Italia espera a Frida, por primera vez

La obra Árbol de la esperanza, mantente firme, de Frida Kahlo.

Hay expectación en Roma por esta retrospectiva de Frida Kahlo que ha sido curada por Helga Prignitz-Poda como un ejercicio novedoso de paralelismo: al lado de una obra suya, otra del pintor cuyo trabajo la influyó. Desde hace dos semanas comenzaron a venderse las entradas y el presidente italiano ha solicitado una visita guiada personal a dos días de que se abra el recorrido, este jueves 20 de marzo. Se trata de 167 obras entre pinturas, dibujos y fotografías, algunas de ellas desconocidas para el público, como Dos mujeres, que fue el cuadro que vendió por vez primera.

ROMA (Proceso).- En 1928 Frida Kahlo terminó la pintura Dos mujeres. Además de ser uno de sus trabajos iniciales en el que claramente se aprecia la influencia del renacentismo europeo, fue la primera obra que la entonces joven artista logró vender. Jackson Cole Phillips, empresario estadunidense, pagó 300 pesos en julio de 1929. El hecho ameritó, incluso, una gran fiesta en casa del entonces recién formado matrimonio Kahlo-Rivera.

Se trata del retrato de Salvadora y Herminia, quienes trabajaban en el servicio doméstico en la casa de los Kahlo. Es un óleo sobre lienzo de 69×53 cm que presenta a las dos mujeres de rasgos indígenas, una delante de la otra. De piel morena y cabellos negros recogidos en trenza, miran hacia un punto fijo en perfil de tres cuartos. Como fondo, el follaje de un frondoso limonero.

La obra, que pertenece a una colección privada de Nueva York, será mostrada por primera vez. Tendrá el privilegio el Palacio de la Scuderie del Quirinale, en Roma, dentro de gran retrospectiva sobre la artista de Coyoacán que se monta en Italia, a inaugurarse este jueves 20 de marzo.

A diferencia de las exposiciones de talla internacional que han explorado el arte de Frida desde su universo interno y las circunstancias que dictó su propia biografía, la de Roma privilegia sus influencias artísticas y la presentará no sólo como la pintora que convirtió en arte sus experiencias de vida, llenas de dolor y pasión, sino como una experta observadora de la cultura mexicana y del desarrollo del arte a escala global.

Así lo dice a Proceso Helga Prignitz-Poda, curadora de la exhibición:

“La idea es mostrar que Frida Kahlo fue una artista que se interesó en el arte de su tiempo y que no solamente pintó lo que sintió y sufrió. Fue una artista que además no sólo estuvo interesada sino que también participó en el movimiento artístico de su época.”

La historiadora de arte de nacionalidad alemana y una de las especialistas en el arte de Kahlo más reconocida en Europa, realizó junto con Salomon Grimberg y Andrea Kettenmann el Catálogo Razonado de su obra publicado en 1988.

Además, curó en 2010 la retrospectiva Frida Kahlo en Berlín, que en aquel momento rompió los récords de visita a una muestra de su tipo. Ahora le interesa que en esta ocasión el público la reconozca en relación con las diversas corrientes artísticas que la permearon:

“Me parece importante decir que lo que estamos haciendo es una exposición de obras de arte y por eso mismo hay que poner este arte en su contexto. Así evitamos también que se repitan sólo las cosas biográficas en su obra”, señala.

Influencias y paralelismo

La Scuderie del Quirinale, también conocida como la Caballeriza Papal, se ubica sobre una de las siete colinas de Roma, frente al imponente Palacio del Quirinale, que a lo largo de su historia alojó a Papas y reyes y que actualmente es la residencia oficial del presidente de Italia. Entre ambos edificios se encuentra la plaza del mismo nombre y su obelisco al centro con una espléndida vista de la ciudad.

El Palacio de la Scuderie del Quirinale, que albergará la exhibición hasta el 31 de agosto de este año, es hoy uno de los recintos culturales más importantes del país.

A lo largo de diez salas, distribuidas en dos pisos, el visitante recorrerá la evolución artística de Kahlo desde sus inicios hasta la etapa previa a su muerte a través de 167 obras, entre pinturas, dibujos y fotografías. Es decir, desde su época temprana en el estridentismo mexicano, con Diego Rivera como su mayor influencia, hasta el surrealismo y su cercanía al trabajo del inglés Roland Penrose y del mexicano Agustín Lazo, pasando por la pintura metafísica y futurista de los italianos Giorgio de Chirico y Gino Severini.

Interesante y novedoso resulta el ejercicio de paralelismo que Prignitz-Poda ideó como temática de la exposición: al lado de una obra de Frida, una del pintor cuyo trabajo la influyó.

Por ejemplo, Autorretrato con trenza (1941), que muestra a una Frida con el dorso desnudo cubierto con hojas de higo enredándose sobre su pecho, y de cuya cabeza asciende una especie de corona formada por su cabello trenzado con estambre rojo, hace evidente la influencia surrealista cuando se contempla junto a ella The Poetical Dreamer, de De Chirico.

Otra muestra: El amoroso abrazo del universo, la tierra (México), yo, Diego y el señor Xólotl, de 1949, confirma igualmente el influjo surrealista, esta vez del inglés Roland Penrose en Night and Day (1937).

–¿Cuál fue la mayor influencia artística?

–El surrealismo tuvo una influencia muy importante en su obra pero también en las obras tempranas se puede ver, por ejemplo, la clara influencia del estridentismo de México.

Prignitz-Poda refiere el carácter curioso y abierto de la artista, mismo  que la llevó a saciar su interés por el modernismo y la vanguardia. Tal interés se documenta en las revistas especializadas sobre el tema que poseía en su biblioteca y en diversos catálogos de exposiciones que consultó durante su estadía en ciudades estadunidenses como Nueva York y Detroit, en donde además tuvo la oportunidad de visitar numerosos museos y exhibiciones.

Obras inéditas

En el mismo muro en la que se exhibirá Dos mujeres. Retrato de Salvadora y Herminia, el público italiano también tendrá la posibilidad de apreciar por primera vez otro cuadro hasta ahora desconocido de Frida Kahlo. Se trata de otra obra temprana de la artista realizada en 1929 y que lleva como título Retrato de Miriam Penonsky.  El personaje, sentado en una silla de tule y ataviada con un vestido de corte europeo, color cereza, con un amplio cuello en V formado por numerosos plisados, es la sobrina de Salomon Heil, coleccionista de obras de Kahlo y amigo de Samuel Fastlich, el dentista de origen polaco de la pintora.

“La exposición cuenta con obras que no son muy conocidas y que incluso no se han expuesto al público antes, pero que están absolutamente autentificadas y cuya existencia conocíamos desde hace tiempo. No habíamos tenido acceso a ellas porque los coleccionistas son casi siempre anónimos (lo que dificulta su ubicación). Ahora salieron a la luz estos dos cuadros y será la primera vez que se puedan ver”, explica la curadora.

Junto con Dos mujeres y el Retrato de Miriam Penonsky, hay también una serie de dibujos inéditos que la propia Prignitz-Poda ubicó en Estados Unidos dentro de la correspondencia que Frida sostuvo con su familia durante su estancia en ese país.

“No son dibujos muy elaborados, son más bien pequeños pero muy interesantes”, dice.

Además de las obras pintadas y dibujadas por la propia artista, destaca dentro de las piezas inéditas una serie de diez imágenes del fotógrafo colombiano Leo Matiz.

La sala de las fotografías, corresponde a una intermedia de la exposición que Matiz comparte con el estadunidense de origen húngaro Nickolas Muray, quien también realizó un amplio trabajo fotográfico sobre Kahlo y con quien por cierto la artista mexicana tuvo un amorío durante casi una década.

“Tenemos diez fotografías inéditas de Matiz, que vivió en México y que tomó fotos muy especiales de Frida que me encantan porque la muestran sin pose y más relajada. Hay una en la que está tomando una cerveza y otra en la que sonríe. Así que no son como las de los demás fotógrafos en las que posa y pone una cara ensayada. En las de Leo Matiz la vemos más relajada y muy personal”, refiere.

La foto en la cual Frida muestra una inusual sonrisa es un retrato poco común, está en blanco y negro y fue tomada al aire libre con el follaje de un árbol como fondo. La pintora luce su tradicional peinado de cabello trenzado, recogido hacia atrás y adornada la parte superior de la cabeza con flores. Una blusa bordada y un rebozo cruzado en el pecho completan su atuendo. Mira hacia el frente, y la sonrisa deja al descubierto sus dientes.

Ícono

La expectación por la retrospectiva de Frida Kahlo es enorme. Con semanas de anticipación comenzó la venta de boletos y en muchas partes de la ciudad se pueden ver los carteles que la anuncian. Dos días antes de la inauguación el presidente italiano Giorgio Napolitano recibirá, a solicitud expresa junto con un selecto grupo de curadores de arte, una visita privada guiada por Helga Prignitz-Poda.

“Frida es deseada en todo el mundo. Es todo un ícono y ahora mismo hay solicitudes de Corea, Japón, Australia, Brasil y Polonia para llevar su obra, lo cual representa siempre un enorme lío”, señala.

–¿Por qué?

–Es muy difícil reunir su obra para cualquier exposición. Los coleccionistas se cansan de prestar la obra y es algo muy entendible. Siempre hay propietarios generosos que están dispuestos a hacerlo, pero hay que entender que se trata de su tesoro para ellos y por eso uno debe ser muy paciente.

Para la exposición el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) prestó y transportó alrededor de 50 piezas que son consideradas Patrimonio Nacional. El resto proviene de colecciones privadas de Estados Unidos y Europa.

–Después de tantos años, ¿sigue Frida fascinando al mundo?

–Sí. A mí personalmente me fascina porque su obra es muy compleja. Y después de tantos años de trabajar en ella seguramente todavía hay pinturas que no termino de entender, porque está llena de símbolos y metáforas. Y el mundo, en general, me parece que sigue interesando porque en su obra Frida expresa el sentimiento de soledad con el que la gente hoy en día vive. Los hombres ahora viven aislados, los valores de la familia ya no existen y la soledad es lo que reina. Al mismo también les atrapa su fuerza, pues a pesar de que vivía de cierta forma paralizada eso no la detenía y seguía adelante. Me parece que eso es lo que fascina a la gente.