Un caso plagado de errores y omisiones

El pasado 27 de agosto la joven María Fernanda Azpeitia Amador, Marifer, fue vista por última vez en la colonia Polanco, en el sur de Guadalajara, comentan sus familiares.

Claudia Vanessa Amador González, madre de Marifer, dice tener “sospechas fundadas” sobre el principal sospechoso: Amadeo Gutiérrez Pacheco, El Zorro, de 17 años, perteneciente a una familia altamente peligrosa con presuntos nexos con grupos del crimen organizado que operan en la entidad, según la Fiscalía General del Estado (FGE).

Se queja de la poca actuación del fiscal Eduardo Almaguer Ramírez y señala que buena parte de los avances en la investigación se debe a su familia. Las autoridades les dicen que han entrevistado a 15 personas, pero “comprobamos que sólo son cinco; nos dicen que existen órdenes de aprehensión y comprobamos que no es cierto”, comenta la madre de Marifer.

Ha recibido mensajes intimidatorios en los que le aseguran que su hija está muerta, que no la va a encontrar. La amenazan para que desista, pero ella les responde: “Nunca voy a dejar de buscar a mi hija. Me urge localizarla y saber qué pasó con ella. Quizás deje de comer o de dormir, pero jamás dejaré de buscarla; ella tiene una niña de dos años que espera su regreso”.

La fiscalía le dice a la familia de la desa­parecida que las indagatorias avanzan, incluso les hablan de órdenes de aprehensión, pero también les advierten: tengan cuidado porque tras la desaparición de Marifer puede haber personas muy peligrosas.

Treinta y dos días después de la desaparición de Marifer, el fiscal declaró que el principal sospechoso era El Zorro, con quien ella procreó un hijo.

“Quiero precisar –declaró Almaguer– que esto es una investigación seria y delicada, toda vez que la familia de la pareja de esta chica está involucrada en temas de narcotráfico, secuestro y producción de narcóticos, y en ese sentido el tema nos lleva a una investigación de carácter criminal.”

Informó también que en las primeras cuatro semanas de la investigación se habían cateado al menos seis fincas pertenecientes a la familia de Amadeo y que en ninguna había indicios o pistas sobre el paradero de la joven de 22 años.

Horacio Montes de Oca, abuelo de Marifer, comenta que la familia mandó cartas a varias instancias federales y al presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en las que les piden aceleren los trabajos de investigación en la FGE.

Claudia Vanessa asegura que las autoridades le pidieron acudir a la PGR. “Nos dijeron que la atención del expediente estaba en buenas manos en la fiscalía y platicaron con nosotros con un expediente de apenas tres hojas que contenía datos incorrectos con relación a la desaparición de mi hija”.

El último contacto

El 27 de agosto Claudia Vanessa se comunicó por teléfono con su hija cuando ella se encontraba con El Zorro y una hermana de él. Marifer le pidió revisar su casa, puesto que El Zorro le dijo que había quemado el departamento en el que había vivido con ella, lo cual resultó falso.

“Le volví a marcar para decirle que no se preocupara. Le dije que iría a ver y luego le hablaba”. Ya no hubo más contacto.

Al día siguiente, cuando acudió a la fiscalía a presentar la denuncia (carpeta de investigación D-1/17680), Gutiérrez Pacheco la acompañó. Él aseguró que había dejado a Marifer en casa de su hermana Yanet. “Le preguntaron si la había golpeado, y dijo que no”, comenta la señora Claudia Vanessa.

Ese día se activó el Protocolo Alba para localizar a Marifer. Al preguntarle a Gutiérrez Pacheco por qué había reñido con ella, respondió que porque “estaba borracha”.

Claudia Vanessa lo desmintió, pues por esos días su hija estaba ingiriendo medicamentos que son incompatibles con el alcohol. Asegura que El Zorro maltrataba a Marifer, y la encerraba en su vivienda para impedirle salir a trabajar, entonces ella tenía que salirse por una ventana.

El 29 de agosto personal de la unidad de Homicidios Dolosos llegó al departamento de Marifer. El lugar “lucía quemado y ahí encontraron toda la ropa de mi hija quemada, su cuarto desordenado; había drogas, mariguana, alcohol, y muchas pisadas sobre manchas de sangre”, relata la señora.

Cuando la mujer solicitó copia del expediente de investigación, no se lo dieron. Señala que Yanet Gutiérrez Pacheco se amparó para evitar ser detenida o molestada, incluso informó a la fiscalía el domicilio y que se estaba mudando.

Claudia Vanessa notó que en las inmediaciones de la casa de Yanet hay cámaras de videovigilancia. “Entonces le exigí a la autoridad que me proporcionaran copia de esa grabación y me salieron con la novedad de que esa cámara no sirve. Me dicen que sí están investigando, pero yo temo que se esté preparando un carpetazo por parte de la fiscalía hacia el caso de mi hija”, lamenta.

Y agrega: “Mi pregunta es por qué la investigación de mi hija está en manos de la Unidad de Homicidios Dolosos y no en el lugar donde se investigan casos de personas desaparecidas. Qué saben en la fiscalía o qué están ocultando, porque existe una lista de más de 2 mil personas desaparecidas y, por lo que logré enterarme, no existe un antecedente en que el expediente sea atendido en Homicidios Dolosos”.

Insiste en que algo muy extraño ocurrió en la desaparición de su hija.

El 5 de octubre los familiares de Marifer enviaron una carta al gobernador Aristóteles Sandoval Díaz en la que piden nuevo apoyo para localizar a la joven y enmendar errores cometidos en la investigación. Asimismo, abrieron el sitio https://www.facebook.com/encuentramafer para reforzar la búsqueda de la joven.

Hasta el cierre de edición, las indagatorias seguían empantanadas.