Encuentro sobre Arte, Educación y Cultura para la Primera Infancia

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Al participar en el Encuentro sobre Arte, Educación y Cultura para la Primera Infancia, la pedagoga Alicia Leyva habló de lo importante que es para el desarrollo de los infantes su estancia en el vientre materno y durante su primer año de vida, puesto que “cada día un niño se hace a sí mismo con lo que se le va sembrando”.

En el encuentro que se lleva a cabo en la Biblioteca de México José Vasconcelos en la Ciudadela, organizado por la Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil “Alas y Raíces” del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), la especialista en desarrollo humano y estimulación temprana por la Universidad Panamericana se refirió a la experiencia y construcción del lenguaje en la primera infancia:

“El lenguaje -dijo- es una habilidad natural, a través de los signos los seres humanos se comunican e intercambian información, mensajes, se construyen ideas y sentimientos, un arte que en los niños pasa de la simple emisión de sonidos al descubrimiento de un código.”

En un comunicado del Conaculta, la especialista afirmó que desde el vientre materno, el bebé se comunica con movimientos, por ello es preocupante creer que su primer año de vida no es importante estimularlo para que se exprese.

Detalló entonces cómo surge el lenguaje en los niños:

“El infante pasa de la emisión de sonidos al descubrimiento de un código, un bebé se comunica llorando, balbuceando, la comunicación es instantánea y empieza su proceso de lenguaje.”

A decir de la pedagoga, el aprendizaje y desarrollo del lenguaje por parte de los niños depende de diversos factores que deben tomarse en cuenta: El manejo que el propio adulto tiene del lenguaje, la genética, el desarrollo cognoscitivo y el temperamento y hasta el ambiente en el cual se encuentra el niño.

Se olvida recurrentemente que para aprender a hablar se debe aprender a escuchar. Influye entonces lo que se dice y cómo se dice:

“El niños es todo, no sólo es oído, vista, olfato, puede aprender a hablar con todos los sentidos.”

Y más aún, remarcó que también se aprende con juegos, cantos. Entonces cuestionó:

“¿Juegan, cantan?, ¿por qué se les ha dejado de cantar a los niños si cantar es un arte?, ¿por qué los niños han dejado de cantar rondas?, ¿dónde sembramos la semilla del lenguaje?”.

Lo que no se debe intentar nunca, según la investigadora, es hablar como hace los niños pues “se acorta su expresión”.

En cambio sí entender las maneras en que los niños van adquiriendo herramientas en las diferentes etapas, pues hay una etapa pre-lingüística y otra lingüística en las cuales todo es válido, el juego colorido, saltar, correr, describir, entre otras acciones.

Y se empieza desde el nacimiento y el lenguaje queda estructurado entre los cinco y seis años de edad cuando el niño puede ya deletrear palabras sencillas como perro, gato y construir frases más complejas. A partir de ahí se irán preparando para iniciar su etapa de aprendizaje en el mundo del lenguaje escrito.

Leyva remarcó la importancia de permitir a los niños expresar sus sentimientos:

“Dejemos de expresarnos por los niños, ¿por qué queremos que sientan lo que uno siente?, ¿por qué quiero que evadan lo que yo evado? Eso hace que no haya comunicación y que el niño no exprese lo que quiere. El lenguaje es magia, está para expresar desde su yo.”

Para concluir invitó a no apagar la conversación en los niños y sembrar en ellos semillas para que florezca su lenguaje.