Juan Manuel Oliva, “mapache” guanajuatense, al rescate

Juan Manuel Oliva, el exgobernador de Guanajuato acusado de corrupto y “mapache” electoral, fue rescatado del ostracismo político por el presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés, quien lo designó su estratega electoral.

Oliva, quien desde que en 2012 dejó el gobierno de Guanajuato se refugió en el coro de una parroquia de León, es el flamante secretario de Elecciones del Comité Nacional del PAN, cuya primera encomienda fue como delegado en la elección extraordinaria de Monterrey, Nuevo León, el pasado 23 de diciembre. 

Pero su principal encargo es retener la gubernatura de Baja California, la primera que conquistó ese partido hace tres décadas, y que hoy está en riesgo ante Morena.

Oliva ya ocupó esa posición en la presidencia de Gustavo Madero y, en la elección presidencial de 2012, se comprometió a hacer ganar a Josefina Vázquez Mota con 22 millones de votos, de los que sólo logró poco más de la mitad, 12 millones 732 mil 630, y la candidata se derrumbó al tercer lugar.

La reputación de “mapache” electoral de Oliva se consolidó cuando, en la elección
de 2006, se ufanó de haber hecho ganar a Felipe Calderón la Presidencia con 300 mil votos extras que le aportó Guanajuato, según expresó su secretario de Gobierno, Gerardo Mosqueda.

En mayo de 2007, Mosqueda confesó a un grupo de delegados federales del gobierno de Calderón que Oliva pudo haber ganado la gubernatura con 700 mil votos, pero Calderón no, y por eso se hizo una operación electoral para obtener 1 millón de votos, por lo cual éste les debía el triunfo.

Los protectores

Desde 2006, Andrés Manuel López Obrador acusó a Oliva de ser “mapache” electoral y, pasada la elección de 2012, afirmó que era además un exgobernador corrupto que gozaba de la protección del expresidente Vicente Fox y del mandatario en turno, Enrique Peña Nieto.

“Como el presidente de la República es corrupto, está protegiendo a todos los exgobernadores, tanto del PRI y del PAN, que han estado envueltos en estos actos ilícitos, porque es un régimen de impunidad donde se tapan todo, y es que Vicente Fox abandonó al PAN para irse con Peña, por eso tienen que proteger a Oliva.”

Oliva también fue acusado de “mapache” electoral para imponer, mediante numerosas maniobras fraudulentas, a Juan Carlos Romero Hicks como su sucesor en el gobierno estatal y quien ahora es coordinador de los diputados federales del PAN.

Ambos son, como Mosqueda, miembros de la ultraderechista Organización Nacional del Yunque, lo mismo que el secretario general del PAN, Héctor Larios, y Marco Antonio Adame, vicepresidente de la Cámara de Dipu­tados y exgobernador de Morelos.

Oliva ha sido acusado de corrupto hasta por panistas y se han documentado prácticas deshonestas con infomes de la Auditoría Superior del Congreso local y de la Secretaría de la Gestión Pública (SGP), cuyo titular, Luis Ernesto Ayala, renunció al cargo, entre otros motivos, por eso (Proceso 1880).

Por ejemplo, según la SGP, la esposa de Oliva, Martha Martínez Castro, incurrió en nepotismo al otorgar indebidamente un contrato a la consuegra de Oliva, Elia Margarita Luna Calvo, por 1 millón 800 mil pesos, y por emplear a una sobrina suya, pero además se acreditaron compras “infladas” y robos.

A su vez, el Órgano Fiscalizador Superior del Congreso del estado acreditó que el gobierno de Oliva adquirió equipos médicos por más de 294 millones de pesos a Mantenimiento Preventivo y Correctivo, SA, una empresa que falsificó documentos y datos.

Además de las denuncias de fraude y falsificación que se presentaron por estas licitaciones irregulares, se descubrieron compras “infladas” de equipos médicos a un precio hasta 2.6 veces superior al que cotizaban otras empresas.

Ayala reveló al diario leonés AM que de todas esas irregularidades estaba enterado el gobernador Oliva y que por eso decidió renunciar para no ser cómplice.

“Había gente corrupta que abusaba, sobre todo de la gente que menos recursos tenía, y eso lo sostengo”, dijo Ayala, exalcalde de León. “En el caso del gobernador, él estaba enterado”.

Nunca hubo consecuencias.