Testimonio de Vicente Zambada: Altos mandos de Zedillo y Calderón y el jefe de seguridad de Fox, en la nómina del narco

Los recientes testimonios de Vicente Zambada, sumados a los que en audiencias anteriores otorgó Jesús Zambada –el hijo y un hermano del Mayo–, comprometen a altos mandos del Ejército, entre ellos los generales Roberto Miranda Sánchez, jefe del EMP en el sexenio de Ernesto Zedillo, y Humberto Eduardo Antimo Miranda, oficial mayor de la Sedena en el gobierno de Felipe Calderón, así como el coronel Marco Antonio de León Adams, quien fuera jefe de seguridad de Vicente Fox. La acusación es directa: los oficiales, sostiene El Vicentillo, estaban en la nómina del Cártel de Sinaloa.

El juicio contra Joaquín El Chapo Guzmán en Estados Unidos se está convirtiendo en una causa contra los gobiernos del PRI y del PAN. Desde expresidentes hasta generales, miembros del desaparecido Estado Mayor Presidencial y poderosos jefes policiales han sido mencionados como parte de una extensa red de protección al Cártel de Sinaloa durante más de dos décadas.

Los señalamientos han salido de las partes que tiene confrontadas el gobierno estadunidense: sus testigos colaboradores, que fueron miembros del cártel, y la defensa de Guzmán Loera.

Aunque el juez Brian Cogan, titular de la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, ha evitado que se ahonde en las acusaciones contra los expresidentes mexicanos, las dos partes han soltado los nombres de los altos funcionarios civiles y militares con los que habría tenido arreglos el Cártel de Sinaloa, y en particular Guzmán Loera.

El principal testigo de cargo, Jesús Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo, puso la semana pasada la atención del jurado y del tribunal mediático en la supuesta protección al Cártel de Sinaloa por lo menos desde la segunda mitad de los noventa, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, hasta el de Felipe Calderón. 

En todos los casos, incluido el gobierno de Vicente Fox, los principales señalamientos son contra altos mandos del Ejército, tanto en la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) como en el Estado Mayor Presidencial (EMP).

Información de los Zambada

La familia de Ismael El Mayo Zambada, socio de Guzmán Loera, es la que se ha encargado de señalar a altos funcionarios civiles y mandos militares de los gobiernos del PRI y del PAN como supuestos protectores del Chapo. 

Durante los dos sexenios panistas Guzmán Loera estuvo prófugo. En enero de 2001, al inicio del gobierno de Fox, escapó del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco. Fue capturado en febrero de 2014, ya en el gobierno de Enrique Peña Nieto, al que se le escapó de nuevo, esa vez desde el penal del Altiplano, en el Estado de México; fue recapturado al año siguiente y entregado meses después al gobierno de Estados Unidos.

El viernes 4, El Vicentillo, hijo del Mayo Zambada, declaró en audiencia que durante el gobierno de Zedillo, en 1997, acudió a la residencia oficial de Los Pinos para reunirse con el entonces jefe del EMP, general Roberto Miranda Sánchez.

Según su testimonio, le fue a pedir que el gobierno detuviera la persecución a los negocios de su madre y sus hermanas. No hubo ninguna referencia directa a si Miranda estaba en la nómina de Ismael Zambada. Tampoco hubo ninguna mención directa al entonces presidente. 

Un día antes, el principal testigo de la fiscalía de Estados Unidos contra El Chapo, había comenzado a soltar nombres: el del entonces coronel Marco Antonio de León Adams y el del general Humberto Eduardo Antimo Miranda. El primero, en su condición de jefe de la seguridad del presidente Vicente Fox en el EMP. El segundo, oficial mayor de la Sedena en el gobierno de Felipe Calderón.

Ascendido por Calderón a general brigadier, De León Adams coincidió con el actual secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, en ese momento secretario particular de Fox.

Al inicio del juicio contra El Chapo, en noviembre pasado, otro de los testigos de la justicia estadunidense, Jesús El Rey Zambada, hermano del Mayo, fue el protagonista del escándalo cuando trascendió que su testimonio implicaba directamente a los expresidentes Calderón y Peña Nieto en sobornos a cambio de proteger al Cártel de Sinaloa.

Ambos lo negaron de inmediato en redes sociales y ante el trascendido, el juez Cogan, que ha decidido que gran parte del proceso se lleve en secreto, limitó el testimonio de Jesús Zambada para “proteger a individuos y entidades” no implicados directamente en el caso y que “resultarían avergonzados” si no se restringía el testimonio del narcotraficante. A petición de la fiscalía, el juez limitó las preguntas de los abogados del Chapo y ordenó clasificar como reservada (sellada) la transcripción del testimonio.

En la siguiente audiencia El Rey no hizo ninguna referencia a los expresidentes. En cambio señaló directamente a Genaro García Luna, el secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón. Dijo que en dos ocasiones se reunió con el exfuncionario y en ambas le entregó un portafolio con al menos 3 millones de dólares en efectivo. 

García Luna también negó el dicho del narcotraficante. Durante el gobierno de Calderón fueron insistentes los señalamientos de que el mayor número de detenciones fueron de los grupos rivales al Chapo.

Desde el siglo pasado

De lo que se ha podido conocer en el juicio, el Cártel de Sinaloa ha estado en contacto directo con los militares encargados de proteger a los presidentes de México y altos generales del Ejército, por lo menos en los gobiernos de Zedillo y el de Fox. De acuerdo con El Vicentillo, a fines del siglo pasado, en el gobierno de Zedillo, su contacto en Los Pinos fue el general de división Roberto Miranda Sánchez, quien había hecho su carrera militar en el EMP, institución que hasta su desaparición en este gobierno era considerada “un Ejército dentro del Ejército” por los altos niveles de autonomía que tenía.

Después de ser el jefe del EMP, Miranda estuvo congelado dos años como director del archivo de la Sedena. Pero en el mismo sexenio de Fox y en el de Calderón volvió a tener mando, tanto en regiones y zonas militares como en la plana mayor de la Defensa. Entre los cargos que ocupó fue comandante de la III Región Militar, con sede en Mazatlán, al inicio del gobierno de Calderón, después de haber estado en la comandancia de la XI Región Militar, con sede en Torreón. 

En la segunda parte de su gobierno Calderón lo integró a la plana mayor de la Sedena. Primero como inspector y contralor general del Ejército y Fuerza Aérea, y al final del sexenio como oficial mayor de la Defensa Nacional. 

Su nombre llegó a mencionarse como candidato para ocupar la Secretaría de la Defensa Nacional en el gobierno de Peña Nieto, pero el general Salvador Cienfuegos le ganó la partida.

En el caso del sexenio de Fox, Vicente Zambada hizo un señalamiento directo al EMP. Se refirió al jefe personal de la escolta del presidente y de su esposa, Marta Sahagún, y los hijos de ésta: el entonces coronel Marco Antonio de León Adams, a quien, según el testimonio, en el Cártel de Sinaloa se le identificaba como El Chicle, por la marca de una goma de mascar.

En 2006 el reportero Alejandro Gutiérrez dio a conocer (Proceso 1543) que el jefe de la escolta personal de Fox había desaparecido de pronto de las tareas de protección del entonces mandatario. Informó que Adams había dejado de ser visto desde abril de ese año, a pesar de que era conocido el respaldo que tenía del presidente, su esposa y del hijo de ésta, Manuel Bribiesca, “con quien mantiene comunicación y algunos negocios”, según le dijeron al periodista oficiales del propio EMP.

De fácil reconocimiento por su estatura superior a la del presidente, quien mide 1.92 metros, De León Adams reapareció públicamente años después, en 2012, como jefe de Servicios de la VI Región Militar, con sede en Veracruz, pero ya con el grado de general brigadier concedido dos años antes por Calderón.

Según Zambada, De León fue espía personal del Mayo en el gobierno de Fox: le pasaba información sensible al Chapo, como los despliegues policiales y militares para reaprehenderlo después de que se fugara del penal de Puente Grande. Agregó que las reuniones entre El Mayo y De León eran frecuentes en la Ciudad de México.

Zambada también señaló que en el siguiente sexenio, el de Calderón, la protección fue por parte del general de división Humberto Eduardo Antimo Miranda, quien entre 2006 y 2008 fue oficial mayor de la Sedena, donde se manejan todos los recursos de la Defensa Nacional.

Los ahora retirados general de división Antimo Miranda y general brigadier De León Adams pertenecieron a la misma generación (1960) del Colegio Militar.

Antimo Miranda, junto con el primer secretario de Gobernación de Calderón, Francisco Javier Ramírez Acuña, fue quien persuadió al entonces presidente de reformar el decreto mediante el cual éste asumía la responsabilidad directa del Cuerpo de Fuerzas Especiales del Ejército que el panista intentó crear para estar al mando de la guerra al narcotráfico (Proceso 2007).

Antimo Miranda terminó –aún en el gobierno de Calderón, entre 2010 y 2011– como delegado federal en Morelos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. Su nombre fue incluido en las listas de los probables para llegar a la Sedena en el gobierno de Peña Nieto. Pero en el sexenio de éste sólo regresó a la milicia como subdirector del Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, donde permaneció hasta 2015.

El Vicentillo aseguró que en 2007, cuando aún era oficial mayor de la Sedena, Antimo Miranda se reunió con El Mayo. “Lo llevé a Culiacán a conocer a mi papá”, afirmó.

Añadió: “El general le dijo a mi papá que había rumores de que otros generales se estaban poniendo al servicio de Arturo Beltrán Leyva, Los Zetas y los Carrillo Fuentes, enemigos del Chapo. Les querían mandar dinero a esos generales para que nos detuvieran”.

Fue una reunión como de cinco horas en la que El Mayo le dio 50 mil dólares y le dijo que le daría esa misma cantidad mensualmente “por su lealtad”. Vicente Zambada aseguró que la facción del Cártel de Sinaloa encabezada por su padre pagaba una nómina mensual estimada en 1 millón de dólares para sobornar a las fuerzas de seguridad, incluidos otros militares y la entonces Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO, hoy SEIDO) de la Procuraduría General de la República.

Aseguró también que llegaron a contar con una escuadra encabezada por un excomando militar para el grupo del Chapo, y que 99% de las armas del cártel provenía de Estados Unidos. 

Cogan impidió en audiencias previas que en el juicio se tratara el tema de Rápido y Furioso, el operativo acordado por el gobierno de Estados Unidos y el de Calderón para dejar pasar cerca de dos mil armas largas y rastrear a los narcotraficantes mexicanos.

En la audiencia, El Vicentillo aseguró que ha dado una extensa información sobre su padre, incluidas ubicaciones de ranchos, pistas clandestinas y escondites. “Si no lo han detenido no es culpa mía”, declaró el principal acusador del Chapo y de sus supuestas redes de protección en México.