El CAE, un proyecto caro e inacabado

La construcción del Conjunto de Artes Escénicas no sólo ha resultado onerosa sino que lleva seis años de demora. El dispendio ha beneficiado a las empresas que participan en el desarrollo del Centro Cultural Universitario –del que aquel conjunto forma parte–, según los datos oficiales consultados por Proceso Jalisco.

Para terminar la construcción del Conjunto de Artes Escénicas (CAE) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) que inició hace seis años, el gobierno del estado entregará parte de los recursos de un crédito por 3 mil 800 millones de pesos que contrató en octubre pasado.
Sin embargo, la casa de estudios no rinde cuentas claras sobre la obra ni sobre pagos que superan los 4 millones de pesos por concepto de hospedaje, alimentos y viajes aéreos a dos empleados de la empresa Theatre Projects Consultants, encargados de la consultoría y asesoría teatral del nuevo recinto.
Del empréstito, el Ejecutivo destinará 130 millones de pesos al CAE, que forma parte del Centro Cultural Universitario (CCU), integrado por el Auditorio Telmex, la Biblioteca Pública Juan José Arreola (ambos ya en operación) y la Plaza Bicentenario, que aún no está en uso porque frente a ella se realizan las obras del CAE.
Falta por construir el Museo de Ciencias Ambientales, tres hoteles, viviendas, centros comerciales, oficinas, así como el Centro de Instrumentación Transdisciplinaria y de Servicios (Citrans), y la sala de Arte Contemporáneo. El desarrollo del CCU comenzó en 2001 en un terreno de 173 hectáreas.
El director general del CCU, Mauricio de Font-Réaulx Rojas, comenta que tan sólo en asesorías para construir los inmuebles del Centro Cultural se han erogado casi 100 millones de pesos.
Si bien es una cantidad ínfima, dice, es una excelente inversión, puesto que existen menos errores al capitalizar “la experiencia de las mejores gentes del mundo para aplicarlas aquí”, comenta.
Y pone como ejemplo la Arena Monterrey, en la cual se invirtieron 170 millones de dólares. Su capacidad es para 17 mil personas y cada asiento costó casi 10 mil dólares.
“Aquí –agrega– tenemos el auditorio Telmex, con 11 mil 500 asientos. (El inmueble) costó 50 millones de dólares. Entonces, cada asiento costó 4 mil 300 dólares… Nos costó más barato que la arena Monterrey porque le pagamos a los expertos que nos asesoraron.”
La página de Transparencia de la UdeG publicó que este 2015 se gastaron 4 millones 260 mil pesos en el “pago de pasajes aéreos y viáticos (hospedaje, transporte y alimentos) de la empresa Theatre Projects Consultants, encargada de la consultoría y asesoría teatral en la fase de proyecto ejecutivo del CAE”, según el contrato CCU/ST/028/13.
Fueron 25 los cheques expedidos, cada uno por 163 mil 820 pesos –su numeración es consecutiva; comienza en el 29 y termina en el 54– y salieron de la cuenta de Banamex 3015516177. Todos ellos están fechados el 7 de enero de 2015.

Una empresa singular

En su página de internet, Theatre Projects Consultants asevera contar con más de mil 200 proyectos en más de 70 países:
“Nuestro trabajo va desde las salas de estudio a centros de artes escénicas. Con ese tipo de experiencia, estamos listos para ayudarle con cualquier proyecto que pueda imaginar. Somos un equipo talentoso de especialistas con experiencia invaluable que trabajan directamente en el mundo del teatro.
“Empezamos cada uno de nuestros proyectos, ya sea grande o pequeño, escuchando con atención las necesidades y los sueños de nuestros clientes. Luego combinamos nuestra creatividad, experiencia y comprensión de la imagen más grande para ayudarle a traer las artes vivas para su público, los artistas y la comunidad”. La empresa tiene oficinas en Estados Unidos, Reino Unido, Francia y China.
En el portal del CCU se menciona que uno de los asesores del proyecto es Brian Hall, director de diseño de Theatre Projects Consultants en Estados Unidos. Él es “miembro del Real Instituto de Arquitectura de Canadá y del Real Instituto de Arquitectos Británicos”.
Jules Lauve es otro consultor de la empresa. Él es “responsable de la firma en proyectos de gran envergadura, fue asesor de los teatros de los hoteles Bellagio y Treasure Island, entre otros en Las Vegas”, según el sitio web del CCU. También lo son Alejandro Luna, padre del actor Diego Luna, Akustiks y Cristian Ezcurdia.
En el portal de la UdeG también se informa sobre el pago de la factura 34E de Servicios Administrativos del CAE correspondiente a enero de 2014 –cheque T03-14 de la cuenta número 3015516177 de Banamex–, expedido el día 30 de ese mes y año por la cantidad de 171 mil 256 pesos.
En esa misma fecha se pagó la factura consecutiva 35E por el mismo concepto mediante el cheque T0214 por un monto de 141 mil 189 pesos, pero relativo al Museo de Ciencias Ambientales, que apenas se va a construir.
Cuando se le pregunta acerca de los onerosos viáticos pagados a los dos asesores de Theatre Projects Consultants, De Font-Réaulx asegura que fue con honorarios. “Está mal la redacción –asegura–, pues se les pagó más que eso”.
El 14 de septiembre de 2009, la UdeG emitió un boletín para informar que, según De Font-Réaulx, el CAE comenzaría a construirse a finales de ese año. La obra, en la que se invertirían 460 millones de pesos, estaría lista a finales de este 2015.
Sin embargo, el director general del CCU sostiene ahora que los trabajos tienen un avance de 76% y que el costo se duplicó, pues ahora será de 960 millones de pesos. La inversión por butaca, según él, es de 220 mil pesos y el complejo será inaugurado en otoño de 2016.
El proyecto inicial incluía tres salas: una para conciertos, ópera y ballet, similar a la del Palacio de Bellas Artes, con mil 800 espectadores; un teatro con formato italiano para 900 personas similar al Teatro Degollado, y un estudio con 400 butacas.
Posteriormente se modificó para incluir un teatro-café con aforo para 120 personas y un laboratorio creativo para 100 personas.
Según De Font-Réaulx, las cinco salas del CAE compartirán los servicios, lo que, dice, “hace muy eficiente la inversión”. Y agrega: “Normalmente cada teatro tiene su equipamiento y aquí es uno solo para todos. Eso reduce el costo”.
El pasado 7 de octubre, el Congreso local aprobó al Ejecutivo la  contratación de un crédito por 3 mil 800 millones de pesos, de los cuales 130 millones serán canalizados al CAE.
Otros 700 millones serán para el proyecto Escudo Urbano C5, una plataforma integral para la administración y operación de la seguridad pública que incluye un sistema de videovigilancia que incluye la instalación de 4 mil cámaras en la ciudad.
En el mismo rubro de seguridad, se invertirán 220 millones de pesos para rehabilitación, mantenimiento y modernización de los centros penitenciarios de Puente Grande y los de justicia municipal. A la Fuerza Única se otorgarán 200 millones de pesos para la edificación de tres bases regionales, y 500 millones de pesos al mantenimiento de la red carretera estatal.
Asimismo, 400 millones se destinarán a obra pública en los municipios gobernados por el partido Movimiento Ciudadano: Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco y Tlaquepaque.
El resto de los recursos serán para la compra de 12 vagones para la ampliación de la Línea 1 del Tren Ligero y para completar la infraestructura de ese sistema de transporte. La UdeG, por su parte, recibirá 40 millones para el Centro Universitario de Tonalá.
Con el nuevo adeudo, los pasivos del gobierno de Jalisco aumentaron aproximadamente 13%. Al cierre del primer semestre de 2015 se ubicaron en 25 mil 634 millones de pesos, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Opacidad

El pasado 8 de octubre, apelando a la Ley de Transparencia, mediante la solicitud 1129, Proceso Jalisco pidió a la UdeG copia del proyecto ejecutivo del CAE, así como de los contratos firmados con las empresas encargadas de la construcción del inmueble.
El CCU informó a la Unidad de Transparencia de la universidad mediante correo electrónico que “los recursos financieros para la construcción del CAE no provienen de subsidios otorgados por la Universidad de Guadalajara”.
Sin embargo, en el portal de transparencia de la institución se reflejan gastos de dos estimaciones relacionadas con la construcción del CAE. No obstante, se omiten los nombres de las empresas. Sólo se incluye el número de licitación –el LI-020-RG-2012– y el de los dos cheques de BBVA Bancomer emitidos el 15 de enero 2013: el T0035234 y el T0035235 por un total de 4 millones 19 mil 657 pesos.
En la información digital que se entregó a este semanario –un cd– sólo se proporcionaron 11 contratos, seis adendums y un convenio de prórroga. Este último corresponde a la constructora Deincokwi, cuyo representante legal es Arturo Torres Trejo. Él ganó la licitación LI-020-RG-2012, a la cual corresponden los dos cheques a los que alude la información publicada en el portal de la UdeG.
La universidad firmó con Deincokwi el convenio de prórroga de plazo de ejecución CGADM/CC-1345/2013, con vigencia del 6 de noviembre de 2012 al 31 de octubre de 2013.
Firmado por la apoderada de la UdeG, Carmen Enedina Rodríguez Armenta, el representante de la empresa, el director general del CCU, y Gerardo Ruesga Mundo empleado del centro cultural, el documento no detalla el monto del contrato, sólo se especifica que la empresa está obligada a realizar “los trabajos de la obra denominada Centro Cultural Universitario (Construcción del Conjunto de Artes Escénicas)”.
El resto de los contratos digitales entregados a este semanario por la UdeG se firmaron con las empresas: Teletec de México (Eyde, Constructora Cicomex, Kwimex, Cadaco Construcciones, Cinco Construcciones, El Opeño Constructores, e Ingeniería Civil y Construcción de Obras. El monto asignado a las siete empresas suma 201 millones 840 mil 228 pesos.
Además, de acuerdo con la información, en la construcción del CAE intervienen dos particulares, Saúl Ulloa Martínez y Eduardo Magallanes Rubio. El primero fue por 13 millones 778 mil 867 pesos; el segundo por 36 millones 767 mil 649.
La suma de todos los contratos es de 252 millones 386 mil 744 pesos, cantidad mucho mayor de lo que hasta ahora ha gastado el CCU en la construcción del CAE: 355 millones 644 mil 682 pesos.
La UdeG firmó un contrato de adendum únicamente con Cinco Constructores, El Opeño, Teletec de México, Constructora Cicomex y dos más con la constructora Kwimex. En cada uno, el adendum se justificó con la siguiente leyenda: “Al continuar con la obra en materia del contrato principal se detectó que se tenía que ampliar la vigencia del calendario para la ejecución de las actividades”.
Las empresas Constructora Cicomex y Cinco Constructores resultaron ganadoras de dos licitaciones. A la primera, cuyo administrador general es José de Jesús Bernal Lomelí, se le asignó el contrato CGADM/CC-0409/2014 y fue por 8 millones 712 mil 347 pesos; a la segunda, representada por Martín Osvaldo Vázquez Alfaro, el CGADM/CC-1977/2014 por 3 millones 495 mil 620.
El contrato 0409/2014 corresponde a la construcción de instalaciones hidráulicas, sanitarias y pluviales del CAE, mientras que en el 1977/2014, Constructora Cicomex se compromete a levantar la cubierta para el vestíbulo principal de las salas de teatro: una para 900 personas y otra para mil 800, así como el vestíbulo de ambos recintos.
A Cinco Construcciones también le asignaron dos contratos más: el CGADM/CC-1349/2014, por 28 millones 814 mil 20 pesos, para la construcción de la estructura metálica de la zona de vestíbulos del teatro con capacidad para mil 800 espectadores y el CGADM/CC-2025/2014, por 15 millones 830 mil 112 pesos, para la edificación de “la estructura metálica, cubierta y balcones de la sala 900” del CAE.
Con relación al proyecto ejecutivo, el CCU envió a la Unidad de Transparencia de la UdeG el oficio CCU/DG/0242/2015 en el que le indica que en el cd se incluye la información requerida. Sin  embargo, en el dispositivo no venía el proyecto ejecutivo, sino una simple presentación en power point con las características del CAE.
Cuando la reportera le pregunta al director del CCU por qué no se entregaron los contratos de las empresas que participan en la construcción del CAE, responde que “están en la página de la universidad”. Cuando se le dice que no es así, él se compromete a entregar una copia. Hasta el cierre de edición no lo había hecho.