América, campeón; gana 3-0 a Tigres

Jugadores del América festejan al término del partido de vuelta en el Estadio Azteca.
Foto: Xinhua

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Todo iba bien. De pronto, llegó el golpe más devastador. En sólo cinco minutos, Tigres de la U. de Nuevo León, que se presentó en el estadio Azteca con la ventaja en el marcador global (1-0), recibió el segundo gol que lo ponía cuesta abajo.

Enseguida Darío Burbano se fue expulsado sin tocar siquiera el esférico, segundos después de haber ingresado a la cancha, y para rematar Damián Álvarez también vio la tarjeta roja.

Después, América, con una pequeña ayudadita del árbitro Paul Delgadillo, hizo lo que tenía hacer en el pletórico estadio Azteca, donde superó 3-0 al rival (3-1 el global), que terminó con sólo ocho jugadores en la cancha –para colmo también se fue antes de tiempo al vestidor el portero argentino Nahuel Guzmán– y se coronó monarca.

El título, el número 12 en su historia, lo convierte así en el equipo más ganador de todos los tiempos del balompié local.

El ecuatoriano Michael Arroyo (minuto 35), Pablo Aguilar (al 61’) y Oribe Peralta (al 77’) marcaron los goles del monarca, en un partido que marcó de paso la despedida del cuestionado entrenador argentino Antonio Mohamed, a quien la directiva dejó sin trabajo en plena disputa de la liguilla.

Y acaso sin pretenderlo el árbitro Delgadillo resultó otro de los protagonistas de la historia para desgracia del conjunto visitante, tras expulsar de forma rigorista al naturalizado mexicano Damián Álvarez, a quien le señaló con la roja el intento de agresión a un contrincante.

Arroyo, quien hoy regresó a la titularidad, encaminó el título americanista al definir con potente remate de izquierda una acción individual al minuto 35, y con “bicicleta” incluida, después de un mal pase de Damián a Arévalo que el uruguayo no pudo controlar.

Fue el gol del empate que representaba el empate global, y con ello la posibilidad de alargar el juego a penales. De modo tal que ambos equipos salieron con un juego más dinámico en la parte complementaria, tanto así que Tigres dejó atrás su juego conservador para mostrarse como un equipo alegre y con vocación ofensiva.

Justo cuando parecía tener el dominio del juego sobrevino lo impensado: el defensa argentino Pablo Aguilar clavó el segundo tanto americanista con sólido testarazo en el ángulo de la portería visitante. Era el minuto 61.

Todo se originó en un tiro libre directo, derivado de una falta del defensa José Rivas sobre Oribe Peralta.

Un minuto después, Ricardo Ferreti, entrenador de los Tigres, mandó su primer cambio del juego: el colombiano Darío Burbano por el defensa José Francisco Torres, pero el moreno jugador apenas estuvo unos segundos en la cancha, ya que se fue con la roja al frenar una veloz descolgada de Miguel Layún, en una oportunidad manifiesta de gol.

Para rematar, Damián Álvarez también vio la tarjeta roja al dibujar un manotazo al contrario. Su desahogo e impotencia ante el adversario dejó, acaso sin pretenderlo, el camino más abierto al equipo capitalino rumbo al título.

Burbano y Álvarez tampoco serían los únicos jugadores de Tigres que no completarían el juego, ya que al minuto 71 el guardameta Nahuel Guzmán también perdió el control tras “dejarle” la pierna al delantero Arroyo.

Oribe Peralta, al 77’, sentenció el título americanista con un remate de media vuelta que el guardameta suplente Enrique Palos no pudo evitar ya con el juego totalmente descompuesto e inclinado para un solo bando.

Al final, Antonio Mohamed dejó para el recuerdo su última estampa como americanista: apenas recibió las felicitaciones de jugadores y parte de la directiva corrió inmediatamente al vestidor. Se abrió paso por las escaleras casi de rodillas y levantando la manta que cubría el acceso. El argentino regresó a la cancha minutos después. Fue levantado por sus ahora ex discípulos y con celular en la mano dio rienda suelta a su alegría incontenida.

Su relevo, Gustavo Matosas, ya espera la estafeta americanista desde Uruguay.