Teatro: Homenaje a Luisa Josefina Hernández

MÉXICO, D.F. (Proceso).- La Compañía Nacional de Teatro, en colaboración con la Universidad Autónoma de México y la Secretaría de Cultura de Campeche se lanzaron a un ambicioso proyecto para homenajear al teatro mexicano teniendo como representante fundamental a la escritora Luisa Josefina Hernández.

Con el elenco estable de la CNT y la dirección de José Caballero –que había dirigido ya, con esta compañía, Horas de gracias de Juan Tovar en el 2010 y Noches islámicas de Héctor Mendoza en el 2011–, lleva a escena seis obras de la dramaturga, aglutinadas bajo el título Los grandes muertos y que se completan con cinco más.

Ambientadas en las grandes haciendas de Campeche en las dos últimas décadas del siglo XIX y la primera del XX, Luisa Josefina Hernández narra la historia de la familia Santander para recorrer varias generaciones. Escritas entre 1999 y el 2001, estas obras se afianzan en el realismo de corte costumbrista donde valora la figura de la mujer emancipada y plantea una exquisita crítica al racismo, las convenciones sociales y la desigualdad.

En El galán de ultramar, pieza con la que se estrenó esta saga el pasado miércoles en el teatro Juan Ruiz de Alarcón de la UNAM, parte de la historia de un padre con dos hijas casaderas y un joven administrador que viene de fuera. Las mujeres de mayor edad encajan en los estereotipos puestos a aquellas que se salen del común asignándoles el adjetivo de locas o prostitutas. Pero las jóvenes, en las que se enfoca la obra, son ya mujeres con capacidad de elección y posibilidades de conducir su propia vida. La hija consentida del padre elige someterse a las convenciones y casarse con el hombre “que promete”, y la sobrina de una mujer que administra un burdel decide ser la amante, conservar su libertad y salvar a su amado del estigma que el pueblo les ha impuesto.

Como siempre, las actuaciones de la Compañía son sobresalientes. En esta ocasión resalta Azalia Ortiz, actriz invitada, en el papel de Agustina, una de las hijas, y desmerece la rigidez del galán interpretado por Eduardo Candás. José Caballero decidió, de manera afortunada, introducir una narradora (Laura Padilla) que acompaña al espectador a lo largo de la obra, ya sea describiendo el lugar, las acciones o los sentimientos y actitudes de los personajes; develando la agudeza en la mirada de la autora.

Caballero, acompañado de otros directores adjuntos, muestra un hábil manejo de la comedia y diseña armoniosamente el movimiento de los personajes en el espacio. La escenografía diseñada por Jorge Kuri Neumann no recurre al realismo riguroso, sino que, con pocos elementos –y unos arcos en los extremos laterales para establecer lugares abiertos o cerrados–, da una atractiva ambientación que nos traslada, literalmente, a la península de Yucatán para vivir un melodrama de época escrito con excelencia. El vestuario diseñado por Jerildy Bosch es también un elemento fundamental.

Luisa Josefina Hernández es una maestra de la técnica dramática heredada de Rodolfo Usigli y la enriquece con los planteamientos de Eric Bentley. Se aboca a respetarlos al pie de la letra y encuentra los toques de humor necesarios para hacer reír al espectador.

Los grandes muertos se presentará hasta el 13 de abril en la UNAM, y del 24 siguiente al 4 de mayo en la sede de la CNT, para después ir a la ciudad de Campeche. Cuenta con las obras El galán de ultramar, La amante, Fermento y sueño, Tres perros y un gato, La sota; que pueden disfrutarse de dos en dos distribuidas en cada fin de semana.