Arte: ¿El retorno de la pintura?

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Marginada durante muchos años de los principales circuitos de difusión artística de la Ciudad de México, la pintura ha tenido desde el pasado mes de julio una presencia notoria en museos, galerías y espacios independientes de la capital.

Atractivas por la diversidad de sus territorios estéticos, geográficos y generacionales, las exposiciones abordan el conceptualismo pictórico de un artista tan complejo como Cy Twombly en el Museo Jumex, la pintura moderna mexicana en el Carrillo Gil, el Street art muralístico del DF en el Anahuacalli, los lenguajes renacentistas y barrocos italianos en el Museo Nacional de San Carlos, la pintura joven del brasileño Pedro Varela y el mexicano Agustín González en las galerías Enrique Guerrero y Arroniz respectivamente, y la creación emergente nacional en los espacios de artistas Diagrama y COP (Centro de Operaciones Pictóricas).

Sugerente en el contexto de las emergencias por la exploración creativa, reflexión teórica y vocación de divulgación pictórica que sustenta el proyecto, el COP es un espacio en la Colonia Santa María la Ribera que conjuga taller colectivo y sala de exposición. Operado por seis exalumnos de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México que se denominan Los Hamsters (Proceso, 1940), el COP exhibe actualmente una atractiva propuesta de Omar Ibáñez (1991, México).

Interesado en establecer relaciones entre las identidades icónica y objetual de la expresión pictórica, el joven artista utiliza como plataforma los planteamientos del minimalista Frank Stella, convirtiendo el soporte –u objeto– en la estructura –o forma– representada. Atrevido en la fusión de lenguajes considerados contradictorios como la abstracción y la figuración, el orden geométrico y la mancha gestual, la sobriedad del óleo en medios tonos y la estridencia de los aerosoloes fluorescentes, Ibáñez investiga la posibilidad de sustraer las referencias sígnicas de las composiciones que configura.

Oscilantes entre el ensamblado, el objeto y la instalación, sus piezas se sustentan temáticamente en imaginarios vinculados con la carpintería, incluyendo materiales y representaciones apropiadas o inventadas de actividades, herramientas y creaciones propias del oficio.

Realizados a partir de pequeñas láminas de madera cortadas en formas rectangulares, los ensamblados, en tanto objetos, se organizan con base en planos cartesianos –líneas verticales y horizontales– y planos euclidianos –triángulos, cuadrados, hexágonos–, que dan por resultado diferentes retículas y figuras geométricas imposibles. Admirador de la famosa frase de Stella “Lo que ves es lo que ves“ –en referencia a que en una mirada se perciba la idea sin ninguna confusión–, Ibáñez altera las posibles evocaciones simbólicas de sus estructuras –como las cruces– con texturas, cromatismos, borramientos y manchas.

Emplazada en los dos cuartos que sirven de taller y lugar de reunión, la muestra Coordenadas Pictóricas, museografiada entre mesas, pinturas y pinceles, destaca también por la afectiva relación que genera entre el artista, su lugar de trabajo, la obra y el espectador.