Cine: “Tras la puerta”

MÉXICO, D.F. (Proceso).-Fuera del aturdimiento, rápido y furioso, que provoca el cine de entretenimiento, no es fácil apreciar un trabajo como Tras la puerta (Azajtó; Hungría-Alemania, 2013) de István Szabó, el célebre realizador húngaro que se arriesga a contar una historia apoyada en actitudes emocionales y psicológicas contradictorias, y que además juega con metáforas políticas sobre el régimen del comunismo soviético, pasado ahora de moda, por lo pronto.

Es cierto que si no fuera por la presencia de Helen Mirren en el reparto, esta cinta de Szabó quedaría literalmente tras la puerta; con técnica y personalidad opuesta a la camaleónica Merryl Streep, la reina Mirren tiene la facultad de convertir a sus personajes en aspectos de ella misma que se revelan al público. Así ocurre con la malhumorada Emerenc, que acepta trabajar como sirvienta para una escritora, Magada (Martina Gedeck); las dos mujeres no podrían ser más diferentes, el eje de la trama gira con la tensión y encontronazos entre ellas.

Emerenc mantiene su vida y pasado en secreto, nunca permite que alguien cruce el quicio de la puerta de su departamento, de ahí el título de la cinta; el drama ocurre a partir de 1960, las heridas del estalinismo eran recientes y el Muro de Berlín se construiría un año después; La puerta es la adaptación del propio Szabó de la novela de Magda Szabó, una de la escritoras húngaras más importantes cuya propia vida y carácter parece desdoblarse en la personalidad de Magda, la novelista, y Emerenc, lastimada y resentida, grandiosa en el fondo.

La puerta no evita los tonos melodramáticos, pero el dúo de actrices los aprovecha para abrir una dimensión de emoción auténtica; amor, traición y perdón. Temas éstos presentes en sus grandes películas, Mefisto, Coronel Redl, Confianza (dentro de lo mejor que se produjo tras la famosa Cortina de Hierro), que se entienden mejor cuando se conoce el pasado de delator del propio realizador.

Seguramente con la intención de aprovechar la voz y la fuerza que transmite Helen Mirren en su propia lengua, Szabó decidió doblar a los demás actores al inglés; el resultado es disparejo por la falta de coordinación entre diálogos e imagen, pero Mirren compensa el desfase, Emerenc adquiere más presencia, su dimensión es más real que la de los demás personajes (exceptuando a Magda).

Dentro de su propio manierismo, derivado de una visión personal de la Nueva Ola francesa, corriente que lo marcó en su época de estudiante, el estilo de Szabó es impecable; sus planos nunca son vacíos, podría hablarse de saturación emotiva; el entorno, interiores o exteriores, una puerta, un perro, la calle, intentan decir algo, convertirse en íconos y señales.