El acueducto Tembleque, patrimonio Unesco pese a las instituciones

La restauración de la arcada mayor del acueducto del Padre Tembleque.
Foto: Conaculta

MÉXICO, D.F. (apro).- Sin sorpresas, pero sí en medio de los conflictos que han provocado el robo de agua, la alteración de su entorno y los daños físicos a su estructura, el Complejo Hidráulico del Acueducto del Padre Tembleque –que data del siglo XVI— acaba de ser inscrito por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial.

Reunido en Bonn, Alemania, la tarde del domingo 5 de julio, el Comité del Patrimonio Mundial aprobó la inclusión a la lista de los sitios de la revolución industrial de la era Meiji, en Japón; la ciudad de Éfeso, Turquía; el paisaje cultural industrial de Fray Bentos, Uruguay; los caminos de Santiago de Compostela, ubicados entre Francia y España; y el Acueducto del Padre Tembleque, de México.

No hubo, pues, sorpresas, pero sobre el Acueducto hay temas muy controvertidos en torno a su cuidado, mismos que fueron denunciados en el semanario Proceso en su número 2016 de hace tres semanas.

Ahí, por ejemplo, los miembros del Patronato del Acueducto del Padre Tembleque –que se ha encargado de su custodia y restauración desde hace 20 años– señalaron que ha habido daños a la obra histórica ante la pasividad y omisión de las autoridades del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), así como una mala intervención por parte de la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural.

Sin embargo, todos coincidieron en la importancia histórica del bien cultural y en su belleza arquitectónica que la hizo candidata a la lista de UNESCO.

Al saber de la inscripción, el abogado Saúl Uribe, miembro de dicho Patronato, y quien ha demandado la intervención de Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública, y Enrique Peña Nieto, titular del Ejecutivo, celebró el logro pero consideró que no es de las instituciones culturales sino que se da “pese a ellas”.

Sobre el Acueducto, ayer la UNESCO destacó en un comunicado:

“El complejo hidráulico está constituido principalmente por una zona de captación de aguas y fuentes, una red de canales, un conjunto de depósitos y una serie de puentes-acueductos. Uno de estos puentes posee la mayor arcada de un solo nivel construida en todos los tiempos para una obra de esta clase. Emprendida por iniciativa del fraile franciscano Tembleque, la realización de este complejo hidráulico fue obra de las comunidades locales. Los métodos utilizados para su construcción atestiguan la doble influencia de los conocimientos europeos en materia de sistemas hidráulicos –especialmente los romanos– y de las técnicas tradicionales mesoamericanas de utilización de cimbras de adobe.”

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio la noticia aquí. Citando el expediente que se presentó en la UNESCO para impulsar la inscripción del Acueducto, subrayó detalles que la hacen una obra excepcional:

“… fue erigido en 1554 –durante 17 años– hasta 1571, por 40 comunidades indígenas, quienes aportaron 400 canteros, ayudantes, albañiles, peones, carpinteros y, el financiamiento de las mujeres de esos pueblos quienes produjeron textiles en excedencia para realizarlos mercantilmente en los ‘tianguis’ para financiar las obras, sin la aportación de la Corona española, aunque con la autorización del Virrey Antonio de Mendoza, dirigidos por el fraile franciscano español (originario del poblado de Tembleque, en Toledo, España) acompañado de Juan de Agüeros. El acueducto posibilitó llevar agua a pequeñas poblaciones del yermo Altiplano mexicano, ubicadas entre los actuales estados de Hidalgo y de México.”

El INAH mencionó que la inscripción del Acueducto se da como “Canal Patrimonial exento, es decir que no forma parte de una zona de monumentos”. No obstante, añadió que existe un acervo documental compilado desde 1994 en torno al complejo hidráulico que fue clave para sustentar el expediente técnico presentado a la UNESCO.

“En él se asienta que la zona de protección abarca 34 mil 820 hectáreas de manera que la declaratoria no sólo contempla la protección del Acueducto del Padre Tembleque, el cual abarca 48.22 kilómetros lineales entre los municipios de Nopaltepec, Otumba y Axapusco, en el Estado de México, así como los de Tepeapulco y Zempoala, en Hidalgo”.

La institución desglosó que forman parte del área de protección el Acueducto de Tepeapulco, antecedente inmediato del Tembleque, el convento franciscano de esta misma localidad hidalguense, “donde fray Bernardino de Sahagún recogiera los testimonios de informantes y pintores indígenas que conformarían los llamados Primeros Memoriales”.

Los integrantes del Patronato Acueducto del Padre Tembleque consideran también como parte del conjunto patrimonial los templos de sus poblaciones, como el monasterio de Todos Santos, el templo y su capilla abierta, que requieren de una restauración integral.

Han señalado que el entorno natural –que contempla el Cerro del Tecajete de donde proviene el agua que alimenta aún tramos del Acueducto–, forma parte de ese patrimonio histórico y ha sido alterado por un conjunto de invernaderos de verduras hidropónicas que, además, dañó el monumento para desviar el agua.

Saúl Uribe, miembro del Patronato del Acueducto del Padre Tembleque recuerda que el compromiso con la UNESCO es mantener el Acueducto. Reitera la necesidad de que intervenga el Conaculta, así como la Secretaría de Salud y la Comisión Nacional de Agua.

Vale mencionar que con la inscripción del Acueducto del Padre Tembleque, México cuenta ahora con 33 bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial. El sistema hidráulico se logró bajo los criterios culturales (i), (ii) y (iv) “por representar una obra maestra del ingenio creativo del hombre, ser testimonio de un intercambio de influencias considerable, y representar un modelo sobresaliente de un tipo de construcción”, precisó el INAH.