Carlos Chamorro La de Ortega, “una dictadura fascista”

Hijo de Pedro Joaquín Chamorro, “Héroe Nacional y Mártir de las Libertades Públicas” –títulos que le otorgó el gobierno sandinista– y a punto de convertirse en mártir él mismo, Carlos Fernando Chamorro Barrios habla con Proceso desde algún lugar que no es revelado pues está bajo “resguardo total”. Describe la situación antidemocrática y caótica que vive ahora su país, califica de “dictadura fascista” al régimen de Daniel Ortega y avizora que éste caerá, porque no puede sostenerse aplastando a sangre y fuego a la población.

Managua.- En 1967, a sus 11 años Carlos Fernando Chamorro oyó tocar el timbre de su casa; al abrir la puerta se encontró con un oficial de la Guardia Nacional que llegó preguntando por Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, su padre, director del diario La Prensa y coordinador de la Unión Nacional Opositora, que luchaba contra la dictadura de Anastasio Somoza.

Chamorro Cardenal salió. Sabía que el oficial iba a detenerlo por órdenes del dictador Anastasio Somoza Debayle, por haber organizado una masiva marcha de la oposición, 48 horas antes, que derivó en la masacre del 22 de enero, una de las peores páginas de la historia nicaragüense.

Chamorro Cardenal se despidió de su esposa, Violeta Barrios, y de sus hijos, y enfrentó una vez más la prisión. De nuevo en libertad volvió a dirigir el diario La Prensa y a enfrentarse como opositor a la dictadura somocista, hasta que fue asesinado en una calle de la capital nicaragüense el 10 de enero de 1978, lo que prendió la chispa que llevó a la caída de los Somoza.

“El ejemplo de mi padre y de mi madre es una fuente de inspiración, de valores morales, que me protegen, que me blindan, que me inspiran cuando enfrento dificultades, cuando tengo un momento de vacilación, de temor. El compromiso con tus valores te llevan a situaciones de máxima presión y uno tiene que estar preparado para enfrentarlas”, señala en entrevista Carlos Fernando Chamorro Barrios, también hijo de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro y director de los medios Confidencial, Esta Noche y Esta Semana.

Poco antes de la medianoche del 13 de diciembre de 2018, efectivos de la Policía Nacional asaltaron sin orden judicial la sede de sus medios y después de destruir las instalaciones, se llevaron equipos de televisión, grabación, edición y de estudio. 

Al día siguiente la Policía Nacional volvió a las mismas instalaciones asaltadas y destruidas y desde entonces las mantiene ocupadas. 

El 19 de diciembre Chamorro Barrios se presentó ante el Ministerio Público a denunciar los actos y acusar al primer comisionado Francisco Díaz, jefe de la Policía Nacional, y demás involucrados, de los delitos de robo con fuerza, daños a la propiedad, violación de domicilio, usurpación del dominio privado y crimen organizado. Sin embargo, casi un mes después no hay una respuesta oficial.

“Estoy bajo amenaza desde el momento en que la dictadura asaltó mis oficinas y siguen confiscadas de facto, sin ninguna orden judicial que justifique la toma policial de la redacción. Tampoco hay ningún mandato administrativo de ninguna institución del Estado, ni de la presidencia ni de Gobernación”, señala a Proceso.

Chamorro Barrios es el periodista nicaragüense de mayor credibilidad y proyección internacional. Tiene 156 mil seguidores en Twitter. Y los números también son elevados respecto a sus medios: Confidencial (112 mil seguidores en Twitter y 178 mil en Facebook) y Esta Semana (50 mil seguidores en Facebook).

Bajo resguardo total

El martes 8, 41 años después del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro, Héroe Nacional y Mártir de las Libertades Públicas, el Centro Nicaragüense de Escritores lanzó una edición especial de la revista cultural El Hilo Azul, dedicada a su faceta de escritor y periodista. Entre los comentaristas estaban anunciados Carlos Fernando, su hijo, y el escritor Sergio Ramírez, Premio Cervantes 2017. Sin embargo, Chamorro Barrios no se presentó por razones de “fuerza mayor”.

Al consultarle al respecto explica que está “bajo resguardo total”, lo que implica no revelar su ubicación.

“Estamos frente a un régimen que actúa de facto; existe por lo tanto el peligro de que procedan a criminalizar –porque primero asaltan y luego fabrican acusaciones, cargos criminales– para conducir a un proceso de encarcelamiento. Nosotros, por lo tanto, estamos priorizando nuestra seguridad, la mía personal y la de nuestros reporteros, y por eso estamos en una situación de resguardo total, sin dejar de trabajar.”

Antes de pasar a esta etapa de “resguardo total”, para salir o entrar a su casa tenía que pasar por retenes policiales que se habían establecido en los alrededores, a partir de la rebelión de abril en Managua. Chamorro asegura que siempre detenían su vehículo, le pedían sus documentos de identidad, se los llevaban durante 10 minutos, les tomaban fotos…

Era una rutina incómoda, aparentemente inofensiva, hasta que se produjo el asalto de la sede del canal independiente 100% Noticias la noche del 21 de diciembre de 2018, y los policías se llevaron detenidos a los periodistas Miguel Mora, propietario y director; a su esposa, Verónica Chávez, liberada esa misma noche; y a su jefa de prensa, Lucía Pineda Ubau, de nacionalidades costarricense y nicaragüense y uno de los rostros más populares de la televisión nacional.

Sin embargo, Mora compareció al día siguiente ante el Juzgado Sexto de Distrito Penal de Audiencia de Managua, acusado de los delitos de fomentar e incitar al odio y violencia, en perjuicio de la sociedad nicaragüense y el Estado de Nicaragua. El juez admitió la acusación y programó la audiencia inicial para el próximo viernes 25. Los medios oficialistas divulgaron las fotos del periodista con el uniforme azul de preso.

Pero desde esa fecha y hasta ahora, Pineda Ubau no ha comparecido ante ningún juzgado penal ni se ha publicado foto alguna de ella. La sociedad nicaragüense se pregunta por su paradero y los colegas demandan su liberación. Sin embargo, priva el silencio oficial.

“Hay un elemento de terror (en la detención), llevado al extremo, de capturar a periodistas que están en su sala de redacción y fabricarles delitos que son inexistentes, porque están relacionados con la práctica y el ejercicio periodístico. Por tanto, Ortega no sólo representa una dictadura sangrienta, sino también a una dictadura fascista, porque sólo bajo un régimen fascista se puede criminalizar el ejercicio periodístico”, señala Chamorro.

Con esa acción, refiere que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo pretende que el resto de la prensa independiente se amilane, se autocensure, se paralice por el miedo; sin embargo asegura que esa estrategia ha fracasado, porque a pesar del aislamiento carcelario al que están sometidos Mora y Pineda, la prensa independiente sigue desafiando a la dictadura, al igual que la ciudadanía nicaragüense. 

“Por eso insisto en que a pesar del mensaje de terror extremo, esta dictadura está derrotada y está viviendo su etapa terminal. No puedo predecir en qué momento será sustituida por un cambio pacífico, pero es completamente insostenible, porque no logra aplastar el reclamo de libertad, de justicia, de verdad y democracia”, agregó.

Insostenible

Nicaragua cerró 2018 con una crisis de derechos humanos. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ésta se evidencia en la muerte de 325 personas, más de 2 mil heridos, más de 550 personas detenidas y enjuiciadas, en el despido de 300 profesionales de la salud y en la expulsión de al menos 80 estudiantes de la Universidad Nacional.

Además cerró el año con una profunda crisis económica. Según documentos presentados por el sector privado nicaragüense en diciembre pasado, el crecimiento del PIB cayó de 5% en 2017 a -4% en 2018. Asimismo, la captación de impuestos por parte del gobierno se desplomó de una tasa de crecimiento de 10% en 2017 a una de -4% en 2018.

Asimismo se registró la fuga de mil 371 millones de dólares del sistema financiero nacional, entre el 18 de abril y el 31 de octubre de 2018; y por otro lado, las reservas internacionales del Banco Central de Nicaragua cayeron de 2 mil 910 a 2 mil 32 millones de dólares en el mismo periodo. 

Por otra parte se proyecta que la industria turística –uno de los sectores más afectados por la crisis sociopolítica– pase de ingresos de 411 millones de dólares en 2017 a 325 millones en 2018, cifra similar a la de 2013. En términos similares, la industria de la construcción pasaría de generar 399 millones de dólares en 2017 a 300 millones en 2018. 

“Creo que la dictadura está en una etapa terminal porque no puede sostenerse en el poder sin practicar el terror. Puede perseguir, aplastar, pero no puede gobernar, no puede darle estabilidad al país. No puede resolver la crisis económica, que ha sido provocada por la crisis política, y que está empujando a un colapso de la economía”, señala.

Y agrega: “Ortega tiene que abrirse a un acuerdo político, que conduzca a reformas electorales e institucionales. De lo contrario, el país va al despeñadero y la dictadura se hunde con él. Ortega puede prolongarse en el poder, pero no puede sostenerse, ese es mi punto”.

Chamorro descarta tajantemente que Ortega y Murillo puedan sostenerse hasta 2021, que es la agenda del régimen, porque la crisis se va profundizando día a día. Por otra parte, están aislados política y diplomáticamente, han sido incapaces de sumar aliados nacionales e internacionales y, por otro lado, ya no cuentan con la ayuda millonaria de Venezuela. 

Cabe apuntar que los petrodólares venezolanos disminuyeron de 301 millones en 2008 a 31 en 2017, según cifras del Banco Central de Nicaragua.

“Hoy por hoy, Ortega está imponiendo el destino de hundir a Nicaragua y hundirse con el país, pero eso no debemos permitírselo. En Nicaragua necesitamos mayor presión de los ciudadanos, de los grandes empresarios y del sector público. Si no hay un involucramiento a fondo de militantes y dirigentes del Frente Sandinista que quieren que sobreviva ese partido, va a ser mucho más difícil, mucho más prolongada, pero la salida se va a dar.”

–¿Crees que una futura negociación y salida política debe incluir a Ortega y Murillo? –se le pregunta.

–Creo que la oportunidad de un diálogo con Ortega y Murillo fracasó y en este momento no muestran ellos ninguna voluntad de facilitar un diálogo y una salida política. El tema no es que si es con ellos o no es con ellos. 

“Debe haber un diálogo con o sin Ortega y Murillo. Pero mi opinión es que ese diálogo no es posible con ellos, porque están manteniendo una decisión de aplastar a sangre y fuego a la población. Debe emerger otro tipo de fuerzas en el régimen que facilite esa salida. Veo difícil que el cambio pacífico, que la salida política, se vaya a producir con ellos. 

“Ortega y Murillo, junto a su cúpula de poder, representan el tapón fundamental para la solución de la crisis”, remata.

El apoyo mexicano

–El gobierno de Andrés Manuel López Obrador se negó a suscribir el llamado del Grupo de Lima a Nicolás Maduro y se abstuvo en la votación del Consejo Permanente de la OEA desconociendo el nuevo mandato venezolano. ¿Crees que el gobierno de México tendrá una posición conciliadora en relación con la crisis en Nicaragua?

–La posición del gobierno de López Obrador sobre la declaración del Grupo de Lima marca un cambio en la diplomacia mexicana en relación con el gobierno anterior, alrededor de Venezuela. Ahora, me parece que aún está por verse la posición de México sobre la crisis de derechos humanos en Nicaragua, que es también una crisis democrática. 

“Esperaría del gobierno mexicano expresiones de solidaridad con el pueblo de Nicaragua. Existe el precedente de la posición de solidaridad de México con Sandino en los treinta y también con el pueblo nicaragüense durante el genocidio de Somoza en los años 78 y 79. 

“López Obrador tendrá su propia política exterior, pero creo que hay valores universales de derechos humanos y en Nicaragua lo cierto es que ha ocurrido la peor matanza en tiempos de paz. Por tanto, no me imaginaría a México ausente del debate sobre esta crisis y esperaría que sea el tiempo el que nos diga si México será o no un actor importante, solidario, que tendrá incidencia en esta crisis a favor del pueblo nicaragüense. 

“Estamos claros de que al final somos los nicaragüenses los que tendremos que resolver esta crisis y vamos a resolverla, pero quisiéramos contar con todo el apoyo de América Latina y de México en ­particular.”