¿Y el proyecto de teatro en plazas públicas?

MÉXICO, D.F. (Proceso),- La propuesta de la Secretaría de Cultura del DF de “Teatro en plazas públicas” (3 de marzo) llevaba en su nombre ya un atractivo natural, pero desgraciadamente la forma de proponer fue tan errónea que lo cancelaron a las dos semanas de haberlo echado a andar. Y es que un amplio grupo de gente de teatro se opuso a llevar teatro en pantallas, porque desvirtuaba el fenómeno teatral y seguramente porque la asistencia a esas funciones fue tan mínima que en algunas plazas sólo estaban los organizadores, contrario a los 2 mil espectadores que calculaban por día.

Si bien la secretaria de Cultura, Lucía García Luna, aceptó su error, no ha sido capaz en estos tres meses de desarrollar el mismo proyecto pero con teatro vivo, como debe ser. Un grupo de teatristas se reunió con ella, le demostró que era más económico contratar grupos que pagar la renta por las pantallas, y le entregó una carpeta con una variedad de espectáculos de calle reunidos gracias a una convocatoria abierta para teatro en espacios públicos. A pesar de eso, ella declaró: “La pelota ya no está en mi cancha”, y el grupo siguió insistiendo hasta tener un proyecto más elaborado al respecto. A partir de ahí sólo han seguido las largas, la espera, la burocracia y la demagogia, sin que el proyecto “Teatro en plazas públicas” siga adelante.

El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, declaró por su parte, cuando asistió al estreno del musical de Broadway Cats, que impulsará al teatro mexicano y mencionó el proyecto de “teatro barrial”. Luego modificó la ley para ofrecer becas individuales (sin responder a la necesidad expresada respecto al apoyo a proyectos colectivos para el teatro). Proyectos van, proyectos vienen y nada se concreta.

Así como el “Teatro en plazas públicas” es un proyecto en proceso para llevarlo a cualquier barrio del DF, los retos para impulsar el teatro están a la vista. No sólo se necesita dinero, sino voluntad política, conocimiento e inteligencia para responder a la comunidad teatral y sus ciudadanos.

Primeramente, es fundamental que se dé continuidad y acrecienten los proyectos que el Sistema de Teatros de la pasada administración ha implementado en sus recintos: muestras, ciclos y temporadas de teatro, encontrando formas creativas y eficaces para el financiamiento, así como un incipiente proyecto de formación de públicos, que urge fortalecer.

En cuanto a los espacios teatrales, no hace falta construir más, como parece, ya que lo que hace falta es financiamiento y estructura organizativa para acondicionar, echar a andar y mantener gran cantidad de foros que ya existen, espacios alternativos y proyectos independientes.

Si los espacios institucionales de teatro, como los del INBA, del Conaculta o de la UNAM, están saturados y ahí sólo unos cuantos creadores se presentan año con año, la Secretaría de Cultura del DF debe convertirse en una verdadera opción, si realmente quiere hacer algo por el teatro mexicano y trabajar con los creadores de manera horizontal. Como prioridad, sería fundamental facilitar que en cualquier parte de esta ciudad pueda llevarse a cabo la magia de la escenificación sin tanto papeleo, permisos, pagos y requisitos. Es decir, promover una iniciativa de ley para que se le dé un trato diferente a los espacios dedicados a la creación artística y no sigan incluidos dentro de los espacios mercantiles, como las cantinas, los Walmarts o lo que sea. Allanar el camino para el teatro independiente y promover proyectos donde los hacedores del teatro puedan dar funciones remuneradas, y que el público pueda acceder a ellas a costos accesibles, es más apremiante que improvisar ideas que surgen desde una cúpula y no de las verdaderas necesidades de la comunidad.