González Schmal reprocha a Sheinbaum los despidos en el gobierno capitalino

Señor director:

Agradeceré la publicación de la siguiente carta en la sección Palabra de Lector; misiva que dirijo a la C. Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

Doctora Claudia Sheinbaum:

Obligado por una experiencia inusitada en la que se me solicitaba dar por terminada la relación de trabajo con todo el personal en el área de responsabilidad que se me había encomendado, me veo en la necesidad de plantearle la valoración que en mi concepto debe hacerse en relación con la sustentación jurídica y ética en la materia laboral de la nueva administración a su cargo que, seguramente, usted compartirá.

El derecho al trabajo y la corresponsabilidad del trabajador en su desempeño en el servicio público, es una premisa de justicia laboral que debe prevalecer en una administración cuyos principios se sustentan en la justicia social, por eso se denomina como postulado de izquierda.

En la nueva administración capitalina, al menos el área que me correspondió entregar, la Coordinación General de la Autoridad del Centro Histórico, ocurrió lo contrario: al personal que trabajaba con compromiso, eficacia y eficiencia que significa resultados, se le pidió la renuncia al viejo estilo priista porque sus jefes traen a su propia camaradería para ocupar esos puestos. No se tuvo consideración alguna en la condición de cada una o uno de los que trabajaban, su calificación en la actividad encomendada, preparación etc.; ni mucho menos sus necesidades familiares, obligaciones y efecto de un despido. A priori se amenazó al personal, que si no renunciaba se integraría a una lista negra que les impediría encontrar trabajo en el gobierno más adelante y que, de todos modos, no podrían continuar y sólo les quedaría el sinuoso camino de una demanda legal.

Nadie desconoce que se intenta reducir el presupuesto de nóminas y que podría haber aviadores y otros parásitos pero de ahí a rajatabla, conculcar derechos y lanzar a trabajadores cumplidos a la calle, dista mucho y no corresponde ni siquiera, a un mínimo criterio de productividad que debe valorar la experiencia y la calidad del trabajo para obtener resultados, antes que improvisar con la colocación de algunos correligionarios de partido para pagar favores.

La nueva secretaria del Trabajo de conocida trayectoria y dominio de la materia, Luisa María Alcalde aun siendo federal, debería haber sido consultada para estas decisiones que no sólo afectan la administración, sino violentan institucionalmente derechos sociales fundamentales.

Agradezco su consideración y desde luego, apreciaría las medidas que pudieran atemperar al menos, el perjuicio al personal que quedó desocupado sin haberlo merecido.

Atentamente:

Jesús González Schmal

[email protected]