Televisión: “Primer acto”, de Canal 22

Primer acto, en Canal 22.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El teatro en México es una práctica que se ha visto arrinconada por el espectáculo electrónico. Hay pocas salas, y en ellas encontramos una división entre las puestas artísticas y aquellas que son copia de las de Broadway y se inscriben en el ámbito de lo comercial. Tal es el caso de los auditorios de Telmex, de Televisa y de algunos que se alquilan para montar obras precedidas de una gran publicidad y éxitos en otras partes del mundo.

Pese a todo, el gran semillero de actores para el resto de las actividades interpretativas sigue siendo el escenario que da lugar a las puestas en vivo. Aunque no todos los que aparecen en telenovelas, series o dramas televisivos provienen en primera instancia de éste ámbito, los mejores sí han hecho su aprendizaje actoral en el foro. Lo mismo sucede con algunos excelentes intérpretes cinematográficos. Del lado de la audiencia existe un número reducido de asiduos; un alto porcentaje proviene del mismo medio, alimenta el aforo con su presencia continua.

Con altas y bajas, el teatro en México se ha mantenido y subsiste gracias a la perseverancia de dramaturgos, directores, escenógrafos, actores y quienes se dedican a confeccionar vestuario. El de calidad no es, desde luego, un negocio, y conviene que permanezca así para no desvirtuar su objetivo. Puede y debe ser subsidiado por el Estado, aunque ésta no sea una idea que actualmente encuentre mucho apoyo.

La televisión pública que se halla mejor habilitada para llegar a conglomerados de millones de personas resulta una vía adecuada con el fin de promover otros oficios, como el teatro, la danza, la música, la ópera, el cine.

Canal 22 lo ha venido haciendo con buena fortuna. El programa Primer Acto, conducido por Julio Bracho, es una muestra de ello (antes se produjo, entre otros Paso de Gato). El programa sucede, a semejanza del teatro, sobre un escenario con público en el estudio. En las tablas cinco butacas, una destinada a Bracho; el resto a los invitados. Cada vez asisten personas dedicadas a una rama de este arte: la escenografía, la dirección, la escritura de obras, los críticos, actores, quienes dirigen o visten a los intérpretes. Como actividad colectiva, la puesta en escena requiere de un equipo frente y tras bambalinas.

Primer Acto se compone de tres actos. El conductor va introduciendo a los convidados uno por uno y da pie para hablar de los distintos temas. La conversación resulta ágil, las preguntas han sido preparadas y Julio Bracho se desempeña­ con soltura y simpatía. Se mezclan edades, géneros, formaciones. Lo breve no quita lo profundo, sin solemnidades se proponen informar, dar elementos que motiven al público a acercarse a una expresión efímera de alto impacto, de mágico impacto por ser en vivo.