El Cártel de los Fármacos, fenómeno made in USA

Rockwell Herron, agente especial de la DEA.
Foto: Especial

BOGOTÁ, (Proceso).-  El agente especial de la Administración Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Rockwell Herron, tiene su centro de operaciones en San Diego, California, a pocos kilómetros de la frontera con México, pero sus labores nada tienen que ver con las organizaciones mexicanas del narcotráfico, sino con lo que él llama el “Cártel de los Fármacos”, mafia 100% estadunidense.

Ese cártel, considerado el principal beneficiario económico del consumo de drogas en Estados Unidos, mueve unos 25 mil millones de dólares al año. Sus ingresos por venta ilegal de medicamentos de prescripción superan los de los cárteles mexicanos que trafican cocaína, mariguana, heroína y metanfetaminas.

Para Herron, el Cártel de los Fármacos es la mayor amenaza. Tiene ocho años investigándolo y está convencido de que el abuso de medicamentos que se consiguen en el mercado negro supera el de las drogas ilícitas provenientes de Latinoamérica.

“Tenemos el problema de las drogas ilegales y otro igual o peor: el consumo de los medicamentos legales que se adquieren ilícitamente”, dice el agente de la DEA a Proceso en una visita a Colombia para dar charlas a jóvenes estudiantes sobre el sórdido mundo de los estupefacientes.

De acuerdo con Herron, el Cártel de los Fármacos no tiene capos con rostros mestizos, botas vaqueras, hebillas de plata, gruesas medallas de oro y fusiles AK-47 al hombro. Tiene, en cambio, médicos con batas blancas que atienden a sus pacientes en pulcros consultorios y con el poder de su firma en una receta para proveer drogas a millones de estadunidenses con problemas de adicción.

“Mi trabajo es investigar a los médicos que venden recetas, canjean recetas por sexo y utilizan ese poder para abastecer el mercado ilegal y el consumo ilegal de las píldoras”, explica.

El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA) estima que 52 millones de estadunidenses han consumido medicamentos de prescripción y que uno de cada 12 estudiantes de secundaria se droga con analgésicos opiáceos de prescripción.

Herron, conocido como Rocky por los estudiantes a quienes imparte charlas, dice que una familia estadunidense normal no tiene metanfetaminas, heroína o cocaína en su casa, pero sí analgésicos, antidepresivos y estimulantes en el botiquín.

“Los niños van al baño, toman las pastillas y se drogan. Así empiezan, y como no hay pastillas suficientes en los baños para abastecer la demanda, se genera un mercado negro con recetas de los médicos”, explica.

Entre los medicamentos de mayor consumo ilegal en Estados Unidos están los analgésicos opiáceos, como el OxyContin, el Percocet (oxicodona), la Vocodina, la Hidrocodona y la Metadona. También antidepresivos y ansiolíticos, como el Valium y el Xanas, y estimulantes, como el Ritalín y el Adderall.

Drogas hechas en casa

“Si la droga latinoamericana dejara de llegar a Estados Unidos, los adictos seguirían abasteciéndose de drogas hechas en casa, en laboratorios legales o en laboratorios clandestinos de ácidos y metanfetaminas”, dice el experto en seguridad y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Pablo Reyes.

Según investigaciones del NIDA, en condados estadunidenses de altos ingresos cuyos residentes fueron víctimas de la crisis económica de 2008 y 2009, miles de familias dejaron de adquirir medicamentos costosos y eso llevó a sus miembros adolescentes –quienes estaban enganchados con el consumo de esos fármacos– a incursionar en drogas ilícitas duras, como la heroína.

El Departamento de Salud de Estados Unidos considera que ese país vive una epidemia de abuso de heroína que causa más de 100 muertes por sobredosis cada día. Según la institución, entre 2007 y 2013 el número de adictos a esa droga aumentó 172%, al pasar de 161 mil a 289 mil. El 85% de ellos comenzó con el consumo de fármacos.

Herron señala que el negocio de los fármacos es tan rentable que incluso pasan de contrabando a Tijuana, donde los adquieren más fácilmente los consumidores estadunidenses.

“Hay traficantes mexicanos de píldoras que tienen brazos dentro de Estados Unidos y corrompen médicos, roban farmacias y mandan pacientes falsos a conseguir recetas. Así se abastecen de esos fármacos. Son la única droga que se consigue en Estados Unidos, cruza la frontera hacia México y regresa a Estados Unidos y sigue dando ganancias”, indica el agente especial, con 25 años de servicio en la DEA.

Para Herron, quien piensa que el principal frente de batalla de la guerra contra las drogas es la educación y la prevención, el Cártel de los Fármacos es tan poderoso que “en estos momentos, para mí, los narcos mayores son los médicos de mi país que venden las recetas”.