El lucro noqueó a boxeadores marginados

Un boxeador en un gimnasio de la Ciudad de México.
Foto: Alejandro Saldívar

En uno de los experimentos más interesantes para intentar alejar de las drogas a los jóvenes, se fundó una “olimpiada” anual que fomenta su vocación atlética y les da un foro de lujo para superarse. El box parecía una de las disciplinas que mayores beneficios podía traer. Pero un acuerdo entre los organizadores y la Federación Mexicana de Boxeo Aficionado terminó en desastre: esa disciplina permaneció únicamente dos años en el programa porque se obligó a usar equipamiento y cuadriláteros de una sola marca, se le cerró la puerta a los entrenadores sin dinero, se perdió el sentido social en la selección de los pugilistas y no se logró masificar la participación.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Durante ocho años, los Juegos Nacionales Populares (JNP) han ofrecido un foro mediante el que los deportistas marginados intentan esquivar las tentaciones del alcoholismo y la drogadicción. No obstante, en 2013 –a punto de que se realizara su séptima edición y contraviniendo sus propios reglamentos– la coordinación general del certamen decidió integrar a su programa una nueva disciplina: el boxeo. Pero el experimento fue un fracaso.

Con la inclusión del pugilismo, los organizadores se aliaron a la Federación Mexicana de Boxeo Aficionado, A. C. (FMBA). El único interés era impulsar ese deporte, identificado con la población de escasos recursos, declara el coordinador general de los JNP, José Mora.

Supuestamente, esta federación –avalada por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, Conade– se limitaría a desempeñar una labor “de enlace técnico”, pero el plan falló: Durante dos años (2013 y 2014) el presidente de la FMBA, Ricardo Contreras, impuso todas las reglas que quiso, exigió pagos por ventas o rentas de las máquinas de puntuación y por los cuadriláteros utilizados, y obligó a los fajadores a vestir “de los pies a la cabeza” y usar calzado y guantes exclusivamente de la marca de su preferencia: Fire Sports, una empresa con sede en Tlaxcala.

Como directivos de dicha compañía aparecen los hermanos José Carlos y Luis Antonio Herrera Pérez. En octubre pasado, este último informó al portal tlaxcalteca www.gentetlx.com.mx que su firma fue la proveedora oficial de productos de boxeo –incluidos rings– de los XXV Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014. Precisó además que su empresa suma más de siete años de operar con el aval de la FMBA. Algo parecido sucedió en las dos recientes ediciones de los JNP.

Mora considera un abuso de confianza las imposiciones de Contreras, porque paralelamente eligió y exigió el pago de árbitros, jueces y entrenadores. Con ello impidió la participación de los instructores previamente designados para este certamen, puntualiza.

Esto ocurrió porque la mayoría de los coaches inicialmente elegidos no se enteraron o no pudieron pagar los mil pesos que costaba un curso para obtener una certificación que les permitiera acudir a los JNP. Instaurar este taller fue una decisión del presidente de la FMBA.

La favorita

De acuerdo con Mora, Contreras se aprovechó desde el momento en que aceptó la invitación a los Juegos Populares: Estableció que el comité organizador debería proporcionarle un espacio lo suficientemente grande en las sedes de cada justa para que Fire Sports exhibiera y vendiera todos sus productos.

Los problemas mencionados fracturaron la relación del boxeo aficionado y la coordinación de los JNP, que el mes pasado solicitó al entonces director de la Conade, Jesús Mena, la inmediata exclusión de la FMBA. La petición fue aceptada por el funcionario –destituido el 16 de abril.

Mora, organizador de marchas y plantones en la Ciudad de México y exintegrante del Consejo Popular Juvenil de los llamados chavos banda, confirma que la salida del boxeo de los JNP para su edición 2015 es definitiva. Su experiencia con el presidente de la FMBA, abunda, sólo le acarreó “dolores de cabeza”.

El coordinador general precisa que el directivo se descaró durante el segundo año de la alianza, ya que obligó al estado de Morelos –donde se celebraron los JNP 2014– a adquirir una máquina de puntuación. “La entidad no accedió y ahí sobrevino el malestar, por lo que el señor Contreras terminó por rentar sus famosas maquinitas de puntuación en 50 mil pesos por una semana. El Instituto (de Deportes) de Morelos debió pagar la renta porque esas maquinitas sólo las tiene el presidente de la federación de boxeo”.

Por reglamento, los JNP sólo permiten la participación de atletas por invitación. Se convoca, sobre todo, a representantes de las entidades con mayor incidencia delictiva. Contreras tampoco respetó este criterio y personalmente “se encargó de elegir a los atletas, entrenadores y a los jueces que quiso”, en palabras de Mora.

El titular de la FMBA “operó a su antojo” una competencia que ni siquiera forma parte del deporte federado. Pero ésa no es la esencia de los JNP, aclara Mora, sino ayudar a los atletas que, en su mayoría, entrenan en condiciones complicadas, algunos incluso en medio de adicciones, sin equipo ni apoyo.

“Tristemente llegamos al acuerdo de que lo mejor sería excluir el pugilismo de los Juegos Nacionales Populares, toda vez que se había convertido en un evento más de la FMBA”, continúa Mora.

El organizador acepta que no se logró el objetivo de masificar el boxeo impulsando a fajadores noveles. “Al final fue un problema porque la federación inscribió a jóvenes con más de 10 peleas. Por ese lado tampoco se cumplieron las expectativas”.

Isaac Mora, coordinador técnico nacional de Futbol Popular, explica que para la edición 2014 de los juegos, realizados durante septiembre en Cuautla, Morelos, se esperaba una asistencia de 256 boxeadores. Sin embargo, únicamente participaron 143. “En ese momento nos preocupamos. En contraste, en el resto de las disciplinas faltaron lugares para recibir a más deportistas”.

Isaac ironiza: “Aunque faltaron los pugilistas, el resto de la comitiva sí acudió: llegaron los 26 entrenadores, los 56 jueces y los 12 elementos del personal técnico. Cada uno cobró 522 pesos diarios al comité organizador durante los cinco días que duró el encuentro, (y) el presidente de la federación de boxeo terminó cobrando lo que pidió”.

José Mora tercia: “El resultado siempre fue el mismo: muy malo, pues en la competencia se inscribieron muy pocos. Al hacer las cuentas (de lo invertido) en cada peleador, el torneo salió costosísimo”.

–¿Fue una mala apuesta? –se le pregunta.

–El propósito era bueno. Imagínese: el boxeo es un deporte que mueve masas, es del pueblo, del barrio, de la banda, pero simplemente no pudimos pasar el filtro llamado Federación Mexicana de Boxeo Aficionado, que preside Ricardo Contreras.

–¿Es válido que el presidente de la federación de boxeo haya impuesto las condiciones y las reglas del juego?

–Fue un requisito de él, en el sentido de que impondría todo… equipamiento, máquinas de puntuación –que rentó en 50 mil pesos–, guantes y los cuadriláteros. El pago lo hace la Conade a través del instituto estatal de la ciudad sede, pero la condición del señor Contreras fue que, si no utilizábamos todo el equipamiento de la marca Fire Sports, no podíamos llevar a cabo las pruebas de boxeo.

–¿Esta empresa es propiedad del señor Contreras?

–Muchos aseguran que él es el dueño. La empresa se localiza en Tlaxcala, y es cuestión de indagar si en efecto le pertenece. Vamos a investigar…

En días pasados, revela José Mora, se presentó un conflicto similar, con motivo de la Olimpiada Nacional en su etapa regional: “El Instituto del Deporte del Distrito Federal (Indeporte) se negó a adquirir el equipo exigido, incluidos los cuadriláteros –porque es una obligación adquirir los rings de esa marca–, con un valor de 180 mil pesos por unidad. El Indeporte los pidió prestados a Tlaxcala, uno de los pocos estados que cuentan con ellos. Esa entidad se negó a facilitarlos y Contreras terminó por proporcionarlos, pero el evento se lo llevó al Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM)”.

–¿Contreras también presta, renta y vende los cuadriláteros?

–El boxeo amateur está totalmente manipulado, a expensas de lo que él permita y ordene. Por eso decidimos excluir este deporte, porque los Juegos Nacionales Populares no son un negocio ni están para engrandecer las arcas de nadie, sino para fomentar el deporte entre los que menos tienen. A pesar de que este deporte está muy por debajo de lo que se espera, el señor Contreras sólo está lucrando.

“Por tradición y por regla, los Juegos Populares permiten la participación de entrenadores sin certificación, es decir, aquéllos que ponen un costal en su patio para entrenar a los jóvenes, pero al final no pudieron ir a dirigir porque Contreras no se los permitió. No pudieron costear un curso en la Olimpiada Nacional que les impuso a un precio de mil pesos y de esa forma obtener la certificación.

“Los entrenadores ni siquiera estaban enterados de que era obligatorio participar en aquel curso. Al final, tan solo es un negocio”, reitera José Mora.

Para la edición 2015 de los JNP, programada para agosto en Aguascalientes, el skateboarding remplazará al boxeo, pero también saldrá de programa el futbol rápido.

“Cuestión reglamentaria”

En entrevista, Ricardo Contreras dice que la expulsión del boxeo de los JNP ocurrió porque no se logró el objetivo primordial: la masificación de la disciplina. “Quisimos apoyar a esta organización en la iniciación de muchachos que no tenían competencias a nivel nacional o estatal”, además de buscar nuevos valores entre muchachos que no estuvieran en el ranking.

El presidente de la FMBA niega haber excluido a los deportistas de las zonas marginadas del país y asevera que tampoco intervino en las invitaciones a los estados participantes. “Creo que aquí hay una equivocación. Ni enviamos las convocatorias ni elegíamos las sedes ni las entidades que competirían. Eso le correspondió al señor Mora y a la Conade. Únicamente nos encargamos de sancionar técnicamente el evento”.

Contreras justifica la imposición de uniformes y equipo deportivo de Fire Sports. Arguye que se trató de una cuestión reglamentaria, y rechaza ser accionista de dicha empresa: “Ojalá tuviera alguna participación… ya debería estar rico. Cuando tenga una compañía de ese tamaño me retiro”.

–Si su federación no tuvo ninguna participación por concepto de patrocinio, ¿no fue una forma de privilegiar a esa firma? –se le inquiere.

–Creo que estamos confundidos. A nosotros nos patrocina con material deportivo, con uniformes y parte de los eventos, pero en el caso de los Juegos Nacionales Populares ahí no hubo absolutamente ningún patrocinio, porque apenas era el segundo año del boxeo en ese evento.

–¿No fue una forma de apoyar abiertamente a esta empresa?

–No, porque es la única marca autorizada en México para estos encuentros. En cuanto a las marcas reconocidas como oficiales por la asociación internacional de boxeo, (resultan) sumamente caras. Por ejemplo, los guantes de combate de Adidas, que son material de importación, cuestan más del doble respecto de la marca que ha patrocinado a la federación, al menos, en los últimos cinco años.