Recuperan la historia de las maestras de la Revolución

El primer volumen de la colección Las maestras de México.

MÉXICO, D.F. (apro).- Como resultado del trabajo de investigación de las académicas María de Lourdes Alvarado, Mílada Bazant, Rosa María González y Lucrecia Infante, se publicó el primer volumen de la colección Las maestras de México, impulsada por la Unidad de Igualdad de Género del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).

La colección editorial tiene como propósito rendir homenaje a las profesoras pioneras en la profesionalización del magisterio, quienes fueron innovadoras al poner en cuestionamiento los planes de estudio diseñados para mujeres con énfasis en el desarrollo de sus habilidades para desempeñarse como madres o esposas, informó el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en un comunicado.

Esta primera entrega estudia la vida y obra de las profesoras Rita Cetina, Dolores Correa Zapata, Laura Méndez y Rosaura Zapata, “dignas integrantes de figurar en este volumen príncipe” por haber sido “educadoras progresistas” de finales del siglo XIX y principios del XX y que por distintas razones “han permanecido invisibles a los ojos de la posteridad”.

Así lo señaló una de las coautoras, María de Lourdes Alvarado, investigadora de la UNAM, durante la presentación de la colección, el pasado jueves 3 de junio en el Salón Luis Nishizawa de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

La especialista destacó el “carácter decidido” de las maestras revolucionarias, “su incansable espíritu de superación del que dieron múltiples ejemplos a lo largo de su vida, por su decidida vocación profesional, por sus intereses multifacéticos y sus aportaciones a la modernización del conocimiento pedagógico”.

En el acto, Patricia Galeana, directora del INEHRM, quien también ha realizado estudios sobre la participación de las mujeres en la Revolución mexicana –no sólo como soldaderas, sino en actividades diversas, acordes al proyecto de industrialización del porfirismo, y en el magisterio–, destacó que hace tiempo el instituto incorporó los estudios de género en la historia de la Revolución y dijo que la colección Las maestras de México es una aportación sustantiva a la educación en general y en particular hacia las mujeres:

“El libro rinde tributo a la labor de estas mujeres. La colección es un rescate muy importante que tenemos que hacer para las maestras de México, puesto que su obra ha permanecido en muchos casos desconocida. En ella se recogerán muchos otros nombres de maestras que en cada una de sus comunidades se convirtieron en el pivote de desarrollo, pues hay que recordar cuando ellas fueron a las zonas rurales y enseñaron las primeras letras a los niños, adultos mayores, personas del campo y a las personas en reclusión”.

Las autoras del libro hicieron sendas biografías de maestras: Lucrecia Infante Vargas, investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, sobre Rita Cetina, maestra y poeta yucateca, fundadora de la escuela La Siempreviva y de la Sociedad Científica Literaria, de quien destaca que con su grupo de maestras participó en la educación pública de las mujeres yucatecas al ser nombrada directora del Instituto Literario de Niñas de 1876.

María de Lourdes Alvarado escribe sobre Dolores Correa Zapata, “una de las más destacadas maestras y escritoras del siglo XIX” quien “superó los obstáculos que se presentaron a su género”. Ya había escrito anteriormente sobre la profesora nacida en Teapa, Tabasco, en 1853:

“Dolores Correa formó parte de un reducido grupo de mujeres polifacéticas, profesionistas destacadas, muchas dedicadas a la carrera docente, que vivieron durante la segunda mitad del siglo XIX y, en algunos casos, alcanzaron a presenciar las transformaciones de la siguiente centuria. A través del análisis de la vida y obra de la escritora tabasqueña Dolores Correa pretendemos acercarnos a los intereses, preocupaciones y problemática de esa generación de mexicanas de avanzada, de la que dicha autora fue una destacada representante”.

Mílada Bazant, investigadora de El Colegio Mexiquense, hace la semblanza de Laura Méndez de Cuenca, feminista y pedagoga, quien fue pareja de Manuel Acuña. Y Rosa María González Jiménez y María Mercedes Palencia Villa, realizan un análisis interdisciplinario de la vida y obra de Rosaura Zapata, promotora de la educación preescolar, quien fue reconocida con la Medalla Belisario Domínguez en 1954.

Palencia Villa escribió anteriormente que Correa Zapata tiene una historia particular, pues “tuvo la audacia de apropiarse de un espacio público negado a sus contemporáneas y con ello logró influir en las demandas legítimas de las primeras mujeres profesionistas”.

Destaca además que fue “la primera mujer mexicana que se consideró abiertamente ‘feminista’”. Y definió al feminismo como “el grito de la razón y de la conciencia, proclamando justicia, porque el feminismo consiste en levantar a la mujer al nivel de su especie, al de la especie humana”.

Y ello le valió que Justo Sierra, entonces secretario de Educación Pública, no la eligiera como directora de la Escuela Normal para Profesoras, pues dijo no querer “que llevéis vuestro feminismo hasta el grado de que queráis convertiros en hombres”.