Ante las miserias del PAN, Corral arenga: ¡rebelémonos!

Javier Corral, senador panista.
Foto: Benjamin Flores
Convencido de que el espíritu rebelde del PAN está en sus orígenes, el senador Javier Corral va por la presidencia de su partido, que vive una “demolición política y ética”. Y advierte: Lo que se juega en esta elección interna es la sobrevivencia de Acción Nacional. Su propósito, dice, es frenar a  Ricardo Anaya, pues él representa los intereses del “consorcio” integrado por los grupos de Gustavo Madero, Jorge Villalobos, Rafael Moreno Valle y Miguel Ángel Yunes, entre otros.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- “¡O me sepultan bien o les apesto el pueblo!”, advierte el senador Javier Corral ante la contienda por la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN) que, afirma, está diseñada para que los jefes de facción y su maquinaria clientelar impongan al diputado Ricardo Anaya, cuya ambición es ser también aspirante presidencial en 2018.

Con 33 años de militancia, ajeno a los grupos y a la “envenenada” dinámica interna que ha corrompido y desplomado electoralmente al PAN –como en la elección del 7 de junio–, Corral asegura que el partido vive una “demolición política y ética” de tal magnitud que, en esta elección, se juega su sobrevivencia.

“En el momento más dramático que vive el PAN, en el que va a decidir su sobrevivencia, vengo a apuntarme para ir contra todo y cuesta arriba en todo. Ya es sabido: Está el suelo disparejo, las cargadas a todo lo que dan, el chantaje, la intimidación, los grupos. ¡Todo!”

Pero justamente porque él es independiente no se reproducirá la contienda entre facciones que hubo, en mayo del año pasado, entre Gustavo Madero y Ernesto Cordero. Va “con todo”, como se lo comunicó a exgobernadores como Ernesto Ruffo, Francisco Barrio y Fernando Canales Clariond.

“Canales me dijo que debíamos ir con todo y, claro, vámonos con todo. Vamos a dar una batalla fundamental. Le dije: ‘Si esta es la última batalla, démosla, pero decididos, hasta donde tope’. ¡Y no voy a dejarles pasar una sola! Yo no soy Cordero, ¿eh?”…

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2017 de la revista Proceso, ya en circulación.