Extranjeros contra la violencia

Los extranjeros avecindados en la zona ribereña de Chapala se muestran indignados por la ola de violencia desatada en las últimas semanas en el entorno que ellos escogieron para pasar la última etapa de su vida. Dicen que las autoridades no hacen nada para detener las extorsiones, asaltos y la inseguridad en ese remanso turístico, pero sobre todo les caló el reciente asesinato del estadunidense Stephen Christopher Kahr en Ajijic, por lo que salieron a las calles a protestar.

CHAPALA – Los extranjeros radicados en la ribera del lago –la mayor colonia en su tipo a lo largo del país– piden a las autoridades atajar la ola de violencia y extorsiones que envuelven a éste y a los municipios aledaños, sobre todo a raíz de la ejecución del estadunidense Stephen Christopher Kahr en Ajijic el 29 de noviembre último.
El crimen indignó a la comunidad entera. Alrededor de 200 estadunidenses, canadienses e italianos salieron a las calles el jueves 1 de diciembre para protestar por la inseguridad que, dicen, cada día cobra más víctimas sin que la policía municipal actúe para controlar la situación.
Oriundo de Nueva York, Kahr tenía su domicilio en el cruce de Donato Guerra y 16 de Septiembre, en pleno centro de la delegación municipal de Ajijic, en la finca denominada Quinta del Encanto. Y, según los testimonios, Kahr fue atacado por un sujeto cuando llegaba a su casa, al filo de las 12:30 del día. Recibió un tiro en el pecho que le provocó la muerte casi inmediata; su cuerpo quedó tirado en el zaguán.
Las muertes ocurridas en las últimas semanas han detonado las ofertas funerarias en Ajijic, según observó el reportero durante un recorrido por el pueblo; en los panteones se ven incluso las tumbas de reciente construcción junto a las lápidas de los gringos y fuereños que decidieron reposar en este lugar.
“Algunas son de gente joven que recientemente ha fallecido en las broncas que se traen los diferentes grupos. ¡Vaya usted a saber en qué cosas anden! Pero ahí están, usted véalas”, dice un hombre que lleva flores a la tumba de su hijo recién enterrado, al tiempo que acomoda juguetes y refrescos miniatura encima de la tumba del menor.
Un canadiense que merodea por el lugar comenta al reportero que en los municipios de Jocotepec y Chapala, donde se ubica la población de Ajijic, los extranjeros pensionados eligieron ese corredor para vivir a gusto y compartir con sus familiares sus últimos años de vida. Pero hoy, dice, la región es reconocida como el “Santuario de Elefantes Blancos”, en alusión a las personas que llegan a Chapala y sus alrededores.
“No nos vamos”

La presidenta del club de Rotarios de Ajijic, Sandra M. Loridans, asegura que los actos delincuenciales registrados en la zona son similares a los de otras regiones del mundo.
Según ella, la mayoría de los pensionados extranjeros que radican aquí están decididos a quedarse, no en vano desde hace 50 años la región fue elegida por ellos para vivir la última fase de su vida.
El esposo de Sandra, Henri Loridans, quien fue un boina verde y formó parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos, recuerda que en sus años de servicio, hace casi seis décadas, combatió en Corea, donde aprendió a sobrevivir en situaciones de alto riesgo.
Indica que a pesar de la inseguridad en los municipios ribereños, los extranjeros están tranquilos; muchos de ellos incluso buscarán contribuir a la solución que promueva la autoridad para detener la escalada de violencia y crimen.
La entrevista con los Loridans se realiza a menos de 50 metros de distancia de un lugar en el cual estalló una granada de fragmentación hace varias semanas, cuando bandas del crimen organizado se enfrentaron a los uniformados. Ese día, los delincuentes atacaron a una familia y dieron muerte a una pareja y a su hija de apenas dos años que viajaban en una camioneta Dodge, Durango, con placas del Distrito Federal.
El reportero también recogió el testimonio de un ciudadano canadiense, quien sostiene: “Ésta también es nuestra tierra. Ya somos parte de México, vivimos aquí, y sufrimos (la inseguridad) lo mismo que todos; también nos golpea en la mente la pobreza, por eso aportamos lo que podemos para ayudar al desarrollo de la comunidad”.
Sandra Loridans rechaza que los extranjeros estén preparando una salida en masa. “Nosotros (los rotarios) nos juntamos cada año para ver los proyectos sociales que podemos impulsar. Yo le puedo decir que no nos vamos a ir; amamos el trato de la gente, la cultura de México; y los que conocemos esta parte de México sabemos que este lugar es un pequeño paraíso para nosotros y apoyaremos a las autoridades para salir del problema”.
El presidente de los rotarios en Guadalajara, José Becerra, asegura que en nueve años de trabajo ellos han invertido (en especie o en efectivo) más de millón y medio de dólares (cerca de 13 millones de pesos) en iniciativas de apoyo a la población ribereña.
Sin embargo, aclara que a raíz de la violencia registrada en la zona, la llamada Feria de Proyectos, que cada año junta a más de 160 personas de diferentes partes del mundo, se vio afectada en forma negativa este año. “En 2011 sólo hubo 30 asistentes”, dice.
Inseguridad general

Las cifras oficiales dan poca luz sobre el fenómeno de la inseguridad en la ribera, aun cuando las corporaciones policiacas también han sufrido atentados.
La casa del director general de la Policía de Chapala, Reynol Contreras Muñoz, fue atacada la noche del 15 de enero de este año con armas largas y granadas de fragmentación. Las autoridades implementaron un fuerte operativo de seguridad y arrestaron a 10 integrantes del cártel de La Resistencia, quienes admitieron su participación en la agresión al jefe policiaco.
Al día siguiente se registró el primer narcobloqueo sobre la carreteara Guadalajara–Chapala. El saldo: un tráiler de una empresa refresquera y vehículos particulares fueron incendiados por los sicarios a la altura del kilómetro 13. Horas después fueron ejecutados dos integrantes de la banda de música grupera Excelencia afuera de un salón de fiestas ubicado en Zapopan.
Dos semanas más tarde, el 1 de febrero, presuntos sicarios del cártel del Milenio y sus aliados de La Familia Michoacana y del cártel del Golfo armaron cuatro narcobloqueos en la zona metropolitana, uno de ellos a un costado del Puente Atirantado, obra emblemática del gobierno de Emilio González Márquez. Además, el grupo lanzó granadas de fragmentación en tres lugares.
Tres días después, el gobierno de Estados Unidos lanzó una alerta a los funcionarios del consulado en Guadalajara y pidió a sus connacionales abstenerse de viajar por la carretera Guadalajara-Chapala por la noche.
A principios de marzo, un mes después de la alerta del consulado, el Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), administrador del aeropuerto de Guadalajara, informó que dos aerolíneas estadunidenses –Delta y American Airlines– suspenderían 28 vuelos semanales con destino a Estados Unidos a causa de la violencia.
El ramo inmobiliario también resultó afectado. Vendedores de bienes raíces experimentaron ese mismo mes un movimiento extraño en sus operaciones. Dijeron que durante el primer trimestre se registró un incremento superior a 18% en la venta de fincas con relación al periodo similar de 2010, a causa del clima de inseguridad.
El homicidio de Allan

El estadunidense Stephen Christopher Kahr no es el único que ha sido asesinado en lo que va del año. El 6 de enero fue acribillado su compatriota Allan Turn Pseet. Tenía 55 años y vivía en la calle Santa Clara número 604, en Riveras del Pilar, que se ubica entre Ajijic y Chapala. Fue ultimado en su vivienda, donde lo descubrieron sus familiares.
En su manifestación del jueves 1, los 200 extranjeros exigieron al ayuntamiento de Chapala la intervención inmediata; y a las autoridades federales y estatales les pidieron mayores recursos y mejor equipo para que los policías municipales combatan a la delincuencia.
Y a pesar del optimismo de muchos extranjeros sobre la posibilidad de superar la difícil situación que ahora se vive, algunos de los inconformes indican que de no cambiar las cosas, en efecto estarían preparándose las condiciones para salir de México y vender sus fincas.
Dicen que además de afectar la parte de la ribera, la inseguridad está trastornando el desarrollo de una población conformada por más de 50 mil personas, según el censo que manejan. Advierten que las fuentes laborales para decenas de mexicanos que tienen sus negocios en la ribera o trabajan al servicio de los inmigrantes también están en peligro.
Después de la manifestación, el alcalde de Chapala, Jesús Cabrera, recibió a los inconformes y se comprometió a solicitar la presencia de autoridades federales y estatales para discutir la situación y pedir mayores recursos para la seguridad.
Cabrera aclaró que existe la posibilidad de instalar cientos de cámaras de videovigilancia para protección de los ciudadanos. Por su parte, otros residentes de la ribera cuestionaron que sus propios compañeros extranjeros se organicen para manifestarse en la calle “pero evitan denunciar ante el Ministerio Público los robos o las extorsiones de que son objeto”, según comentó el abogado británico Paul East.