El derroche no es cultura

El programa de Arte Público de Guadalajara provocó un debate político, ya que los proyectos fueron seleccionados a discreción por la autoridad municipal y se pagarán con recursos públicos. No menos importante es la polémica sobre la calidad de las obras y su precio, el cual en algunos casos no se ajusta a sus costos reales ni al prestigio que sus autores se han ganado como escultores urbanos.

Ante el anuncio de que el ayuntamiento tapatío, que encabeza el emecista Enrique Alfaro Ramírez, destinará 42 millones de pesos al programa de Arte Público en Guadalajara, varios especialistas coinciden en que al invertir en cultura, la selección de proyectos debe ser transparente y no favorecer a los amigos.

El programa de Arte Público contempla la realización de ocho obras de grandes dimensiones, dos esculturas de bienvenida a cargo de Sergio Garval y Rafael San Juan, la restauración de 12 piezas artísticas urbanas, tres murales y el premio Juan Soriano.

A su vez, el municipio de Zapopan, gobernado por el también emecista Pablo Lemus, anunció que contará con un corredor 12 esculturas desde la calle Américas-Patria hasta Acueducto y de Acueducto a Periférico, con un costo total de 7 millones de pesos.

El 26 de agosto de 2016 Alfaro anunció que se destinarían 29 millones de pesos de manera directa a los artistas: José Fors, 4.5 millones por “Árbol Adentro”; Pedro Escapa, casi 1.4 millones por su “Pluma” –obra inaugurada el pasado 31 de julio–; e Ismael Vargas, 4 millones 60 mil pesos por “Sincretismo”.

Otros participantes en Arte Público son Sergio Garval y Rafael San Juan, para elaborar monumentos de nueve metros de altura que darían la bienvenida a la ciudad, y la pintora Secreto Rebollo para realizar el proyecto de murales urbanos. Además participarán los artistas Jorge Méndez Blake, José Dávila, Javier Arévalo, Mario Martín del Campo y Dolores Ortiz.

El perito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Ignacio Arreola considera que el problema con este programa no es el dinero, sino la opacidad con que se ejerce. Indica que la selección debe ser tutelada por especialistas:

“Lo que hace falta es encontrar el punto de equilibrio de lo que puede ser la adquisición que es bienvenida, y lo que puede ser en algún momento el que el artista pueda ser favorecido, no por su calidad sino por ser cercano a quien toma las decisiones. Por eso hubiera sido muy deseable tener un comité transparente que permitiera basar la selección en criterios especializados.

“También en la colección del Pueblo de Jalisco, del gobierno del estado, hubo adquisiciones polémicas. Recuerdo una lancha que costó un montón de dinero, y hay quien dice: ¿realmente eso está aportando o es representativo del arte jalisciense? También pienso que muchos artistas no han sido beneficiados con los programas públicos y el presupuesto, y así han florecido. De entrada es bienvenido un programa de arte público, pero debería tener métodos o parámetros que le permitieran ser bien reconocido.”

Arreola agregó que parte del problema es que Alfaro no es bienvenido en todos los ámbitos y cualquier programa que presente puede afectar su credibilidad, ya que muchos “son ocurrencias” de mandatario: “Tengo el poder y lo hago”. Menciona como ejemplo que un factor que desacreditó a los Colosos de Guadalajara fueron los rencores que el presidente municipal ha generado.

Al respecto, la historiadora del arte Alexis de Luna González asegura que cuando un artista subsiste únicamente del presupuesto público, debe procurar que los procesos no sean opacos: “Para mí esto desgasta la imagen del artista. Se limita a cierto encargo y se le queda la marca de oficialista. Lo mínimo que debes de hacer es procurar la transparencia. La gente eventualmente te reconocerá por lo que haces. Es muy común en la historia del arte: la monarquía era quien pagaba por hacerse retratos u otras obras, no es la primera vez que el arte sirve al poder o se acerca con los poderosos”.

Comenta asimismo el caso de Sergio Garval, que en días pasados reclamó en sus redes sociales de que la Universidad de Guadalajara (UdeG) y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) entregaron como reconocimiento una obra suya mal clonada o falsificada.

“Esta presea es una obra de mi autoría artística e intelectual, la cual realicé por invitación de funcionarios de la UdeG y en especial del entonces presidente de la FEU Marco Antonio Núñez Becerra (…) Me molesta darme cuenta sobre las deficiencias, errores y malhechuras de esta última pieza entregada, a través de las imágenes públicas de los medios de comunicación sobre una obra que supuestamente yo avalo. Desconozco de dónde fallidamente reprodujeron esta obra, en razón que soy el propietario de los moldes para su realización y se necesita previo permiso de mi parte para cualquier reproducción.”

Sin embargo, el artista no tomó ninguna acción legal por el manejo irregular de su obra.

Además de la transparencia de los recursos, por casos como este la comunidad artística exige que los autores, escultores y pintores contratados por el gobierno dejen claro a qué talleres mandan “manufacturar su obra” y respeten los derechos de autor, apunta De Luna González.

También José Fors está implicado en un conflicto de derecho autoral. El conocido escultor Jorge Frausto Arias señala que el artista y cantante del grupo musical Cuca plagió la escultura “Árbol Adentro”, por la cual el ayuntamiento tapatío le pagaría 4.5 millones de pesos (Página 24, 2 de agosto).

El caso está en tribunales y ninguno de los dos ha hecho públicos los documentos que los acreditan como autores intelectuales. Sin embargo, Frausto es famoso por la elaboración de macetas con rostros humanos, que se reproducen y venden en el taller del autor.

No obstante, tanto Alfaro Ramírez como Garval han defendido al excantante de rock. El segundo escribió, también en sus redes sociales:

“Lamentable es escuchar voces de todo tipo, principalmente de personas y políticos que se presumen de ‘criterio respetable’, como desprecian y adjudican adjetivos deleznables al artista José Fors… Breve antecedente… hace un año el Ayuntamiento de Guadalajara nos convocó a un grupo de artistas en un esfuerzo por dar inicio a un proyecto que dignifique y aporte con arte, proponiendo y creando una obra para Guadalajara…, asunto que fue público. Tiempos políticos donde los más entendidos, en sus ‘críticas’ y ‘costumbres’ creen que todos nos manejamos en la arena de su lodazal.”

Cabe señalar que Fors y Garval, igual que Ismael Vargas, han obtenido otros contratos de la UdeG. El primero firmó seis en 2012 por “Prestación de servicios”, pero el documento de facturación emitido por la casa de estudios no especifica el monto.

El debate sobre arte y mercado

Para el arquitecto Jorge Fernández Acosta, el programa Arte Público “es un escenario preelectoral”:

“Uno puede sospechar que los recursos no son destinados directamente a los artistas ni al costo directo a la obra… No hay ocurrencias con Alfaro. Está usando el arte como propaganda política, es evidente. No tiene que estar apareciendo en los medios cada que hay una inauguración, se hace la entrega a la ciudad y ya.

“Las obras Maíz y La Jirafa, de Álvaro Cueva, en Zapopan se inauguraron sin tanta alharaca. Veo una extremada ambición de Alfaro al utilizar todos los medios que el erario le permite para proyectar su imagen y al mismo tiempo hace propaganda política con el arte o la obra pública.”

En el contexto debate público que se ha desatado sobre la calidad de escultores urbanos de Pedro Escapa y José Fors, dos de los ocho contratados por el ayuntamiento tapatío en su programa de Arte Público, este semanario le preguntó a la escultora Lucy Topete si, en su opinión, “Árbol Adentro” de Fors es una obra de arte.

–Yo siento que no, y no es falta de respeto para Fors. Por lo que he visto le falta a la obra equilibrio, armonía, y el tema no me parece original.

El ayuntamiento pagará 4.5 millones de pesos por la maceta. ¿No es mucho dinero para un principiante a cuya obra le falta originalidad?

–Una escultura en bronce es muy costosa. En estos caso al artista le quedan márgenes pequeños. Te lo digo por experiencia. El material y el proceso son muy costosos. También se paga la trayectoria, quizá en este caso no como escultor y sí por la imagen que él tiene en otros ámbitos.

“Fors no es eso cuando pinta”, asegura el retratista y muralista Homero Regla en referencia a la obra de Fors, que sus detractores han bautizado como “la maceta”.

En cuanto a su valor real, dice: “Lo que más le he cobrado al gobierno cuando me pide un mural son 120 mil pesos; es el costo de los materiales más mis honorarios y no he logrado cotizar mi firma, yo creo que por razones de mercado. Por eso es indudable que el valor intrínseco de la pieza de José Fors es menor que los 4.5 millones de pesos. No creo que rebase el medio millón. Es cuestión de hacer un cálculo de los materiales más el pago que hará a quienes levanten la estructura y, especulando un poco, a los escultores que le están echando la mano, porque insisto: él no es escultor, y menos urbano. Si juntamos todo esto nos dará este resultado: a Fors le están pagando por su fama de rockero”.

–¿Por qué es tan cara?

–Es el mercado del arte. Eso lo describe muy bien Avelina Lésper, una de las críticas más lúcidas en el mundo del arte. Es muy subjetivo, es como la ropa: hay marcas con precios hasta el cielo y no necesariamente éstos corresponden a su calidad.

“Es para preguntarnos qué tanta publicidad le ha metido el gobierno de Guadalajara a José Fors o qué tanto se ha autopublicitado. Eso le va dando otro valor comercial a Fors, pero mi opinión es que el gobierno no está obligado a pagar esa firma, sino que podría haberle dicho: yo te ofrezco cierta cantidad. El artista debe calcular si le conviene o no, y creo que Fors hubiera accedido. El gobierno tiene muchas formas de convencer a los artistas para trabajar y en este caso no hubo regateo.”

Desde que se conoció la adjudicación directa a Fors, el arquitecto Jorge Fernández Acosta lanzó en redes sociales el reto de que el pintor e integrante de la banda tapatía Cuca regalara la “maceta” a la ciudad. Aunque esto desató un debate público, ni el artista ni el ayuntamiento se pronunciaron.

El objetivo era que Fors consiguiera patrocinios para no afectar el erario, como lo hizo en 2013 Fernández Acosta, al obsequiar a la ciudad una escultura urbana de su autoría, que se encuentra en el extremo norte de la Calzada Independencia.

“Tan no es escultor Fors –señala Fernández Acosta–, que hay un tercer implicado, quien está realizando esa obra. Se llama Gilberto Ortega, El Infeliz, que si revisas su trabajo es interesante, pero yo veo aquí un engaño, que de por sí el arte es un engaño por naturaleza. Puede ser un proceso válido: yo soy arquitecto y no me pongo a pegar ladrillos. Pero en el caso del arte público me parece que es diferente: se ensalza la imagen de Fors y el que hace la chamba en un tercero.”

Coincide con Regla y Topete en que “Árbol Adentro” carece de originalidad, pues “el concepto de esa maceta para poner plantitas es de un artesano de Tonalá”. Además, los tres entrevistados afirman –por separado– que el gobierno tapatío no privilegia a los artistas locales, ya que Fors es cubano radicado en Guadalajara y Pedro Escapa un español que vive en la Ciudad de México. “Tampoco se trata de menospreciarles su origen, pero en Jalisco tenemos artistas muy talentosos”, señala el arquitecto.

De las ocho esculturas que habrá en la ciudad, los especialistas consultados sólo reconocen como escultora urbana a la artista y académica de la UdeG Dolores Ortiz.

“Yo estoy seguro que todo el gremio se sentirá feliz, porque ella es auténtica, ha trabajado muchísimo, es experta en la materia. Quitará el sabor amargo a lo que hasta ahora se ha hecho”, comenta Regla.

Al preguntarle cuál es la especialidad de Escapa, el muralista responde: “No lo conozco, pero escultor no es. En el gremio cultural hay mucha indignación, no porque se invierta en cultura, sino por la forma. A Alberto Salcedo, un extraordinario escultor, le pregunté cuánto hubiera cobrado por una pieza así y respondió: ‘¿Para qué pensarlo? No soy cuate de Alfaro’.”

Para él, “la obra de Fors es muy simple, muy sosa, y la de Escapa peor, no aguanta una argumentación estética. Si las credibilidades de Fors y Escapa ya están endebles, pues ahora con mayor razón al presentar una macetota y una plumota que carecen de originalidad”.

La escultora Lucy Topete, con 23 años de trayectoria, señala que la obra de Escapa es muy sencilla cuando, por el tema, “pudo haber hecho una figura impactante, fuerte y al mismo tiempo agradable a la vista, para homenajear y respetar a los periodistas”.

Para Fernández Acosta “La Pluma” es una escultura “con pobre cualidad formal, simplista, contra un espacio ya consolidado. La colocaron en un lugarcito que ni se aprecia. Si pasas por Américas no la ves, el espacio se la come, la minimiza. No se pensó en la jerarquía simbólica del elemento, se siente forzada, fuera de contexto y de lugar. Para que una pieza se convierta en arte debe ser auténtica, audaz, abierta, ambiciosa y armónica”.

Los gobiernos municipales de Guadalajara y Zapopan impulsan el arte público urbano a través de las esculturas, pero el primero otorga adjudicaciones directas y paga con recursos públicos, mientras el segundo lo hace con donaciones que paga mayoritariamente el sector privado.

Por ejemplo, Ismael Vargas cobró en Guadalajara 5.2 millones de pesos por su pieza “Sincretismo”, en tanto que donó a Zapopan su escultura “Maíz”, que costó 600 mil pesos y fue develada el pasado miércoles 2.