Música: Moncayo según Quintana

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Se cumplieron 100 años del nacimiento del compositor mexicano José Pablo Moncayo (Guadalajara, 29 de junio de 1912-Ciudad de México, 16 de junio de 1958), quien en 1941 a petición de su maestro, el también compositor y fundador de la Orquesta Sinfónica Nacional, Carlos Chávez (1899-1978), y junto a Blas Galindo (1910-1993), recorrió la huasteca veracruzana en busca de música tradicional que sirviera de inspiración para una nueva composición.

El resultado fue la reinterpretación de tres sones de la región: “El Siquisirí”, “El Bajalú” y “El Gavilancito”, creando así su pieza sinfónica más conocida y que ha representado a México alrededor del mundo como ninguna otra.
A 70 años del estreno mundial de Huapango, el pianista de origen uruguayo Edison Quintana realizó, con el apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes, la primera transcripción y arreglo de la pieza de Moncayo para dos pianos y percusiones.
El maestro Quintana, quien ha sido solista en todas las orquestas del país y ha recibido reconocimientos en varias partes del mundo, en conversación con Proceso sobre su sentir hacia la música latinoamericana y la obra de Moncayo, expresó:
“En América Latina nos desconocemos por completo, estamos enterados de lo que pasa en Europa y Estados Unidos, pero cerrados a lo que se produce en nuestros países de este gran continente. Moncayo, con esta obra, profundizó en los ritmos populares, creando una riquísima orquestación que amplificó los temas elegidos dándole una extraordinaria riqueza tímbrica. Curiosamente, esa misma característica me animó a poner en ‘blanco y negro’ esa idea magnífica del compositor.”
El pianista, ya nacionalizado mexicano, es también un experto estudioso de la música tradicional latinoamericana. Durante sus viajes por buena parte del mundo ha tenido oportunidad de escuchar y relacionar sonidos y ritmos con la música latinoamericana, y en este caso en particular con el son jarocho. Comentó:
“En todos estos años que he venido recorriendo el inmenso panorama de los ritmos latinoamericanos, he comprobado con asombro el gran parecido que las danzas mexicanas tienen con sus similares del sur de nuestro continente. Miles de kilómetros no han sido obstáculo para que ritmos y poesías cantadas se asemejen en un asombroso paralelismo, y así sucede en el caso del son jarocho; la danza zapateada y la poesía cantada me hacen asociarla por ejemplo con el malambo y el gato argentino, danzas zapateadas también. También me resulta muy curioso confirmar la analogía entre los improvisadores de Veracruz y los payadores uruguayos y argentinos.”
–¿Que opina usted de la frase atribuida a Blas Galindo hacia la composición de Moncayo cuando dijo que Huapango cayó en “abaratamiento por hartazgo”?
–Sin conocer en qué contexto el maestro Blas Galindo haya hecho esa declaración, puedo afirmar que esa profecía sobre el “hartazgo” no se cumplió puesto que el Huapango es, hasta ahora, la obra mexicana más ejecutada en todo el mundo.
El estreno del arreglo del maestro Edison Quintana se dio el 18 de marzo de este año en la Sala Simón Bolívar del Antiguo Colegio de San Idelfonso, y ya existen planes para su ejecución en otros países.