Gobierno colombiano pone ultimátum a las FARC

Bogotá (proceso.com.mx).- En medio del momento más crítico que vive el proceso colombiano de paz, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos puso un ultimátum a las FARC al advertir a esa guerrilla que el diálogo “está llegando a su fin, por bien o por mal”.

En una entrevista con el periodista Juan Gossaín que fue publicada en forma simultánea este domingo por los principales medios colombianos, el jefe de negociadores del gobierno, Humberto de la Calle, advirtió que las negociaciones se pueden acabar en cualquier momento porque “la paciencia de los colombianos se agota”.

El riesgo de una ruptura, señaló, “es real”, y “algún día es probable que (las FARC) no nos encuentren en la mesa de La Habana. Realmente lo que está ocurriendo es insoportable para los colombianos”.

En las últimas dos semanas, la guerra en Colombia se ha agudizado mientras las delegaciones del gobierno y las FARC continúan las negociaciones en La Habana.

La guerrilla suspendió el pasado 22 de mayo una tregua unilateral que había anunciado en diciembre luego de que las fuerzas militares bombardearan uno de sus campamentos con saldo de 26 rebeldes muertos. El ataque fue una respuesta a la muerte de 10 militares por parte de las FARC.

Desde entonces se ha registrado una escalada de violencia en la cual el grupo guerrillero ha realizado 40 ataques a la infraestructura petrolera y energética. Estos han provocado un grave daño ecológico en el sur del país y han afectado a miles de civiles de esa zona que quedaron sin luz y agua potable.

La semana anterior, una encuesta de la firma Gallup indicó que, por primera vez desde el inicio de las negociaciones con las FARC, en noviembre de 2012, el respaldo de los colombianos a una salida militar en el conflicto con esa guerrilla es más alto que el apoyo a una salida negociada.

De acuerdo con el sondeo, el 46 por ciento de los ciudadanos cree que la guerra interna debe resolverse militarmente y el 45 por ciento apuesta por una negociación política.

Esto prendió las luces rojas en el gobierno de Santos, que a través de De la Calle lanzó un duro mensaje a la guerrilla.

De acuerdo con el jefe de negociadores del gobierno, la molestia de los colombianos con la guerrilla es producto de la “oleada de destrucción de la infraestructura, con impactos terribles sobre la población civil” y “nosotros tenemos que tener la honestidad de decirles a los colombianos que el proceso de paz está en el peor momento desde que iniciamos las conversaciones”.

Aunque el gobierno y las FARC acordaron desde el arranque del proceso de paz negociar en medio de la guerra y no permitir que lo que ocurriera en el campo de batalla afectara los diálogos, esta regla parece agotada frente a los colombianos.

El coordinador de Naciones Unidas en Colombia, Fabrizio Hochschild, considera que esa fórmula se ha vuelto “insostenible” y llamó a las partes a lograr un acuerdo para desescalar lo más pronto posible el conflicto armado, como primer paso hacia un cese bilateral y definitivo del fuego.

En ese sentido, De la Calle señaló en la entrevista con Gossaín que si bien las FARC han presionado para lograr un acuerdo de cese al fuego pretenden que este sea de carácter indefinido y no definitivo, como busca el gobierno.

“Nosotros hemos dicho: cese del fuego bilateral y definitivo, pero no solo del fuego sino también de las hostilidades, la extorsión, el narcotráfico. Eso sí, en condiciones de seriedad y de verificación”, sostuvo.

El jefe de negociadores oficiales ofreció, sin embargo, adelantar la negociación de un cese definitivo del fuego, de manera que este no quede supeditado a la firma de un acuerdo de paz.

“Al principio la posición del gobierno era que el cese del fuego solo ocurriría con el acuerdo. En ese punto hemos cambiado. Estamos dispuestos a aceptar un cese del fuego, aun antes de la firma de un acuerdo, en la medida en que sea serio, bilateral, definitivo y verificable, siempre y cuando tengamos la garantía de que ellos asumen su responsabilidad en materia judicial y nacional e internacional”, aseguró.

A pesar de la crisis que enfrenta, este proceso de paz con las FARC es el que más lejos ha llegado. Ya hay acuerdo en tres de los cinco puntos de la agenda –tierras, drogas ilícitas y participación política– y en los dos restantes –justicia y desmovilización— hay avances mixtos.

La experta en el proceso de paz del diario El Tiempo, Marisol Gómez Giraldo, dijo a Apro que la principal traba para lograr un acuerdo está en el tema de justicia pues los jefes de las FARC han rechazado hasta ahora ir a la cárcel para pagar los crímenes de lesa humanidad que hayan cometido en el transcurso de la guerra, como exige la justicia internacional.

La periodista y maestra en ciencias políticas cree, sin embargo, que es viable llegar a un acuerdo en el que los jefes guerrilleros acepten pagar penas efectivas en condiciones especiales de reclusión y siempre y cuando los militares, policías, agentes del Estado y civiles que hayan cometido delitos graves en el conflicto reciban un castigo igual.

De acuerdo con Gómez Giraldo, el mensaje que envió De la Calle a las FARC en su entrevista con Gossaín “más que un portazo a esta guerrilla es como activar las luces de alarma en un momento crítico por el bajo respaldo que tienen los diálogos en la sociedad colombiana después de los ataques a la infraestructura”.

Lo que el gobierno busca, agrega, es acelerar la negociación y que las FARC decidan pronto someterse a un mecanismo judicial satisfactorio para las víctimas, el país y la justicia internacional.

Los partidos políticos colombianos coincidieron en respaldar el llamado del gobierno a concluir pronto las negociaciones pero pidieron mantener el proceso de paz a pesar de las presiones que enfrenta en este momento crítico.

El proceso de paz, mientras tanto, prosigue en La Habana y este martes las partes reanudarán la nueva ronda de negociaciones que inició el viernes pasado. Se espera que las FARC se refieran en las próximas horas al llamado que les hizo De la Calle.