Instructores extranjeros en la “escuela del narco”

La Fiscalía General del Estado, a la que muchas voces le atribuyen una reacción “tardía” contra los narcocampamentos donde se capacitaba a los nuevos sicarios del CJNG, reconoció la necesidad de investigar si éstos eran protegidos por autoridades municipales o estatales. En tanto, especialistas señalan que en la escuela del crimen se halló material que evidencia la participación de veteranos de guerra y militares extranjeros, así como el uso de alta tecnología con fines delictivos.

El gobierno finge que no sabe lo que pasa acá en la sierra de Navajas y Ahuisculco y en toda la zona Valles. Se dicen sorprendidos por el descubrimiento de cinco campamentos de entrenamiento para sicarios pero aquí para nadie es un secreto que hay muchos desaparecidos, eso lo saben los ‘negros’ (la Policía del estado) y las autoridades de Tala”, confía a Proceso Jalisco un comerciante de la región, quien pide no publicar su nombre por seguridad.

“La Iglesia católica ha denunciado el aumento de la desaparición de personas en esta región desde 2014 y ha llevado a cabo algunas movilizaciones públicas, pero nadie le hace caso”, añade.

Para el médico forense Alfredo Rodríguez García, la principal banda criminal de la entidad, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), deja de manifiesto su gran capacidad de operación al instalar cinco campamentos para entrenar nuevos sicarios en la región Valles sin que aparentemente la autoridad local y estatal se dieran cuenta.

A decir de Rodríguez García, entre 2013 y 2015 se presentaron 145 denuncias por desaparición de personas en la región, de las cuales 53 corresponden a Tala, según datos de Gobernación difundidos por medios de comunicación.

Los campos de entrenamiento del CJNG fueron ubicados en la población de Navajas y la frontera con Ahuisculco, después de que una persona secuestrada escapó el pasado 18 de julio y los denunció ante la Fiscalía General del Estado (FGE). Ahí relató que lo plagiaron cuando acudió a solicitar un supuesto empleo como policía privado.

La FGE desplegó un operativo con más de 400 de sus agentes y militares para desmantelar esas instalaciones del CJNG. Hasta el 24 de julio el saldo fue de un muerto y 19 detenidos, de los cuales 12 fueron internados en el reclusorio de Puente Grande con cargos de homicidio y desaparición de personas.

En esa acción el gobierno de Jalisco utilizó el helicóptero militar Black Hawk en los sobrevuelos nocturnos que permitieron localizar los narcocampamentos en la parte serrana de Tala por su emisión de luz y calor en medio de la sierra.

Tras la operación se descubrió que el CJNG utiliza recursos humanos y materiales provenientes del extranjero –como Estados Unidos y Centroamérica– para adiestrar a sus reclutas forzados, según Rodríguez García.

Afirma que la FGE incautó manuales en inglés para el adiestramiento de personal en uso de armas y se descubrió que ahí operaba Samuel Enrique “N”, un hondureño encargado de eliminar a quienes no estaban dispuestos a acatar las órdenes de los cabecillas.

El forense explica que los manuales en inglés pueden confirmar la versión de que muchos desertores y veteranos de guerra llegaron al país a trabajar por el hampa. Se trata de exmilitares de Guatemala (como los del cuerpo de élite Kaibiles), Honduras y El Salvador, o bien exagentes estadunidenses.

“El asunto es mucho más peligroso porque los estadunidenses son utilizados para conseguir armas de alta letalidad y tecnología, además de sistemas de información y equipos para inhibir comunicación o sistemas para procesamiento de datos.

“Hablamos del uso de nuevas tecnologías de inteligencia y otros aspectos estratégicos que son parte de la innovación que tienen a la mano los grupos criminales, que han pasado del simple uso de un AK-47 a utilizar capacitación y asesoría paramilitares proveniente de otros países.”

El diputado federal del partido Movimiento Ciudadano (MC), Víctor Sánchez, consultado al respecto, señala que el actual vacío de poder, las fallas de la FGE y el avance del crimen organizado indican que Jalisco va por el mismo rumbo que Tamaulipas:

“No veo la FGE en ningún lado, sólo se ve metida en temas mediáticos. Estamos descubriendo cosas que no se veían en Jalisco, que creíamos distantes y observadas sólo en lugares como Tamaulipas. Hoy parece que seguimos los pasos de ese estado, incluso con temas como los migrantes. La respuesta de la fiscalía ha sido tardía: hasta que llega una serie de denuncias, cuando ya tenemos tres años con el reporte del aumento de la desaparición de personas.”

Coincide con el forense Rodríguez García en la urgencia de realizar una profunda investigación para determinar si cuerpos de seguridad o autoridades protegen a los criminales en la región Valles, particularmente en Tala.

El 24 de julio el fiscal general, Eduardo Almaguer Ramírez, reconoció esa necesidad de extender las investigaciones al ámbito municipal y estatal para determinar si algunas autoridades se coludieron con los delincuentes.

El mismo día la FGE dio a conocer los mensajes que posteó en Facebook una persona supuestamente radicada en Arandas, a fin de contratar personal de seguridad privada y escoltas personales: “Ofrecemos curso de capacitación en uso de armas tipo militar, sueldo de 4 mil pesos semanales, ingresando el día de hoy, sin importar experiencia. Nosotros te capacitamos. Requisitos, de 16 a 35 años de edad, muchas ganas de trabajar, disponibilidad de horario y sin problemas para viajar”.

El anuncio se atribuye a “la mejor empresa de seguridad armada en Jalisco” y ofrece un número de teléfono celular para enviar mensajes de WhatsApp: 3312221076.

En el mensaje reproducido por la FGE para los medios de comunicación, se observa la foto de un francotirador con casco y uniforme que porta un arma larga, al parecer con mira telescópica. Otro anuncio, enviado desde la cuenta a nombre de Francisco Martínez Valdez, ofrece contratación inmediata a 20 varones para trabajar en la misma área de seguridad privada y pide a los interesados llamar al número de celular 3339659994.

La dependencia también dio a conocer que entre los objetos decomisados en los campamentos hay una libreta con datos de los turnos de  guardia de los sicarios. Además, se confirma la estructura de las células de reciente creación: a la cabeza está el jefe de plaza, quien tiene a su disposición un contador y un grupo de escoltas o sicarios. Por debajo del jefe de plaza operan en forma directa los delegados y, por debajo de ellos, los vendedores de droga.

Los delegados tienen bajo su mando un grupo de sujetos llamados “huachicoleros” y los halcones, quienes están representados por un líder, y también tienen “patrulleros” que reportan los movimientos de los adversarios o la policía.

El grupo de escoltas o sicarios tienen a su disposición a varios “puntas”, cuya misión es explorar los lugares no controlados.

La FGE informó también que en uno de los campamentos se halló una fosa clandestina con restos óseos calcinados.

El forense Rodríguez García asegura que el CJNG eligió Tala para instalar sus campamentos de entrenamiento porque el terreno montañoso facilita el escondite y está cerca de la zona metropolitana de Guadalajara.

“En Tala la delincuencia puede escapar en forma rápida y perderse en otras regiones del estado en muy poco tiempo. Además, le ayuda el uso de vehículos especiales para terrenos difíciles de transitar”, dice el médico, y agrega que también es una zona poco vigilada y donde “hay infiltración de corporaciones policiacas, no sé si con consentimiento o no, habrá que investigar”.

Para Rodríguez García, el hecho de que el crimen organizado haya montado estos campamentos móviles donde aparte de entrenar a sus reclutas forzados pueden elaborar drogas, es resultado de “la nula aplicación de sistemas de inteligencia para el combate a los delincuentes, tanto de los organismos federales como de los militares y estatales”.

La fiscalía estatal hizo llegar a varios medios de comunicación un audio grabado por halcones que seguían los movimientos de policías estatales y agentes de la FGE en la región.

Después del aseguramiento de las narcoinstalaciones, el alcalde priista de Tala, Arón César Buenrostro, dijo que nunca se percató de la operación de los cinco narcocampamentos localizados por la FGE.

El control del CJNG

Vecinos de Tala afirman que el CJNG controla a algunos policías municipales y estatales, además de dominar amplias zonas del municipio, como el tramo carretero que une a Tlajomulco de Zúñiga con Tala, por San Isidro Mazatepec.

“Todo mundo sabe que por ahí no transita la Policía Federal –dice un lugareño–; usted no ve ninguna patrulla de esa corporación por la zona y los vecinos saben que transitar de noche ese camino es muy peligroso.”

Otros pobladores dicen que antes los delincuentes comunes robaban y asaltaban, pero desde que entró el CJNG “los encargados de la plaza mantienen todo tranquilo y los delincuentes comunes saben que no pueden meterse con los sicarios”. 

En un recorrido de este semanario, algunos vecinos se muestran desconfiados cuando se les pide su opinión sobre lo que pasa en Ahuisculco o Navajas.

Junto a la carretera Guadalajara-Tala, a menos de 40 kilómetros de la capital jalisciense, varios negocios han cerrado recientemente, ya sea por falta de clientes o por la presencia de los criminales. Un comerciante afectado dice que ha sufrido varios asaltos y que otros negocios de la zona ya son robados constantemente:

“Las gasolineras del rumbo, antes del crucero a Huaxtla, ya fueron asaltadas en varias ocasiones. Hay un Seven que también a cada rato lo asaltan. Pero el verdadero problema es la desaparición de personas. La gente dice ahora todo está tranquilo, pero pocos se atreven a comentar públicamente el problema de los desaparecidos, hasta ahora que se supo del descubrimiento de los campamentos.” 

En otros municipios de la región Valles los sicarios “tumban” carros o camionetas de modelos recientes y amenazan a los dueños para que no los denuncien: “Tienen que resignarse a ver cómo a cada rato pasa frente a ellos su carro; no pueden reclamar y menos hacer una denuncia porque temen por sus vidas”.

En menos de cuatro años, la región Valles –conformada por los municipios de Ahualulco, Amatitán, Ameca, El Arenal, Etzatlán, Hostotipaquillo, Magdalena, San Juanito de Escobedo, San Marcos, Tala, Tequila y Teuchitlán– se convirtió en una zona de alta incidencia de desaparición de personas. Las estadísticas indican que sobre todo Tala es peligrosa para hombres jóvenes.