Libros: perversión y desolación

I

Orhan Pamuk (Estambul, 1952) recibió el Premio Nobel de Literatura en 2006. Varios años después publica El museo de la inocencia (Mondadori, Barcelona, 2011, 670 p.). La novela sucede en los años setenta y la primera mitad de los ochenta en Estambul. En esa época todavía dominaba la intolerancia musulmana y se encontraban contenidas las fuerzas progresistas. En este contexto ocurre el amor entre Kemal, de 36 años, y Fösun, una joven de 18. Él pertenece a la alta burguesía y ella es una pariente lejana pobre. Kemal está comprometido con Sibel, pero conoce a Fösun y establecen una relación de amasiato. Hasta que la muchacha se casa con otro y termina con los encuentros. Ante esto el despechado acude todos los días a la casa de Fösun a cenar como familiar. En cada visita hurta alguna pertenencia de la amada: cabellos, aretes, ropa íntima, peines… Con los objetos Kemal crea un museo en el departamento en donde se encontraban los amantes, para venerar el amor perdido.

En El museo de la inocencia Pamuk trata del amor y el fetiche. Cuando algunos hombres no consiguen ser estimados por la amada, la sustituyen por objetos, en los que depositan sus afectos. Así logran poseerla de manera simbólica, pero también caen en una perversión al ver al otro como una cosa.

La novela de Pamuk está estructurada en 83 capítulos sencillos y profundos que reflejan la situación vivida hace años en Turquía, así como una de las torcidas maneras en que se manifiesta el querer.  l

II

El ecuatoriano Vladimiro Rivas, con nacionalidad mexicana, ha escrito varios libros, entre los que destacan la novela corta La caída de la noche y los relatos Vivir del cuento. Visita íntima (Terracota-UAM, México, 2012, 222 p.); éste consiste en 21 relatos cuentos donde trata sobre un hombre que busca a un desaparecido, con el que comparte varias situaciones afectivas: una mujer que encuentra el cariño en una cárcel y el acercamiento al amor de un niño mientras baila los minuetos de Mozart, así como aborda la venganza de una señora despechada a través de crearle a otro un amor ficticio, el aislamiento de un asesino para expiar sus culpas, el desquite que ejerce una mujer que cuida perros sobre sus propietarios, y la alucinante historia de un adulto que busca encontrarse con una joven, entre otros.

En ellos Rivas muestra cómo los hombres viven en un mundo desolado. El dolor es causado por los contactos equívocos y el desprecio. Ante esto varios deciden vengarse y provocan más desilusión, sometimiento, pena… Otros buscan realizar ciertos deseos, que les permitan resistir y generar algunas ilusiones. Sin embargo, para Rivas las posibilidades de felicidad son mínimas y eventuales. Visita íntima es una colección triste, intensa y bien escrita.