Para medallistas de primera, instalaciones de segunda…

Pacheco, Ocampo, Hernández y Espinosa. Congelados.
Foto: Eduardo Miranda

Algunos de los medallistas olímpicos y mundiales más notables del país entrenan en condiciones que no son recomendables ni siquiera para aficionados: La fosa donde se ejercitan clavadistas como Paola Espinosa y Rommel Pacheco, bajo responsabilidad de la delegación Tlalpan, no tiene agua caliente –lo que multiplica el riesgo de lesiones–, trabaja con iluminación a medias –problema que aumenta las probabilidades de que ocurran accidentes– y se pagan salarios de miseria a varios instructores.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Paola Espinosa, la clavadista mexicana más laureada en la historia, detonó la polémica el 19 de febrero pasado mediante un mensaje en Twitter dirigido a la Delegación Tlalpan: “Terminando de entrenar con agua fría en #Ceforma. ¿Es muy difícil tener agua caliente #DTlalpan? Latente una lesión”.

Desde diciembre último, Espinosa y el grupo de clavadistas de alto rendimiento que asisten el centro acuático Ceforma se ejercitan en una fosa con agua fría y a media luz. Y no son los únicos problemas a los que se enfrentan en ese recinto, donde han entrenado en los últimos cinco años.

El miércoles 4, la atleta seguía teniendo razones para estar enojada. “Aún no tenemos agua caliente. Me apena muchísimo decirlo porque quiero mucho al Ceforma. Esta alberca me ha dado mucho y además cuenta con buen gimnasio, pero no nos han ayudado en ese tema”, dice en entrevista con Proceso tras concluir sus rutinas con miras a la Serie Mundial 2015 de Clavados FINA (Federación Internacional de Natación).

Para la clavadista de 30 años (19 de ellos dedicados a esta disciplina), el agua fría es riesgosa y no permite que los deportistas se concentren en sus evoluciones.

Reconoce, eso sí, que autoridades de la delegación encabezada por la perredista Maricela Contreras revisaron la pileta tras su reclamo en internet. Sólo que no hicieron nada. “De hecho, quedaron de arreglarnos el jacuzzi, pero no han resuelto ni ese asunto ni el del agua caliente”. E ironiza: “Tal vez porque ya está pasando la época de frío no me hicieron mucho caso. Pero así estamos desde diciembre”.

Espinosa conquistó el bronce en clavado sincronizado plataforma de 10 metros durante los Juegos Olímpicos Beijing 2008 junto a Tatiana Ortiz, y la plata en la misma modalidad en Londres 2012, al lado de Alejandra Orozco. Por esta razón es el principal emblema del Ceforma desde 2009, año en que la Delegación Tlalpan le ofreció entrenar ahí, de la mano de su instructora Ma Jin.

La exigencia de la también medallista mundial no parece excesiva: sólo pide la compostura de la caldera para que mantenga el agua entre 26 y 29 grados centígrados, como lo exige la norma internacional. Sin embargo, aun cuando se solucionara esta dificultad, permanecería la pésima iluminación del lugar y, en consecuencia, la inseguridad de los clavadistas.

El Ceforma es uno de los complejos que, pese a haber sido construidos con dinero público, fueron concesionados a consorcios privados, a discreción de delegados y alcaldes.

Con excepción de la fosa de clavados, todas las instalaciones de este centro –como la alberca, las canchas de futbol rápido y el gimnasio– son operadas por un grupo de empresarios en el que aparecen José Luis Díaz García, José Luis García Cobián y el exclavadista Carlos Girón, quienes se encargan de cobrar –en efectivo– las inscripciones y las cuotas mensuales. El mantenimiento de esos sitios lo paga la delegación.

Los hombres de negocios no invirtieron un centavo de los 160 millones de pesos que costó construir el Ceforma ni costean sus servicios básicos. Sólo están “obligados” a depositar 70 mil pesos mensuales a la delegación (Proceso 1876), a pesar de las altas y opacas ganancias que obtienen.

Un grupo de padres de familia de menores usuarios –la mayoría vecinos de la Unidad Habitacional Fuentes Brotantes– señala otras irregularidades en las que han incurrido los administradores particulares: se exigen contribuciones onerosas para utilizar la instalación pública, falta mantenimiento, prevalece un penetrante olor a cloro y los entrenadores devengan bajos salarios.

Por ello exigen que la Delegación Tlalpan revoque la concesión otorgada a la compañía Tlalpan por la Salud y la Educación, S.A. de C.V.

La visión de la instructora

Paola Espinosa no es la única inconforme. Ma Jin también levanta la voz, desesperada porque, asegura, lleva meses sin ser escuchada. Coincide con su pupila en la urgencia de reinstalar el agua caliente, arreglar el jacuzzi y cambiar las lámparas fundidas.

“Los muchachos necesitan agua caliente y la tina de jacuzzi, que no funciona desde hace seis meses, no sé si por falta de gas o porque la delegación no tiene recursos. Muchas veces hemos solicitado apoyos a la delegación y resulta que aún no arregla lo del agua fría. Del sistema de iluminación sólo funcionan tres de las siete lámparas, insuficientes para los entrenamientos de la noche. Seguimos en lo mismo”, detalla.

La poca luz no sólo dificulta realizar buenos saltos, sino que multiplica el riesgo de que un clavadista golpee accidentalmente a un integrante del equipo de nado sincronizado, pues ambas disciplinas comparten la poza. “A oscuras, los pequeños no pueden ver lo suficiente. En esas condiciones la práctica de esta disciplina se torna muy peligrosa”, asevera.

La entrenadora china revela a Proceso que Espinosa ha puesto de su bolsillo para arreglar la fosa. Gracias a la deportista existen sillas elevadas para los jueces, trampolines, tarimas y una buena plataforma de 10 metros. La atleta también cubrió una compostura previa del jacuzzi e inclusive liquidó la lona que cubre parte de la fachada del gimnasio. “Por eso veo en Paola un ejemplo para México. Ella ha aportado cosas para nuestro trabajo”.

Por si algo faltara, Espinosa mandó colocar una protección en el gimnasio, después de que, en septiembre de 2013, denunciara en Twitter un robo: “Enojada, indignada, triste: nos robaron en gimnasio y consultorio Ceforma, donde entreno. @DTlalpan y @GobiernoDF dicen que nadie es responsable. Forzaron la chapa, se llevaron medicinas y equipo, y el administrador y vigilancia ni en cuenta”.

La instructora abunda en las carencias: un grupo de deportistas debió turnarse en la limpieza de la fosa de clavados y el gimnasio.

–¿La Delegación Tlalpan no ha mostrado interés por solucionar estos problemas? –se le pregunta a Ma Jin.

–La verdad estamos aquí porque hay muchos niños interesados en los clavados. Sin embargo, la fosa resulta insuficiente para recibir a la cantidad de pequeños que envía la delegación. Quiero que la delegación nos ponga atención. Ya no me siento tranquila durante los entrenamientos. Me preocupa la integridad de los niños; que se presente alguna caída que ocasione algún accidente. Sería un problema muy fuerte.

Explica además que Espinosa y los otros atletas de alto rendimiento –entre ellos Alejandra Orozco, Dolores Hernández, Rommel Pacheco y Jahir Ocampo– “pueden aguantar los entrenamientos con agua fría, pero los niños sufren. En diciembre y enero pasado hizo mucho frío, por lo que apenas salían del agua el clima les calaba más hondo por el aire que se filtra en el lugar”.

–¿Valió la pena la mudanza a esta fosa de clavados?

–Antes de 2009 trabajamos en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano, pero esa piscina ya tiene muchos años. Luego analizamos la cercanía de las escuelas de los atletas y decidimos el cambio. (En ese sentido) nos favorece entrenar en el Ceforma. Queremos permanecer aquí, pero también deseamos que la delegación ponga mayor atención y nos ayude.

–¿Por qué aferrarse a continuar aquí, cuando las autoridades locales no dan visos de solucionar estos problemas?

–No es tan fácil, por las distancias a las escuelas de los niños. Además, tenemos cerca las oficinas de la Conade (Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte). De igual manera he escuchado que en México todo es muy lento. Por eso espero que cambie la situación, y que cuando llegue un nuevo delegado (en junio próximo hay elecciones) le ponga atención al deporte.

–A su juicio, ¿Paola debe continuar su estrategia de manifestar su inconformidad en las redes sociales?

–Se quejó un poco, pero como maestra digo: Tenemos que entrenar por las competencias que vienen. Si no entrenamos no tendremos buenos resultados. Y la verdad es que, con el agua fría, apenas hacemos una hora de sesión y los muchachos se tienen que salir de la fosa ante el riesgo de enfermarse. Cuando los atletas tienen tos, el agua fría los empeora.

–¿Esto también ocurre en su país?

–No quiero hablar mal de México. Me aguanto (risas).

Waterpolo, bajo la línea de flotación

En el Ceforma se desataron las críticas contra la exitosa coordinadora de waterpolo, la entrenadora Natalia Escobar Mota, acusada en junio pasado de pedir donativos para completar su salario mensual, que asciende a 7 mil pesos.

De acuerdo con los quejosos, se organizó una junta entre usuarios y padres de familia en la que se acordó que cada inscrito daría una cuota de 200 pesos mensuales para la instructora y sus colaboradores. La propuesta fue aprobada por mayoría, pero un sector estuvo en desacuerdo con el argumento de que ya abonaban demasiado por inscripción, credencial y mensualidades.

Con una licenciatura en entrenamiento deportivo, Natalia Escobar ingresó a las escuelas de natación de la Delegación Tlalpan en 2007. Dos años después la contrató el grupo concesionario del Ceforma. Para entonces sólo contaba con 25 alumnos. Ahora tiene 85 jugadores, cinco equipos de diferentes categorías y está a cargo de la escuela técnico-deportivo Ceforma. Con uno de sus combinados conquistó la Olimpiada Nacional en 2012.

Esa presea dorada sólo le retribuyó satisfacción personal, acepta. “Realmente todo lo que hago es así. Habrá gente que me diga: ‘¿Cómo puedes imaginarte llegar a los 40 años y seguir ganando 7 mil pesos o continuar en el mismo club?’. Pero no veo ningún cambio. Mis esperanzas se esfumaron de que en algún momento una institución nos apoye”.

–¿Ha pedido apoyos económicos a los familiares? –se le inquiere.

–Les he comentado, pero que sea de corazón. Jamás sería algo obligatorio.

–¿Cuál fue la respuesta de los padres de familia?

–La mayoría estuvo de acuerdo.

–¿Cómo sobrevive con 7 mil pesos mensuales?

–Pues con milagros. Primero pago la renta del departamento: 4 mil 500 pesos. El resto se me va entre la despensa y la gasolina. Ya no tengo la posibilidad de salidas al cine. Es extremadamente pesado.

La mujer puntualiza que a las empresas no les interesan los logros deportivos. “Lo que ellas pretenden es incrementar el número de alumnos. Por el contrario, en otras delegaciones dicen: ‘Me traes una medalla de bronce y te aumento el sueldo 500 pesos, por una plata obtendrás mil 500, y por una de oro, 2 mil pesos”.

Manos atadas

En enero de 2013, Horacio de la Vega, director del Instituto del Deporte del Distrito Federal (Indeporte), se comprometió revisar las concesiones de instalaciones deportivas que los delegados repartieron.

El funcionario expresa que, por ley, el Indeporte tiene la facultad de supervisar las instalaciones deportivas e incluso suspender actividades si las condiciones no son las adecuadas. “Sin embargo, la administración (de las instalaciones) como tal no es algo que pueda objetar”.

El titular del deporte capitalino especifica: él puede vetar los espacios deportivos sólo si representan un riesgo para la salud de los usuarios o de los ciudadanos: “Es la competencia y la facultad que tengo”.

“Estoy en desacuerdo con que una instalación (deportiva) sea concesionada y que el único que pueda utilizarla sea el concesionario. Para mi gusto, ése es un error de política pública, porque al final tienes que mantener ciertos espacios, horarios y alternativas gratuitas para ofrecerle a la comunidad.”

Para supervisar las instalaciones, el Indeporte dispone de un equipo integrado por seis personas que se encargan de levantar el censo de los inmuebles deportivos y de hacer sugerencias a las distintas delegaciones sobre los recintos bajo su custodia. “Lo que más me preocupa son las albercas, que posiblemente no tengan los servicios médicos adecuados”, acepta De la Vega.

–Con esta fiebre de privatizar instalaciones deportivas, ¿se corre el riesgo de que el deporte popular quede en el olvido?

–Para mí el deporte social es uno de los cuatro ejes de desarrollo que tengo en la ciudad. Definitivamente, una estrategia puntual tiene que seguir siendo el deporte social.

–Sin embargo, en instalaciones públicas como el Ceforma no se puede practicar deporte social, ya que para ingresar debes pagar inscripción, tarjeta de identificación y cuota mensual –se le plantea.

–Una de las cosas que le dije al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, es que había que recuperar muchas de las instalaciones para tener control. Es un tema que vamos impulsando…

–¿Aún hay tiempo para revertir esta tendencia de que las instalaciones públicas terminan en manos de particulares?

–Estamos a tiempo de cambiar una tendencia, y estamos a tiempo de repensar exactamente cuál debe ser la participación de la iniciativa privada en estas instalaciones públicas. Es un tema que lo tengo muy claro y se está trabajando constantemente con 20 mil proyectos. Poco a poco tienen que ir regresando las instalaciones a la centralización.