Sólo México es capaz de mediar en la crisis venezolana: Ernesto Samper

BOGOTÁ.- Como mediador en los diálogos sostenidos entre el gobierno y la oposición de Venezuela, el expresidente colombiano Ernesto Samper ha enfrentado innumerables dificultades y obstáculos, pero dice estar convencido de que la negociación es la única vía para solucionar la grave crisis en ese país.

En las actuales circunstancias, sólo México está en condiciones de “liderar un proceso” para lograr acuerdos entre ambos interlocutores, sostiene. La animosidad se exacerbó el jueves 10, cuando Nicolás Maduro asumió su segundo mandato, que la oposición considera ilegítimo y califica a Maduro de usurpador.

“México no sólo tiene la posibilidad, sino también la responsabilidad, de liderar una posición no confrontacional para encontrar salidas humanitarias, y dentro de un entorno democrático, a la situación de Venezuela”, comenta Samper a Proceso.

Exsecretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Samper plantea que, por su peso en la región y por la vocación latinoamericanista del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, a México le cabe “la obligación de construir una acción colectiva para reencauzar el entendimiento entre las partes en conflicto en Venezuela”.

Samper, quien fue facilitador de las mesas de diálogo en Venezuela entre 2016 y 2018, que concluyeron sin acuerdos por el sorpresivo llamado de Maduro a elecciones presidenciales, insiste: López Obrador debe asumir el liderazgo regional que Brasil abandonó en los últimos años y que a Jair Bolsonaro, el recién posesionado presidente, no le interesa retomar.

La semana antepasada México se abstuvo de apoyar al Grupo de Lima y de la Organización de Estados Americanos (OEA), quienes desconocen el nuevo mandato presidencial de Maduro, el cual se inició el
jueves 10.

No obstante, el gobierno mexicano planteó su “total disposición” para apoyar las iniciativas encaminadas a que la sociedad venezolana encuentre, por la vía pacífica y con la participación de los actores involucrados, una solución a sus diferencias. 

Además, rechazó medidas que aíslen más a Venezuela y que contribuyan a un mayor deterioro de las ya críticas condiciones de vida de los ciudadanos de ese país.

El silencio, inadmisible

El diputado venezolano Luis Florido, quien encabezó la delegación opositora que dialogó con representantes de Maduro en 2017 y principios de 2018, deplora la decisión de México de no condenar las violaciones a los derechos humanos y “el quiebre” de la democracia en Venezuela porque “el silencio, en momentos de injusticia, es como ponerse del lado del opresor”.

La solución a la crisis venezolana sólo será mediante la negociación política, dice Florido, presidente de la Comisión de Política Exterior de la unicameral Asamblea Nacional, cuyas funciones han sido asumidas de facto por dos organismos dominados por Maduro: el Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Constituyente. 

 Florido pide a la cancillería mexicana una reunión urgente con dirigentes opositores venezolanos para “hablar de las salidas políticas a esta crisis”. Hoy, dice, la única negociación posible pasa por un acuerdo para convocar a elecciones “libres, justas y transparentes” en Venezuela, pues las de mayo de 2018 –en las que Maduro se reeligió– estuvieron marcadas por la ausencia de la oposición, la inhabilitación, el encarcelamiento o el exilio de sus principales líderes y “la total parcialidad a favor del gobierno” del Consejo Nacional Electoral.    

“Lo que se impone –reitera el legislador– es la búsqueda de acuerdos políticos pendulares a través de terceras personas que puedan ayudar. México puede ser útil en esto, pero no manteniendo una posición que se perciba cercana al opresor. La tragedia humanitaria y de cierre de espacios democráticos en Venezuela no admite el silencio de países hermanos, como es el caso de México”.

El expresidente Samper, por su parte, considera que “si estamos hablando de un diálogo que efectivamente produzca resultados, no podemos vetar ningún tema”, incluso el de “una nueva agenda electoral o de reformas de carácter económico o constitucionales”.

Maduro, “presidente legítimo”

Consultado al respecto, el diputado de la oficialista Asamblea Constituyente, Saúl Ortega, asegura que en Venezuela “está vigente el sistema democrático” y que Maduro es un presidente “absolutamente legítimo”. 

“Quienes se han salido de la Constitución han sido los golpistas, los traidores a la patria que se alían con potencias extranjeras para buscar agresiones a nuestro país, como sanciones económicas e intervención militar y eso, que es sedicioso y subversivo, lo han hecho los líderes de la oposición”, expone Ortega, vicepresidente de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Constituyente.

Considera que la decisión de México de no condenar al gobierno de Maduro es “seria y responsable” y marca un deslinde de “la subordinación” de los tres anteriores presidentes (Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto) a Estados Unidos.

El dirigente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela sostiene que Maduro “ha reiterado miles de veces la necesidad del diálogo político, pero los líderes de la oposición lo han rechazado porque apuestan al golpe de Estado y a la intervención militar estadunidense”.

Dice que la postura “respetuosa” de México le puede permitir ser un “facilitador” de un eventual diálogo; “es algo que debería hacerse a solicitud del gobierno venezolano”. 

–La oposición asegura de que los diálogos han sido una táctica del gobierno para ganar tiempo. ¿Esto es cierto? –se le pregunta al constituyente.

–El diálogo es un instrumento de la política en todas partes del mundo. O se dialoga, o se utilizan los fusiles. En Venezuela trabajamos por la paz y por el diálogo, pero hay sectores subversivos y financiados por Estados Unidos que han rechazado siempre el diálogo.  

El analista político venezolano Luis Vicente León plantea que una negociación sólo puede ser exitosa cuando las partes necesitan negociar para resolver un problema y están dispuestas a ceder con tal de obtener. 

“Pero si tú te sientas con el gobierno venezolano con nada en la mano para presionarlo, entonces no puede haber acuerdos. La oposición necesita ganar poder de negociación. Y eso sólo lo logra con un liderazgo sólido y unificado y con una estrategia de lucha para defender los intereses de la ciudadanía. Hoy, el gobierno sabe que no existe eso”, asegura León.

El economista y presidente de la encuestadora Datanálisis sostiene que alrededor de 80% de los venezolanos quiere un cambio de gobierno, pero esa mayoría “tampoco confía en los líderes opositores ni en sus instituciones y, por lo tanto, al no confiar, no está dispuesta a sacrificarse y a protestar para defender sus intereses”.

León sostiene que hasta que no haya en Venezuela una protesta organizada y sistemática, equivalente en sus dimensiones a la grave crisis política, económica y social, el gobierno “seguirá haciendo lo que le dé la gana”.

Y plantea que si la pregunta es si el gobierno venezolano hoy quiere negociar, “la respuesta es no, porque puede perder más negociando que manteniendo las cosas como están”.

Pero México, señala, debe intentar tender puentes entre las partes porque la agudización de la crisis puede orillar al gobierno de Maduro a negociar.

El expresidente Samper señala que tanto el gobierno como la oposición de Venezuela deben entender que tarde o temprano tendrán que hacerlo y advierte que el diálogo “no es para conseguir espacios políticos cada uno a cuenta del otro, sino para encontrarle una salida a Venezuela”.