Retratista del alma

El pintor tapatío Óscar Ramírez Delgado ha sabido combinar su pasión por la historia con la vida de personajes intensos que han dejado grandes herencias a la humanidad.  “Podría ser retratista de las miradas y del alma”, dijo al inaugurar su exposición Los sobrevivientes, que consta de 26 piezas en las que desfilan el emperador Moctezuma, Benito Juárez, Zapata, Villa, Gandhi, García Márquez, Paz, Fuentes…

A Óscar Ramírez Delgado le gusta pintar rostros, pero no el de cualquiera. Su fuente de inspiración son aquellos personajes que supieron mantener hasta el final de sus vidas sus ideas, pues ellos dejaron un gran legado histórico y cultural a la humanidad. De ahí su admiración por el emperador Moctezuma, Benito Juárez, Pancho Villa, Emiliano Zapata, Frida Kahlo, Mahatma Gandhi, Octavio Paz y Gabriel García Márquez, entre otros.
Con 22 retratos, el artista montó la serie Los sobrevivientes en El Colegio de Jalisco durante mayo y junio. Ahora Ramírez Delgado intenta que su obra se exhiba en el Club de Periodistas “Filomeno Mata” de la Ciudad de México, donde radica desde hace más de 10 años.
Oriundo de Jalisco, Ramírez Delgado realizó sus piezas a base de una técnica milenaria llamada encáustica, una combinación de pigmentos naturales con cera de abeja y copal a altas temperaturas que, dice, usaban los egipcios para retratar a los faraones.
Conoció la técnica, dice, en un taller artesanal de Guanajuato con el maestro Luis Nishizawa Flores en el Museo del Pueblo de esa entidad, y comenzó a trabajarla en un retrato cuando falleció el escritor Carlos Fuentes. Hoy, su colección de Los sobrevivientes consta de 26 rostros.
“Surgió tanto técnica como temáticamente de una manera de hacer algo diferente a lo que estaba acostumbrado: el óleo –cuenta el artista–. Ahora me enfoqué a la técnica de la encáustica, que aprendí en 1997, como un premio que me otorgó la Secretaría de Cultura por haber obtenido el premio estatal de arte joven de 1996.”
Según Ramírez Delgado, su próxima serie de retratos será sobre compositores, pues es un apasionado de la música. Ya tiene en mente las caras de Stravinsky y Mozart, asegura.
Sobre Los sobrevivientes, comenta: “son personajes que me han inspirado. Ellos han dejado un legado a la humanidad –a pesar de que ya no están físicamente– y a una filosofía”, misma que alimentará los ideales de las nuevas generaciones.
Ramírez Delgado estudió en la escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara y tomó algunos talleres en el Instituto Cultural Cabañas con Sergio Garval. Admite no ser un pintor reconocido en la capital tapatía, pero eso no le importa pues, dice, lo que menos le importa es la fama; prefiere seguir pintando:
“No me interesa si soy famoso o no, me interesa que mi obra ha marcado un registro en la historia del arte nuevo; de alguna manera, igual no soy el puntero. Sin embargo, considero que mi propuesta y mi calidad están en el escenario.”
De alguna manera su obra ha marcado tendencia, pues fue incluida en la segunda edición del libro Cuatro siglos de pintura jalisciense, editado por la Cámara de Comercio de Guadalajara. Además, Ramírez Delgado ha obtenido, entre otros reconocimientos, el primer lugar en un concurso-homenaje a José Clemente Orozco organizado por una galería en 1983, cuando él sólo tenía 11 años.
Cinco años después, ganó la medalla de bronce en el Salón de Pintura Azteca en Osaka, Japón. Y en 1996 obtuvo el primer lugar en la categoría de dibujo y dos menciones honoríficas en pintura en el Encuentro Estatal del Arte Joven en Jalisco. El año pasado ganó el Premio Jorge Martínez, otorgado por el ayuntamiento de Guadalajara con una pieza hecha en encáustica.
“Todo mundo hacemos héroes en este planeta, pero los verdaderos héroes son los intelectuales; ellos son los verdaderos artistas, los verdaderos pacifistas, los revolucionarios. Y así como en los cómics existen los héroes, también los hay en la vida real”, dice.
–¿Cuáles son sus influencias?
–Siempre han dicho que soy un pintor neoexpresionista de tendencias crípticas. Entre mis influencias, sobre todo últimamente, hay un artista llamado Gerhard Richter, a quien le gusta el retrato, como a mí. Pero en México me dijeron que tenía influencias de Siqueiros; aquí me han dicho que de José Clemente Orozco…
“Pero a nivel internacional, hay pintores que están proponiendo mucho. Hay un pintor belga cuyo nombre se me escapa. Está Miguel Barceló en España; también considero que hay cierta influencia suya en mi obra, por las atmósferas con resinas. Él también experimenta con muchos materiales. Anselm Kiefier también pudiera ser…
–¿Por qué te gustó la técnica de la encáustica?
–La técnica aquí es milenaria, de 2 mil años antes de Cristo. La practicaban los griegos, pero sobre todo los egipcios para pintar a sus faraones. Yo pinto a mis héroes. Me incliné porque, aun cuando es milenaria, esta técnica me da muchas posibilidades que el óleo no me da; me da transparencia, colores diferentes. Es una técnica que debe manejarse con cuidado, pues no debe exponerse a los rayos solares.
“Su ventaja es que siempre conserva su brillantez, al contrario del óleo que acumula polvo, por lo que tienes que sacudirlo y lavarlo; la encáustica, por el contrario, repele el polvo. Pero la principal ventaja es que los colores de la cera natural son muy naturales.”
–¿En qué te inspiras?
–Eso viene de mi niñez. Siempre quise hacer un homenaje… Me inspiro en la historia que ha sido paralela a mi vida. Oí hablar mucho de Gandhi, del Che Guevara, sobre la historia de Benito Juárez, de quien aun cuando no me sé todo, conozco lo fundamental. Incluso sé que Benito Juárez iba a ser asesinado en Guadalajara.
“A Gabriel García Márquez lo vi. Tuve la posibilidad de saludarlo y me quedé congelado. Lo vi en la FIL (Feria Internacional del Libro) hace como 10 años, estaba dialogando afuera de la FIL durante el concierto de música con Carlos Fuentes. No me atreví a saludarlos. Por eso hoy les hago un homenaje.
“En mi vida personal he tenido que usar la filosofía de cada uno de ellos: ser pacifista como Gandhi, tener el coraje como Zapata”, dice el pintor tapatío.
Y concluye: “Sí, me identifico con ellos constantemente. En la vida siempre estamos revolucionando y tenemos nuestras batallas, tanto familiares como sociales”. Incluso “podría ser retratista de las miradas y del alma”, como declaró en mayo pasado, cuando inauguró su exposición Los sobrevivientes.