Cine: Hannah Arendt, retrato de la maestra de la filosofía política del siglo XX

Cartel de la película.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Dentro del ciclo de cine alemán que organiza la Cineteca Nacional en colaboración con el Instituto Goethe, Hannah Arendt (Alemania, 2012) ofrece el primer retrato en el cine de esta gran maestra de la filosofía política del siglo XX; la realizadora Margarethe von Trotta desenmaraña algunos de los malentendidos que rodearon su vida.

En realidad, Hannah Arendt no es una biografía (biopic); la acción se centra en la controversia que provocó (y aún provoca) el reporte de esta judía alemana, discípula de Martín Heidegger, cuando en 1961 fue enviada a Jerusalén por la revista The New Yorker para escribir sobre el juicio de Adolf Eichmann. En este famoso artículo (después convertido en libro), Hannah Arendt, pasmada ante la mediocridad del personaje y la enormidad del crimen, introdujo el famoso concepto sobre la banalidad del mal.

El guión de Von Trotta y de su colaboradora Pam Katz se concentra en los cuatro años más intensos del conflicto entre la escritora y sus detractores; comentarios y escenas del pasado informan sobre su historia. El escándalo de amigos, lectores y enemigos, principalmente entre la comunidad de judíos, sirve para descubrir la inteligencia, la entereza y la fuerza combativa de la brillante discípula de Karl Jaspers. Ante la supuesta traición que implicaba el que una judía cuestionara la legalidad del juicio de Eichmann, dudara de la integridad de ciertos líderes judíos durante el Holocausto y, sobre todo, presentara a un valioso colaborador de Hitler como un simple burócrata, miles se desgarraron las vestiduras.

El canibalismo que se desata contra Arendt, aun más de aquellos que nunca leyeron sus textos, termina por convertirse en una forma de juicio absurdo paralelo al del odioso nazi. En una escena, que evoca el secuestro de Eichmann en Argentina al principio de la cinta, guardianes del sionismo enviados desde Israel intimidan a la autora de Los orígenes del totalitarismo.

Hannah Arendt, amante de la sabiduría, atrapada en un juicio a la manera de Sócrates, presenta su propia apología. El fanatismo y la estulticia sostienen un error imperdonable, el de creer que Arendt justifica a Eichmann al señalar su mediocridad; lo cierto es que esta maestra del pensamiento advierte contra el peligro de creer que sólo un monstruo psicópata es capaz de administrar un Holocausto. Para Arendt, amiga de Walter Benjamin, el rechazo a pensar y tomar responsabilidad del pensamiento propio es la tierra fértil del totalitarismo y sus horrores.

Margarethe von Trotta (Rosa Luxemburgo) presenta el juicio de Eichmann en blanco y negro, con documentales auténticos; la literalidad del material histórico fue la mejor manera de mostrar al público el engendro encerrado en una jaula de cristal, cualquier otra forma de escenificación habría maquillado esa realidad que Hannah Arendt sí se atrevió a ver.