Escuchar a Víctor Hugo: La lucha por la cultura

Parecería que el tiempo no pasa y que ahora más que nunca muestra su veracidad el dicho según el cual estamos condenados a tropezar siempre con la misma piedra. La actual controversia alrededor del presupuesto 2019 para la cultura, que ha sido reducida, obliga a recordar con desaliento y amargura la advertencia que, más de siglo y medio atrás, hizo Víctor Hugo en un discurso pronunciado ante la Asamblea constituyente francesa el 10 de noviembre de 1848.

En aquella ocasión, el escritor criticó la decisión tomada por el gobierno puesto que era peligrosa, ineficaz, contraproducente. Para combatir la pobreza no había que hacer recortes en el financiamiento de la cultura sino todo lo contrario. En primer lugar, demostraba con un rápido cálculo que el ahorro resultante era ridículo:

Digo, Señores, que las reducciones que se proponen hacer en el presupuesto especial de las ciencias, las letras y los artes son doblemente malas: resultan insignificantes desde el punto de vista financiero y nocivas desde todos los demás puntos de vista. 

Insignificantes financieramente hablando: esto es tan evidente, que apenas me atrevo a darles a conocer el resultado de un cálculo proporcional que hice. Tratándose de una cuestión tan seria, no quisiera hacer reír a la Asamblea… ¿Qué pensarían ustedes, Señores, de un particular que tendría 1 500 francos de ingresos, que consagraría cada año para su cultura intelectual la cantidad modestísima de 5 francos, y que, en un día de reformas, decidiera ahorrarse, para detrimento de su inteligencia, ¡seis centavos! 

Más adelante, estimaba Víctor Hugo que en momentos de crisis, como el que sufrió en aquel entonces Francia con la insurrección de 1848 (las “Jornadas” de febrero y de junio), era necesario duplicar los fondos destinados al saber. No basta alumbrar las ciudades, porque “también en el mundo moral puede caer la noche”. Resulta indispensable encender las luces para los espíritus:

Reclamo ardiente, apasionadamente el pan para el obrero, el pan del trabajador, quien es mi hermano. Pero junto con el pan de la vida quiero el pan del pensamiento, que también es pan de la vida. Quiero que se multiplique tanto el pan del espíritu como el pan del cuerpo.

La lucha por el pan no puede desligarse de la lucha por el espíritu, ambas deben darse de manera paralela. La cultura, bien manejada, además de ser productiva en términos económicos, es una inmensa fuente de enriquecimiento espiritual, lo cual a mediano y a largo plazo implica reincidencias benéficas para el pueblo en general. 

Y con una convicción que debería resultarnos totalmente evidente tantas décadas después, Víctor Hugo declaraba:

Es preciso hacer que de todas partes penetre la luz en el espíritu del pueblo, pues es a causa de las tinieblas que nos perdemos.

___________________

* Escritor y ensayista francés, autor con Andrea Revueltas de Conversaciones con José Revueltas (Ed. ERA; 2001).