La polémica exposición Notas contra notas y el video retirado por el INBA

Amorales con la obra de Orozco en el Carrillo Gil.
Foto: Especial

MÉXICO, D.F. (Proceso).- La exposición Notas contra notas en torno a José Clemente Orozco, que se presenta en el Museo de arte Carrillo Gil, es reveladora. Pues muestra tanto el agotamiento creativo de Carlos Aguirre y de su hijo Carlos Amorales como la irresponsabilidad y desorientación de la gestión gubernamental de las artes visuales del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Invitado por el museo para “realizar una revisión crítica” del extraordinario representante de la pintura moderna mexicana José Clemente Orozco, Carlos Aguirre (México, 1948) desarrolló un proyecto en el que participa como artista y curador. Con base en una selección de 66 piezas del acervo del Carrillo, entre las que se cuentan grabados, dibujos y pinturas tan importantes como Los muertos y Cristo destruye su cruz, la muestra conjuga obras originales con distintos apropiacionismos que, realizados por Aguirre o por sus invitados, interpretan, platican, invaden o utilizan como plantilla las del prestigiado artista.

En lo que corresponde a las intervenciones realizadas por Aguirre, la propuesta no es novedosa y remite a las siluetas setenteras del Grupo Suma, a las de acrílicos que realizó Alejandro Pintado sobre obras de José María Velasco en el Museo Nacional de Arte (Proceso, 1882) y a las composiciones constructivistas que presentó el mismo Aguirre en la Galería Metropolitana de la Universidad Autónoma Metropolitana en el contexto de la muestra Pensar espacio, hacer ciudad (junio-octubre 2012). Cubrir con acrílicos opacos y palabras horadadas las pinturas Zapata (1930) y Pancho Villa (1931) para evidenciar que son “ícono y villano oficial” respectivamente, no aporta ningún pensamiento crítico original.

A pesar de la repetitividad de Aguirre, la participación más cuestionable es la de Carlos Amorales: por el vínculo familiar que existe entre el curador y el artista, por la simpleza formal y conceptual de la intervención a muro y, sobre todo, por la utilización que hizo de la espléndida pintura Los muertos realizada por Orozco en 1943. Utilizado como plantilla para dibujar una composición centrífuga, el cuadro fue movido y sostenido por personal del museo mientras Amorales dibujaba, con carboncillo, la silueta del marco a lo largo de la pared. Una astuta apropiación del valor simbólico del monumento artístico que, si bien lo deprecia, seguramente favorecerá la cotización de Amorales.

Concentrados en apoyar el apuntalamiento legitimatorio que necesita el mercado del arte post-conceptual, los funcionarios del INBA han olvidado que la mejor manera de conservar los bienes nacionales es evitar ponerlos en riesgo.

El video que registraba el proceso de producción del mural de Amorales con la manipulación de la pintura Los muertos de José Clemente Orozco, se podía ver en la página del museo hasta el pasado jueves 31 de octubre que, sorpresivamente, fue retirado.

Por cortesía del artista visual Aldo Hinojosa quien reprodujo el video publicado por el Museo de Arte Carrillo Gil en Youtube, Proceso muestra el video original de esta acción.