Videgaray, el candidato del fracaso

Peña y Videgaray en un acto público en mayo de 2014.
Foto: Eduardo Miranda

MÉXICO, D.F. (apro).- Si el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, no se sumó a la temporada de “destapes” presidenciales no fue porque “falta mucho tiempo”, como alegó la semana pasada, sino porque tiene perfectamente claro que Enrique Peña Nieto tiene un solo prospecto que no es él, sino Luis Videgaray Caso.

Lo que era sabido sólo en el cerrado círculo de Peña ya es comidilla general: Al único personaje que Peña escucha y obedece –no al revés– es a Videgaray, el todopoderoso secretario de Hacienda que simboliza la política neoliberal aplicada en México desde hace tres décadas.

La estrechez de esta relación se explica no sólo en términos políticos, sino hasta sicológicos, una dependencia que llama la atención de los altos funcionarios que han terminado por someterse al que fue motejado como el mejor ministro de finanzas de América Latina.

Esa es la razón por la que no sólo Osorio Chong puede decir que ambiciona ser presidente de México, sino también por la que Manlio Fabio Beltrones no será presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), como ambiciona para catapultarse a la candidatura presidencial.

Esto también se dice en el gobierno: Entregarle el PRI a Beltrones sería la capitulación de Peña y eso Videgaray jamás lo podría permitir.

Peña ya le ofreció a Beltrones Pemex, puede entregarle Comunicaciones y Transportes, o cualquier otra secretaría, pero jamás el PRI al que, en todo caso, llegaría Osorio Chong para operar la sucesión a favor de Videgaray.

El problema para el propio PRI es qué clase de candidato sería Videgaray. Evadido de la realidad nacional, como la mayoría de quienes forman parte de la alta burocracia, este personaje ha resultado un fiasco aun con las reformas “estructurales”.

Para el primer año de gobierno, 2013, Videgaray prometió que México crecería a una tasa de 3.9% del PIB y luego que sería de 3.5%. Pero este último pronóstico lo recortó tres veces para dejarlo en 1.3% y finalmente el PIB creció apenas 1.1%. Es decir, cero.

Para 2014, Videgaray prometió 3.9%, luego lo bajó a 2.7 y finalmente quedó en 2.1%. Un crecimiento que corresponde a la estatura del gobierno.

Y para este año de 2015 fijó el pronóstico de crecimiento en 4.1%, pero en enero mismo lo bajó a 3.9% y a finales de mayo le recortó un punto porcentual para fijarlo en 2.9%. El Banco de México estima que podría bajar hasta 2.66%.

Como dice el colega Carlos Acosta Córdova, crecer a 2.9% –o 2.66– y no a 4.1% o a 3.9% significa que hay menos empleos, que las ventas y el consumo son menores, que las utilidades de las empresas bajan, que el gasto público y privado, así como la inversión, también se reducen. En suma, que la economía es más débil.

Para el próximo año, 2016, el escenario tampoco es para hacer fiesta: La economía crecerá, si acaso, en 3%. Videgaray apostaría a una recuperación en 2017, el año previo a la elección, o a generar prosperidad antes de las elecciones de 2018.

Si, en efecto, Videgaray es el candidato presidencial priista –lo que ahora se da como un hecho, pero que no necesariamente lo será en 2017–, va directo al fracaso.

Apuntes

Margarita Zavala, quien ambiciona regresar a Los Pinos con su marido Felipe Calderón, podría enfrentarse a Videgaray y el cargo podría quedar en familia. Son primos políticos. La esposa de Videgaray, Virginia Gómez del Campo, es prima de Margarita. Más aún: José Manuel Gómez del Campo Gurza, primo hermano de Margarita y hermano de la senadora Mariana Gómez del Campo, es uno de los abogados a los que Peña Nieto les entregó una notaría en Metepec, el 13 de septiembre de 2011, dos días antes de terminar su mandato de gobernador… Sobre el PAN, el diputado Ricardo Anaya no tendrá un día de campo para llegar a la presidencia del PAN. Por lo pronto, el senador Javier Corral, el padre de la reforma que permitió que los militantes elijan a candidatos y dirigentes, será su rival en la elección del 16 de agosto…

Comentarios en Twitter: @alvaro_delgado