Antidopaje polémico en el beisbol nacional

Escalante. Control endeble.
Foto: Eduardo Miranda

El año pasado, la Liga Mexicana de Beisbol prohibió a los peloteros utilizar el fármaco Adderall cuando padezcan trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Previamente, varios estadunidenses contratados por clubes mexicanos habían sido autorizados por Grandes Ligas a emplear el medicamento. A partir de junio de este año el presidente de la LMB, Plinio Escalante, firmará con Estados Unidos un acuerdo para dar seguimiento a quienes den positivo en los controles antidopaje, de modo que los peloteros sólo tengan la oportunidad de ser sancionados dos veces.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- A partir de 2014, la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) determinó restringir los permisos para que los peloteros que alegan padecer Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) utilicen Adderall, un estimulante a base de anfetaminas con el cual los deportistas mejoran su rendimiento.

En 2013, siete estadunidenses contratados por clubes mexicanos presentaron ante la LMB exenciones por uso terapéutico (TUE, por sus siglas en inglés). Esos documentos fueron expedidos por Grandes Ligas para autorizar el consumo de Adderall como tratamiento a su enfermedad.

Toda vez que, en temporadas anteriores, de dos a tres jugadores esgrimieron dichos permisos o pidieron autorización para usar dicho fármaco, el asesor médico de la LMB, Miguel Ángel Serrano, alertó al presidente del circuito, Plinio Escalante, pues resultaba muy extraño que, de repente, tantos peloteros padecieran déficit de atención.

“El doctor detectó la facilidad con la que en Estados Unidos se expiden recetas para emplear este medicamento. Vimos que aparentemente los peloteros son los únicos deportistas que tienen déficit de atención. Por la facilidad con que Grandes Ligas otorgaba los TUE, sospechamos que los jugadores le sacaban copia al papel y le ponían su nombre; por eso, si quieren utilizar esa sustancia, los elementos de nuestra Liga tienen que someterse a nuestros especialistas o de plano recurrir a otra medicina para tratar su déficit de atención”, comenta a Proceso el presidente de la LMB, Plinio Escalante.

En 2013, la oficina del Comisionado de las Grandes Ligas extendió a 119 beisbolistas un TUE para tratar el TDAH con Adderall. La cifra equivale a que 9.9% de los que estaban registrados en ese momento en los rosters (40 peloteros por equipo) de los 30 clubes de esa liga se veían afectados por dicho mal. En Estados Unidos, 4.4% de la población en general dice padecerlo.

El número de exenciones por uso terapéutico se ha incrementado cada año desde que a finales de 2005 Grandes Ligas puso en su lista de sustancias prohibidas los estimulantes, entre ellos el Adderall. Las exenciones otorgadas en 2006 fueron 28; en 2007, 103; en 2010 y 2011, 105; en 2012, 116, y en 2013, 119.

“El número de jugadores con la llamada exención por uso terapéutico para emplear estimulantes se incrementó casi cuatro veces entre 2006 y 2007: pasó de 28 a 103. En ese momento, los que fallaron un control antidopaje podían solicitar exenciones con carácter retroactivo. Parecía como si decenas de beisbolistas que habían sido sorprendidos usando greenies habían encontrado un médico amigo que dijera que tenían TDAH, explicación que mueve al escepticismo, porque las cifras están por encima del número de casos que existen en la población estadunidense en general”, publicó en marzo de 2014 el portal Bloomberg Business.

En 2003, Tony Gwynn, exjugador de los Padres de San Diego, estimó que 50% de los bateadores de Grandes Ligas consumían unos estimulantes a los que ellos llaman greenies. Se refería a las anfetaminas, las cuales, dijo, se usan en el beisbol con más frecuencia que los esteroides, y añadió que han sido parte de este deporte durante décadas.

Los estimulantes

Una investigación realizada por esta reportera en 2004 reveló que los peloteros de la LMB toman un estimulante de nombre Asenlix, al que en forma coloquial llaman green o “avión”, que los ayuda a estar alerta (Proceso 1445).

Los estimulantes son la segunda sustancia prohibida por la cual dan positivo los peloteros, mexicanos o extranjeros, que juegan en la LMB. De 2012 a la fecha, 37 han sido sancionados por fallar en los controles antidopaje.

De éstos, 17 tenían en su cuerpo un esteroide anabolizante; nueve, un estimulante; cuatro, mariguana; tres, hormona del crecimiento humano (HGH); otros tres, diurético; uno, testosterona, y uno más, un narcótico.

Plinio Escalante aclara que no son los peloteros mexicanos quienes alegan padecer déficit de atención para usar Adderall sin riesgo de ser sancionados.

“En total, tres pidieron un TUE para usar el Adderall; actualmente ninguno lo usa. En cambio, a lo largo de estos años hemos tenido 18 elementos estadunidenses que llegaron a la Liga con la autorización para utilizarlo, y como la regla de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) dice que si en un país ya se otorgó un TUE, no hace falta extender otro en el nuevo país donde va a jugar. A esos 18 se les respetó el documento que traían”, explica Miguel Ángel Serrano.

–¿Hubo algún caso de un jugador estadunidense registrado en la LMB que de pronto dijera que necesitaba permiso para usar Adderall?

–Sí, autorizamos dos porque el equipo de especialistas de la Secretaría de Salud, del Instituto Nacional de Psiquiatría y del Instituto Nacional de Neurología comprobó con electroencefalograma que sí tienen alteraciones neuronales.

En 2011, Grandes Ligas estableció que un panel de tres expertos sería el responsable de autorizar las exenciones por uso terapéutico. La decisión se tomó con base en la recomendación que hizo en su Informe (2007) el senador George Mitchell.

La LMB ha implementado una política similar. Durante una asamblea realizada el año pasado se informó a los presidentes de los equipos que los jugadores ya no podrían pedir exenciones para utilizar el Adderall sin violar las normas.

“Avisamos a la asamblea que no serían aceptados los TUE por Adderall porque no podemos admitir que entre todos los atletas los únicos que tienen déficit de atención son los beisbolistas. La asamblea aceptó plenamente el planteamiento y que se manejen con mucha exigencia y cuidado médico estos asuntos. Fue convenido que no se permitiera ninguna trampa en ese sentido. Desde hace dos años teníamos ya la seguridad de que había excesos en el uso de sustancias para tratar el déficit de atención”, comenta Escalante.

–¿Estos 18 jugadores que llegaron con un TUE de Grandes Ligas siguen en la LMB? –se le pregunta.

–La gran mayoría ya no juega en México. Hubo otros que aceptaron el cambio del medicamento que sugirió el doctor y se les ha dado seguimiento. En controles antidopaje ya no han dado positivo por Adderall.

–¿Los deportistas aceptaron de buena manera la restricción?

–No nos dejamos amenazar. Sí ha habido quien se empeña en decir que es una recomendación médica y que lo van a seguir tomando, pero finalmente si lo hacen acabarán fuera de la LMB.

El 14 de abril pasado venció el último TUE para utilizar Adderall con el que jugaba uno de los peloteros de la LMB. Ya no se le autorizó uno nuevo. Como este jugador no ha sido sometido a un control antidopaje durante la presente temporada, no se sabe si lo sigue usando.

“Propusimos que aquellos que utilizaran estimulantes como Ritalin (metilfenidato) y Adderall empezaran a buscar con especialistas alguna alternativa. Ellos mismos han encontrado que algunos medicamentos, como Strattera (atomoxetina), pueden ser utilizados, y la terapia psicológica también ayuda. Las anfetaminas crean adicción y es un problema que afecta a muchas personas en Estados Unidos, y en el beisbol los jugadores han encontrado la manera de ‘demostrar’ que tienen déficit de atención”, explica Serrano.

El presidente de la LMB sostiene que desde que entre quienes juegan en la liga veraniega se corrió el rumor –ni siquiera fue una notificación oficial– de que ya no se iban a otorgar exenciones por uso terapéutico por Adderall, los casos de déficit de atención “disminuyeron milagrosamente”.

“A muchos peloteros de pronto les dio déficit de atención, pero por lo visto ya se aliviaron”, tercia el médico.

Actualmente ningún beisbolista mexicano utiliza Adderall o Strattera para tratar el déficit de atención. Sólo un jugador estadunidense cuenta con un TUE para usar la segunda sustancia.

A pesar de que la atomoxetina no aparece entre los estimulantes que están prohibidos en la Lista de Sustancias de la WADA, la LMB  otorgó a dicho pelotero la exención por uso terapéutico para evitar que incurra en una falta a las reglas antidopaje, pues al final del listado dice que no podrá usarse ninguna “otra sustancia con estructura química o efectos biológicos similares”.

El próximo acuerdo

Los efectos que las anfetaminas y las metanfetaminas provocan son similares, aunque éstas son más poderosas. En el beisbol mexicano se ha establecido que son los pítchers quienes prefieren utilizarlas, y que los bateadores optan más por los esteroides, para aumentar su masa muscular y, por ende, su fuerza.

Algunos jugadores en retiro con los que ha hablado Miguel Ángel Serrano han referido que los efectos de este tipo de estimulantes difieren de lo que clínicamente está descrito. Por ejemplo, la distancia que hay del montículo al home es de 60.5 pies (18.44 metros). El lanzador estimulado aprecia que es mucho menor, lo cual le permite tirar la pelota con más fuerza.

“Describen que ven más luz, ven más iluminado todo; que la distancia se ve más corta y pueden lanzar más fuerte; que mejora el estado de alerta; se sienten más activos, con más energía. El pelotero que lanza a 85 millas por hora puede hacerlo a 90, pero su brazo y el hombro no están preparados para esa velocidad; entonces los sobrecarga.

“Pueden correr más rápido. En alguien que es robador de bases aumenta su velocidad de reacción, se siente más despierto, pero la realidad es que no tiene más velocidad, sino que, debido a que está estimulado, hace que sus músculos se sobre-esfuercen. No va a ganar una carrera de 100 metros, pero sí va a correr un poco más rápido aunque sus músculos no están preparados para ello. El abuso de las anfetaminas y metanfetaminas provoca que haya lesiones más frecuentes y, por ende, que la vida deportiva se acorte”, detalla.

A principios de abril, el presidente de Minor League Baseball (Ligas Menores) informó a Plinio Escalante que el Comisionado de Grandes Ligas está interesado en firmar un acuerdo con la LMB para dar seguimiento a quienes den positivo en los controles antidopaje.

Actualmente un jugador que es castigado por primera vez recibe 50 partidos de suspensión, 100 juegos la segunda ocasión, y la tercera es expulsado de por vida.

Grandes Ligas tiene la intención de que, sin importar en la liga o la categoría en la que esté jugando, el pelotero sólo tenga dos oportunidades, puesto que ya detectó que si las sanciones se imponen por separado, un jugador puede ser castigado dos veces en Estados Unidos y otras tantas en México, Venezuela, Japón o cualquier otro país donde haya sido contratado.

En los próximos días Escalante firmará dicho acuerdo, que entrará en vigor en junio de este año.   l