El Caballito: La simulación como política cultural

La reparación a la estatua ecuestre.
Foto: Benjamin Flores

MÉXICO, D.F. (Proceso).- En México, la gestión gubernamental de las artes visuales se basa en la simulación. Se crean diferentes instancias dedicadas a las mismas funciones, se nombran comités inútiles, se diseñan protocolos imprecisos y se generan discursos que tratan de disimular la irresponsabilidad o la ilegalidad de la gestión. En síntesis, existe una estructura que aparenta un ordenamiento cuando, en realidad, lo que existe es una eficaz organización del desorden, la arbitrariedad y la discrecionalidad.

El gobierno perredista de la Ciudad de México a cargo de Miguel Ángel Mancera forma parte de esta simulación. Los daños irreversibles que causó a la emblemática escultura conocida como El Caballito, la reticencia que tuvo durante semanas para informar sobre la instancia responsable del suceso, y su intento de minimizar la ilegalidad de la intervención a través del discurso, así lo comprueban.

Denunciados por la ciudadanía a través de las redes sociales, los improcedentes trabajos de conservación y restauración que derivaron en la destrucción de un 50% de la pátina de la emblemática escultura ecuestre realizada por Manuel Tolsá –con base en el dictamen que dio a conocer el Instituto Nacional de Antropología esta semana: http://www.inah.gob.mx/images/stories/Boletines/BoletinesPDF/article/6827/comunicado_dictamen_caballito.pdf– están inmersos en una confusa complicidad burocrática que fomenta la evasión de responsabilidades. Recomendada por el Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos de la Ciudad de México en el que intervienen, entre otros, los responsables de la Secretaría de Cultura y de la Autoridad del Centro Histórico –Lucía García Noriega y Alejandra Moreno Toscano, respectivamente–, la restauración requiere todavía de numerosos datos que transparenten la intervención por parte de la empresa Marina, Restauración de Monumentos:

¿Cuál es el nombre del funcionario que aprobó la intervención en el monumento? ¿Por qué el gobierno de Miguel Mancera protege tanto su identidad? Si fue la Secretaría de Gobierno del Distrito Federal (como se publicó en la prensa el día 10), ¿por qué no se había pronunciado aclarando la situación?

En el contexto de las solicitudes de información que se han presentado a la Autoridad del Centro Histórico –a través del Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Distrito Federal (www.infomexdf.org.mx)– para obtener información sobre la gestión de restauración de El Caballito, destaca la constante canalización hacia diferentes instancias del gobierno del Distrito Federal. Un procedimiento que evidencia el desorden, opacidad y discrecionalidad de la gestión cultural de Mancera. En la página de Facebook que abrieron los ciudadanos para denunciar y dar seguimiento a este caso bajo el rubro de “El Caballito, conservación”, se publicó un documento obtenido a través de infomexdf, en el que aparecen los presupuestos que presentaron tres empresas para hacer la intervención. Dirigidos a Alejandra Toscano como titular de la Autoridad del Centro Histórico, en dos de ellos el responsable es la misma persona: Arturo Javier Marina Othón. ¿Cómo explica Toscano que en los presupuestos de dos empresas diferentes, el firmante sea la misma persona? ¿Será simulación?

Señalado como irreversible, el daño obviamente no puede ser restaurado. Es inútil que los funcionarios traten de engañar a los ciudadanos