Inició en el Colegio Nacional el homenaje a José Emilio Pacheco

Septiembre de 2006. Pacheco inaugura la Casa de la palabra.
Foto: Marco A. Cruz

MÉXICO, D.F. (apro).- Como desde sus primeras conferencias en El Colegio Nacional, el nombre de José Emilio Pacheco convocó de nuevo a decenas de personas –la mayoría jóvenes– que asistieron al inicio del ciclo de mesas La memoria encendida que en homenaje al autor de Las batallas en el desierto organiza el escritor Juan Villoro.

La primera sesión se llevó a cabo la tarde de este martes 23, en el Aula Mayor del Colegio, con la participación de los autores Marco Antonio Campos, Luis García Montero, Darío Jaramillo Agudelo y Vicente Quirarte, quienes con la moderación del editor de Era, Marcelo Uribe, hablaron de la poesía del narrador, poeta, ensayista y periodista nacido el 30 de junio de 1939 y fallecido el 26 de enero de 2014.

Previamente, en una breve ceremonia encabezada por el historiador Enrique Krauze y el propio Villoro, ambos miembros de El Colegio Nacional, como Pacheco, y el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, se evocó la figura de Pacheco.

Krauze leyó un texto que escribió en 2003, cuando José Emilio Pacheco recibió el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo. Recordó sus relaciones con Carlos Monsiváis, quien nació un año antes que Pacheco y cómo ambos, jóvenes entonces, convivieron en los años cincuenta con intelectuales como Alfonso Reyes, Elías Nandino, Salvador Novo, Carlos Pellicer, José Gorostiza y Octavio Paz, quien “los recibía en su oficina de la Secretaría de Relaciones Exteriores”.

Siguiendo la senda de Paz, agregó Krauze, Pacheco tradujo al poeta T.S Elliot. Mencionó entonces una sesión en El Colegio Nacional donde el autor de No me preguntes cómo pasa el tiempo e Irás y no volverás iba descifrando el poema Cuatro Cuartetos, cuya traducción con su análisis detallado adelantó en el semanario Proceso.

Luego detalló el programa de homenaje a Pacheco, que continúa este jueves 25 a las 19:00 horas con el tema Narrativa y la participación de Héctor Abad Faciolince, Álvaro Enrigue y Rafael Olea Franco, moderados por Juan Villoro.

Para el 30 de junio, a la misma hora, se desarrollará el tema Ensayo, periodismo, Inventario, con Christopher Domínguez Michael, Antonio Saborit y Jesús Silva-Herzog Márquez, con la moderación de Marcelo Uribe.

Sobre esta mesa, el fundador de la revista Letras Libres destacó la labor periodística de Pacheco y señaló que Inventario fue una de las grandes columnas culturales y por ello merece un homenaje, como lo merece también –agregó– la publicación que lo acogió, que fue la revista Proceso, y que se debió a su amistad con Julio Scherer (fundador del semanario), Rafael Rodríguez Castañeda (actual director del semanario) y Armando Ponce (editor de Cultura y por tanto del Inventario).

“Todos ellos merecen un homenaje”, remató Krauze y lanzó la propuesta de que la columna semanal que Pacheco firmaba siempre como JEP, se publique íntegramente en Internet, a la manera de una enciclopedia, para beneficio de los millones de lectores que tuvo su autor.

Durante el homenaje se presentó también un video en el cual Ponce relata que Inventario apareció desde el primer número de Proceso, publicado el 6 de noviembre de 1976, un mes antes de la salida del gobierno de Luis Echeverría, y como resultado del golpe que éste dio al periódico Excélsior dirigido por Scherer García. Ese primer texto, recuerda el periodista, fue sobre Saul Bellow, quien ganó el Premio Nobel de Literatura ese año.

“Me atrevo a decir –dice el editor– que es la columna de periodismo cultural más importante que se ha escrito en México, no sólo en nuestra época contemporánea, sino en todas las épocas, y entre otras cosas por su gran diversidad.”

En el video intervienen Luis Fernando Lara, Jaime Labastida, Xavier Velasco, Jorge Volpi, Rafael Pérez Gay, Elena Poniatowska, Sealtiel Alatriste, Octavio Novaro y Francisco Bolívar Zapata, entre otros.

Luego de la intervención de Krauze, Cristina Pacheco, esposa del poeta y narrador, junto con sus hijas Laura Emilia y Cecilia, develaron un retrato del poeta realizado por la pintora de origen marroquí-español, y de nacionalidad mexicana, Lucinda Urrusti. La obra formará parte de la galería de retratos de miembros de El Colegio Nacional que ya fallecieron.

En esta primera mesa Marco Antonio Campos habló del trabajo poético de Pacheco, que consideró “una obra vastísima” de quizá dos mil 500 paginas, en la cual han tenido un peso T.S. Eliot y Ramón López Velarde, si bien su obra “no se parece en nada a la de ellos”.

García Montero analizó la obra del poeta a partir de cuatro ejes: La vida en diálogo con la muerte, la violencia como estado natural de la vida, la responsabilidad que sólo existe en los seres humanos, y como consecuencia de ésta la culpa. A su vez Jaramillo Agudelo presentó una “investigación poético policiaca” en la cual revela los poetas heterónimos de Pacheco.

Quirarte hizo una breve semblanza del escritor homenajeado y recordó su poema “Nubes”, incluido en su libro Como la lluvia, que Monsiváis calificó como el más bello escrito en lengua española. Para Quirarte es una oración laica que debería pronunciarse diariamente.

No lo leyó, pidió al público buscarlo por su cuenta y recomendó:

“Leámoslo y llevémoslo en la memoria.”

Las mesas se realizan en el Aula Mayor de El Colegio Nacional, ubicado en Donceles 104, Centro Histórico.