Partidero

Hastío, desilusión, cansancio, rechazo. Eso y más es lo que sienten muchísimos ciudadanos hacia el PAN y los gobiernos y gobernantes que de él han emanados en los últimos 18 y 12 años a nivel estatal y nacional, respectivamente. Hay hastío por la falta de sensibilidad política, desilusión porque no hubo cambios ni administraciones más honestas y limpias, cual era su lema de campaña. Hay cansancio porque el pueblo ya no aguanta más desgobierno, falta de visión y auténtico sentido de lo que son nación, patria y proyecto de país. Hay rechazo hacia todo lo que huela a panismo, por todo lo anterior, pues la gente no quiere más de lo mismo, porque los políticos en el poder no sólo no se han llenado de pueblo, sino que ni siquiera conocen el sentir de los ciudadanos. De ahí que algunos de los panistas congruentes renuncien porque hay componendas internas y son “una pandilla de cuatreros”, como dijera Lía Limón, diputada del Distrito Federal y quien aspiraba a jefa delegacional de Miguel Hidalgo. En contrapartida, es candidato a una diputación Fernando Larrazabal, quien fuera presidente municipal de Monterrey cuando incendiaron el Casino Royale y cuyo hermano recibía jugosas dádivas económicas. de dar palos de ciego aquí y allá para localizar el terreno, de salir a flote mentiras y contradicciones entre el gobierno del estado, el Comité Organizador de los Juegos Panamericanos en Guadalajara (Copag) y los desarrolladores Grupo Corey Integra y Cornejo Barragán, que construyeron la Villa Panamericana a marchas forzadas y con serias deficiencias (como la falta de una planta de tratamiento de aguas negras), los involucrados, del gobernador Emilio González para abajo, tendrán que verse en breve con la justicia. Todo porque ante la falta de financiamiento bancario y la consiguiente inviabilidad del proyecto a causa de una suspensión judicial promovida por particulares, el inmueble se construyó con un financiamiento de 900 millones de pesos propiedad de burócratas y jubilados del Instituto de Pensiones, al que supuestamente le pagarían con una tasa de interés interbancaria de tres puntos porcentuales más (Proceso Jalisco 347). Ahora resulta que el gobierno estatal dice haber comprado anticipadamente 200 departamentos a través de Pensiones y de la Inmobiliaria de Interés Público para financiar el proyecto, cosa que no podían hacer en vista de la suspensión promovida por habitantes de la colonia Rancho Contento.

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En estas circunstancias se dará la próxima jornada electoral. En Jalisco se elegirá además gobernador, presidentes municipales y diputados locales. Hasta ahora el PAN no parece tener suficientes pertrechos para dar la batalla. Para el Poder Ejecutivo tiene de candidato a Fernando Guzmán, quien si bien posee experiencia por sus dos períodos como secretario general de Gobierno, carece de arrastre, incluso en el interior de su partido. Enfrente tiene hasta ahora un bien posicionado priista, Jorge Aristóteles Sandoval, y sobre todo a Enrique Alfaro, de la alianza izquierdista (sin el PRD local, que le ha servido de lastre), que puede dar la sorpresa por su firmeza en contra el cacicazgo de Raúl Padilla en la Universidad de Guadalajara.

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Para las alcaldías, en el PAN hay más grises que claros. El único que por su popularidad podría salvarlo es Alberto Cárdenas Jiménez, quien internamente se ha convertido en una especie de cacique y hacia afuera es, obviamente, un enquistado en cargos públicos, pues ni siquiera como candidato a presidir la capital ha dejado la senaduría, y su mujer Joan Novoa es diputada federal. El PRI lanzó para competirle al también senador Ramiro Hernández, que dada su experiencia no sería remoto que ganara la presidencia municipal de la capital jalisciense.

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Han pasado ya seis meses de que el huracán Jova azotó las costas jaliscienses –en particular la del sur– y las cicatrices no cierran, en parte porque no fluyen los cientos de millones de pesos supuestamente destinados para aliviar el desastre. En el municipio de Autlán, concretamente en la Delegación de El Chante, el arroyo de La Yerbabuena hizo destrozos en las inmediaciones de la población; dañó sembradíos, destruyó caminos y cercas, e inhabilitó puentes, pero se ha hecho muy poco para resarcir los perjuicios y rencauzar el afluente. Una máquina del ayuntamiento hizo movimientos de arena, grava y piedra en no más de 200 metros, pero pronto dejó las cosas a medias porque la necesitaban en la cabecera municipal y las autoridades se olvidaron del resto, que es casi otro tanto. Peor aún: en un buen tramo se abandonó en el centro del cauce cerros de material que a la menor crecida provocarán otro desbordamiento.   l

 

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