse con mayor facilidad los gestos, los movimientos y los giros, hacen más disfrutable el espectáculo.

Las líneas que manejan corren por rutas diversas: el purgatorio podría ser un hospital psiquiátrico, o un lugar donde se representan los problemas de los habitantes de ese limbo en el que están para ser juzgados. Al mismo tiempo se reparten números a los espectadores, siendo algunos seleccionados con los que se interactúa y chacotea. La participación crea la sensación de ser juez y parte, observador y participante a través de otros a los que sí les tocó interactuar con el sátiro Mefisto. El viaje es también un hilo conductor. Las aeromozas, el tener que pasar por el detector de metales o el cinturón de seguridad convertido en un elemento erótico combinan el viaje con el encierro.

Las historias de pareja se desarrollan a manera de baile y acrobacia donde impera la sensualidad hasta llegar a lo sexual. Tal vez los actos de este tipo se reiteran y hacen que el segundo acto se vuelva muy pesado y hasta innecesario.

La música, ejecutada en vivo por un magnífico disc jockey, músico y compositor con efectos sonoros de Dj Pocket, se convierte en uno de los personajes fundamentales en el espectáculo y la creación de las atmósferas. Tiene su acto respectivo, pero funciona como el pegamento que tonifica la propuesta. Mezcla música de múltiples estilos y acompaña a la mujer que canta en vivo o a los actos circenses que se suceden.

Hay un payaso, como en el circo, pero sus características difieren del típico con nariz roja y se vuelve en un espectador ignorante inmiscuido en el torbellino de acontecimientos que lo exponen, y lo golpean, para terminar incorporándolo a los condenados.

Se ironiza el drama contrastándolo con bailes y canciones cursis o acciones absurdas, además de incluir actos aéreos con cadenas de gran belleza.

La Vie es una propuesta vital y ligera que nos hace disfrutar las habilidades propias de un circo o de una danza, pero que al mismo tiempo nos lleva por un mundo teatral a través de personajes distintivos que nos emocionan y con los cuales empatizamos sin reparo.