El CCU, un proyecto privatizador

Este 2016, cuando concluyan los trabajos del Conjunto de Artes Escénicas, el Centro Cultural Universitario (CCU) será un espacio privilegiado para la promoción de obras y eventos artísticos, pero también turísticos y de negocios. Los recursos que capte irán a manos privadas, según admite Mauricio de Font-Réaulx Rojas, director del centro. Ese proyecto, dice el profesor Román Munguía Huato, está a tono con las políticas neoliberales en términos de lo que significa el subsidio público al interés privado.

El director del Centro Cultural Universitario (CCU), Mauricio de Font-Réaulx Rojas sostiene que alrededor de 6 mil millones de pesos del erario estatal que se invertirán en ese desarrollo terminarán en manos de la iniciativa privada.

Si bien el propósito de ese complejo es contar con una infraestructura cultural en la ciudad y tener una “ruta económica que le produzca más ingresos, nos dé una plataforma nueva y nos genere más negocio como ciudad”, parte de la inversión pública de la obra –a lo mucho 40% de la inversión total– “va a terminar siendo privado”, comenta De Font-Réaulx a Proceso Jalisco.

Y pone como ejemplo el auditorio Telmex, inaugurado en agosto de 2007 y en el que se invirtieron 600 millones de pesos, lo que implicó un costo de 13 mil 549 pesos por metro cuadrado.

Hoy, insiste el entrevistado, ese edificio es el más rentable del país, pues entre la venta de boletos y hospedaje, alimentos, bebidas y transporte le devuelve a la ciudad dos veces su costo.

Comenta que en 2016, la UdeG destinará más dinero a la cultura que a infraestructura escolar. Del crédito por 3 mil 800 millones de pesos que solicitó el Ejecutivo en octubre pasado, la institución destinará 130 millones al CAE y sólo 40 millones a la construcción del Centro Universitario de Tonalá (Proceso Jalisco 581).

El propio rector de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla, declaró públicamente que no se construirá una preparatoria en el área metropolitana de Guadalajara ni los centros universitarios de Tomatlán y Zapotlanejo por falta de recursos.

Cuando la reportera le comenta que muchos jóvenes se quedaban fuera de las aulas, mientras la UdeG destinaba recursos al desarrollo inmobiliario, el director del CCU dice que durante los 14 años de construcción, la casa de estudios sólo ha aportado 300 o 340 millones de pesos al proyecto.

“Hemos conseguido nueve pesos de fuera por cada peso que la universidad ha puesto para la cultura”, afirma De Font-Réaulx.

Y aunque admite que se necesitan más preparatorias, sostiene que en el lugar donde se construye el CCU no es necesario edificar más aulas, puesto que los centros universitarios ya cubren la demanda.

Según el entrevistado, el proyecto se realiza casi al margen de la universidad. Los recursos públicos que recibe el desarrollo del CCU, dice, se manejan a través de un fideicomiso. Las aportaciones provienen principalmente de los gobiernos federal y estatal, aunque también participan el ayuntamiento de Zapopan y la UdeG.

La decisión sobre cómo se invierten los recursos del fideicomiso del CCU se toma a través de un comité técnico. Lo preside el exrector Raúl Padilla López y lo conforman seis representantes de la UdeG, tres del Ejecutivo y uno del ayuntamiento zapopano.

“Cada quien tiene un asiento en función de las aportaciones que hace. La UdeG contribuyó con el predio y otros recursos; y aunque el gobierno federal es el que más ha apoyado, no tiene asientos”, refiere el director del CCU.

Los aportes públicos

En su edición del pasado 15 de diciembre, Reporte Índigo informó sobre los aportes hechos al fideicomiso del CCU: el gobierno federal depositó 725.2 millones de pesos; el Ejecutivo estatal otros 618.6 millones, y el ayuntamiento de Zapopan contribuyó con 165 millones. En 2010, durante la gestión como alcalde de Guadalajara, Aristóteles Sandoval Díaz entregó 10 millones de pesos; fue la única ocasión que lo hizo.

Ahora, ya como gobernador, Sandoval Díaz endeudó al estado con un crédito por 3 mil 800 millones de pesos, de los cuales 130 millones se destinarán a la construcción del CAE.

–¿Los ingresos que se obtienen a través del auditorio Telmex ingresan al fideicomiso? –pregunta la reportera a De Font-Réaulx.

–Sí y no. Te explico: lo que estamos haciendo es un sistema de rentas de largo plazo con dinero privado que te permita construir negocios inmobiliarios alrededor, que produzcan dinero que con asociación con el fideicomiso te permite subsidiar la operación de la cultura para no depender del recurso público en el futuro.

“Sería una desgracia que tuviéramos estos teatros y una biblioteca pero no tuviéramos dinero para operarlos; o que el dinero dependiera de los recursos públicos, cada vez más difíciles de conseguir. Entonces, para garantizar la vida de estos espacios diseñamos un sistema económico que les permita ser autosustentables.”

–Se ha criticado que primero se inauguró el auditorio Telmex, cuando lo primordial es la cultura.

–Cultura es una acepción muy amplia. Cultura es ir a Alemania al Oktoberfest a tomar cerveza; cultura es el festival del Tequila y del Mariachi. Hay muchas acepciones de cultura. Yo creo que la palabra universidad viene de universalidad; tienes que hacerlo para todos. Es un asunto relativo y subjetivo. Lo que estamos haciendo es abrir la puerta a todos.

De Font-Réaulx insiste en que el CCU es la mejor inversión para el estado: “La cultura en México genera 7.3% del PIB (Producto Interno Bruto). No se explica la cultura sin el turismo; van de la mano”.
Y asevera: el PIB que produce Grupo Carso –cuyo dueño es Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo– equivale al de la cultura en el país:

“Del Presupuesto de Egresos de la Federación –4.6 billones de pesos–, le asignan 0.11% a ese rubro. Lo que te quiero decir con este número es que no le van a poner más dinero (al rubro cultura), por eso tenemos que generar un sistema de rentas que nos permita garantizar que esto opere bien a futuro.”

Recuerda que hace 10 años, antes de que iniciara el desarrollo del CCU, Jalisco tenía un rezago cultural. Se encontraba, dice, “por debajo de Tlaxcala, de Hidalgo y de Oaxaca, los estados más pobres del país. En tres años, de 2010 a 2013, pasamos del lugar 11 al tres. Es por lo que estamos haciendo aquí (para promover la cultura)”.

Y aclara: “Sí cuidamos los recursos, los honorarios por proyecto seguramente son más altos que el promedio, pero los costos de obra son más bajos que ninguno”.

Para sostener su argumento hace un comparativo de la inversión del CAE –que ascenderá a 960 millones de pesos– con los teatros del Bicentenario, que se ubica en León, Guanajuato, y el Metropolitano de Querétaro.

Con relación a las aportaciones privadas para el CCU, De Font-Réaulx indica que “ningún inversionista privado va a poner dinero si tú le dices: ‘Oye, te invito a que te hagas un negocio inmobiliario’”.

Sin embargo, insiste, es muy fácil lograrlo: “Sólo tienes que ponerte de acuerdo con la Cámara de Diputados, el Congreso del estado, el Consejo General Universitario y el cabildo. Una forma de hacer lo mismo es que estas entidades están integradas en un comité técnico, en un fideicomiso; así se vuelve más simple la posibilidad de atraer inversión privada porque le das certeza jurídica y financiera”.

De Font-Réaulx comenta que otro objetivo del CCU es convertirse en un distrito urbano en el norponiente de la ciudad, al lado del Periférico, que se denominará Los Belenes y será un lugar cultural donde se integre el arte, e incluya espacios para vivienda, comercio, servicios y un área corporativa; además, se integrará la zona arqueológica El Grillo.

En cuanto a transportes, contará con el tren ligero –las líneas 1 y la 3, esta última actualmente en construcción–, así como un par vial que cruzaría la avenida Parres Arias y agilizará la movilidad de 300 mil personas.

Respecto al hospedaje, el proyecto incluye la construcción de tres hoteles: uno para las convenciones, otro estará orientado al turismo regional y la vivienda asistida y se integrará al parque central y, el último, que será un hotel-boutique donde se alojarán los organizadores de los eventos que se realicen en el complejo.

Aviesos intereses

El urbanista y profesor del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la UdeG, Román Munguía Huato, se muestra sorprendido por la declaración de De Font-Réaulx sobre la posible privatización del CCU.

“No creo que sea una declaración de ingenuidad. Esto está a tono con las políticas neoliberales en términos de lo que significa el subsidio público al interés privado.

“Se habla de inversiones millonarias para edificios de departamentos y servicios de hotelería y comercio, entre otros, que no tienen nada que ver con necesidades culturales. Está clarísimo que lo que dice este funcionario en realidad son las palabras del cacique Raúl Padilla López, arquitecto político del supuesto proyecto cultural.”

Munguía Huato indica que sí es necesaria la Biblioteca Pública Juan José Arreola, que está dentro del CCU, pero tiene poca utilidad para la sociedad debido a su ubicación.

“Muy poca gente puede ir hasta allá. Su localización es errática. Debió de estar dentro del perímetro del centro de la ciudad para que la gente acudiera”, comenta.

Con relación al auditorio Telmex, dice, aproximadamente 90% de los espectáculos que se presentan en el recinto son comerciales. “Con precios prohibitivos para la mayoría de la comunidad universitaria, empezando por los estudiantes”.

Aclara que sí es necesario un CCU, pero el desarrollo actual “está totalmente torcido, pues su finalidad y los servicios que va a prestar son eminentemente comerciales. No tienen nada que ver con un centro cultural”.