Oribe Peralta declara ante juez por presunta extorsión

Oribe Peralta en los juzgados del penal de Santa Martha Acatitla.
Foto: Miguel Dimayuga

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El jugador del club América Oribe Peralta se presentó este jueves a declarar por primera vez ante el juez 69 penal por el caso en el que presuntamente fue víctima de extorsión agravada por parte de las hermanas Natividad Arlem y Mercedes Torres Ricarte, quienes desde agosto pasado se encuentran en el penal de Santa Martha Acatitla.

Alrededor de las diez de la mañana, el futbolista apareció en el edificio de juzgados del reclusorio femenil y detrás de él entró su amiga Esther Shueke Daniel, junto con quien el 20 de agosto declaró ante la Fiscalía Especial de Investigación para la Atención del Delito de Secuestro “Fuerza Antisecuestro” (FAS) que dichas mujeres le exigieron un pago de 500 mil pesos a cambio de no hacer públicas unas fotografías que ponían en riesgo su integridad moral.

Las Torres Ricarte fueron detenidas el 19 de agosto supuestamente en flagrancia cuando se reunieron con Esther Shueke en un restaurante en la Ciudad de México donde les entregaría 250 mil pesos a cambio de las imágenes.

Al lugar llegó un grupo de al menos diez agente policiacos a quienes les bastó el dicho –vía telefónica- de Shueke para en cuestión de una hora armar un operativo sin haber realizado una investigación.

En punto de las 10:50 horas, los abogados de las indiciadas, Alejandro y Octavio Cruz Cisneros, comenzaron a interrogar a Oribe Peralta y, posteriormente, por separado, a Esther Shueke.

Ante el juez 69 penal, con sede en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla, Peralta declaró que las mencionadas fotografías no son más que una imagen en la que aparece con Natividad Arlem que ésta mujer tomó con su teléfono móvil y para lo cual se acercó al cuerpo del futbolista. Dijo que los dos están de pie, vestidos y que se encontraban en una fiesta ocurrida en enero del año pasado a la que también asistió el jugador Javier Aquino.

Aunque las fotografías no son de tipo sexual, Oribe Peralta insistió, como en su declaración original, que le causaron temor y zozobra “porque soy una figura pública”.

Por su parte, Shueke declaró que Natividad Arlem fue quien le exigió que le entregara el dinero.

No obstante, en la declaración inicial que rindió el 20 de agosto, dijo que Mercedes fue quien la amenazó y le exigió el dinero por teléfono. Es decir, según su dicho de hoy, la mayor de las Torres Ricarte no tuvo ninguna participación en la comisión del presunto delito.

Aunque en el expediente del caso obra el oficio CCSPPJDF/DG/1709/2014 en el que el director jurídico del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del DF, José Henio Plascencia Hernández, informó que “se realizó una búsqueda exhaustiva de las grabaciones y registros de la línea ciudadana 5533-5533, del día 19 de agosto de 2014, así como de los días 18 y 20 del mismo mes y año, sin obtener ningún reporte con una extorsión en contra de la C. Esther Shueke Daniel y/o el C. Oribe Peralta Morones”, Esther Shueke insistió en su declaración de este jueves que desde un teléfono público sí llamó para reportar la extorsión de la cual estaba siendo objeto Oribe Peralta.

Cuando se le preguntó dónde está ubicado el teléfono público desde el cual llamó para pedir la intervención de la policía, Esther Shueke dijo que no lo recuerda.

Asimismo, la mujer declaró que Oribe Peralta le entregó los 250 mil pesos en la calle, mientras que en el testimonio que rindió el jugador del América dijo que se lo dio en la sala de su casa.

Hasta ahora, las pruebas que tienen a las hermanas Torres Ricarte en la cárcel son el dicho de Oribe Peralta y de Esther Shueke, así como el de los policías Israel Martínez e Irlanda Suhely Millán Díaz.

Tanto Oribe Peralta como Esther Shueke dijeron en su declaración del 20 de agosto que en la cámara de Gesell reconocieron físicamente y por la voz a las hermanas Torres Ricarte, sin embargo, en la declaración de hoy ambos aceptaron que sólo se encontraban estas dos mujeres y no otras parecidas a ellas –como se realiza debidamente el reconocimiento-, lo cual es ilegal.