“Isabel”, por Canal 22, como una telenovela de época

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Canal 22 pone al aire una serie que aborda en forma novelada la vida de la reina Isabel de Castilla, llamada La Católica, y presenta los acontecimientos que propician su llegada al trono, muestra su casamiento con Fernando y cómo juntos forman el reino de Castilla y Aragón. Asimismo se destaca su impulso a los viajes de Colón y su afán por expulsar a los árabes de España.

La producción ha sido múltiplemente premiada en festivales internacionales, por ello viene precedida por un aura de programa de alta calidad, fama francamente inmerecida. Son muchos los lugares comunes del guión, pocas las novedades en torno de la figura histórica, y la mirada es toda admiración, sin distancia ni crítica. La hollywoodense belleza de la actriz está lejos de representar a la verdadera Isabel. La escenografía, fuera de algunos pasajes en exteriores, es pobre: los muros de los castillos tienen una apariencia de cartón piedra, lo mismo que los pasadizos. Las puertas, los candelabros, las mesas y las espadas son de utilería. Para alcanzar el status de superproducción se apoya en el vestuario, las joyas y los símbolos tradicionales de la realeza. Los diálogos están llenos de frases grandilocuentes y los personajes carecen de hondura debido a su maniqueísmo. Se asemeja a una telenovela de época basada en hechos y protagonistas realmente existentes.

El rey Enrique IV, que se niega a perseguir a moros y judíos, aboga por la tolerancia de cultos y, lejos de ser un fanático, es presentado como tonto, pusilánime, incapaz de defender su corona e incluso culpable de su muerte a manos de enemigos a los cuales no combatió. Queda la sensación de que el poder sólo se retiene con autoritarismo, a los contrarios hay que combatirlos hasta el exterminio. Negociar es asunto de perdedores.

La reina Isabel tuvo sus lados oscuros, de los cuales el ardor piadoso sobresale por la influencia que tendría en un reino que abandonaba la convivencia y se cerraba en sí mismo para luego imponer a sangre y fuego religión católica, idioma y costumbres a sus colonias en América. Esta actitud llevó a la propia España a retroceder en su desarrollo para quedar rezagada del resto de Europa, en especial cuando las colonias de América se independizaron.

La paulatina salida de la Edad Media se aceleró en el siglo XV a partir del descubrimiento que hicieron los europeos de América. Sin las nuevas tierras, la expansión del capitalismo hubiese tardado quizá un siglo más en producirse. De ahí la importancia del apoyo de Isabel, y la contradictoria actitud de una monarquía que, al tiempo que apoyó la búsqueda y expansión hacia nuevos territorios, desalojaba a los árabes de España y perseguía a los judíos, dando marcha atrás a la convivencia en paz de tres religiones en un mismo territorio y al desarrollo científico aportado por seres de distinta raíz cultural.