Teatro: “Sólo los miércoles”

MÉXICO, D.F. (Proceso).- La vida sexual de las mujeres después de los sesenta sigue activa a pesar de las restricciones familiares que puedan surgir. Y eso lo sabe muy bien Luisa, interpretada por la actriz Luz María Jerez,  protagonista de la divertida comedia Sólo los miércoles, de María Antonia Yanes, que se presenta de viernes a domingo en el Teatro Helénico del Centro Cultural Helénico.

Luisa es viuda y madre de dos hijas ya casadas, mantiene una entusiasta y erótica relación con Joaquín, interpretado por Otto Sirgo, el cual la visita todos los miércoles. Esta cotidianidad se ve rota con la llegada de las hijas, cuya educación conservadora hace que ella les oculte la verdad.

La situación que plantea la autora, el deseo frente a la dificultad, los prejuicios morales en las relaciones filiales y la posibilidad de reconocimiento propio, permiten los juegos típicos de la comedia para provocar la risa y la confusión.

Los personajes, caracterizados a partir de su función dentro de la obra, los ubican claramente donde el motor de transformación es llevado por la madre. Ésta, conflictuada, se encuentra a la mitad de dos aguas; el amante funge como apoyo y motivación para que ella no pierda la calma, y las dos hijas hacen el contrapunto pues desde el inicio está la certeza de en cuanto se enteren en lo que anda la madre, se escandalizarán y opondrán a su amorío.

Sólo los miércoles muestra, desde  una visión femenina, el derecho de la madre a vivir su vida sexual como quiera y su dificultad de liberarse del juicio de sus hijas. Ambas, resultado de la educación que ella misma les dio, evidencian, por contraste, la capacidad de evolucionar que pueden tener las mujeres: la madre ha encontrado a un hombre que no la somete, como hace el marido de su hija, sino que la estimula y acepta en su totalidad, porque Sólo los miércoles también sugiere, muestra la aceptación del cuerpo de mujer que ha pasado por una mastectomía capaz de ejercer su sexualidad con gozo y sin problemas.

Las interpretaciones de Luz María Jerez, Otto Sirgo, Pilar Ixquic Mata y Gabriela Platas van de acuerdo al tono de comedia y resultan eficaces para provocar la risa. La dirección de Rodrigo Mendoza los induce hacia allá y el trazo escénico que propone es fluido, aunque la falta de rigor en el realismo dificulta un tanto la verosimilitud de las situaciones y la simultaneidad que plantea la autora: abrir ventanas invisibles, hacer ejercicio en camisón en la azotea, fingir una boda o no crear el caos de casa para apoyar el clímax (por qué guardar en bolsas en vez de dejar todo a vistas).

La escenografía e iluminación de Mónica Kubli resuelve los planos donde sucede la comedia poniendo un nivel más elevando y profundo para el cuarto de azotea y en primer plano una sala de mal gusto. La obra sucede en tiempo real y los oscuros solamente suceden al principio y al final.

Sólo los miércoles  no cae en el cajón de la frivolidad sino que, dentro del tono ligero que maneja el género de la comedia, con buenos chistes y sin intención de intelectualizar, hace una crítica social y genera en el espectador una nueva perspectiva respecto a las expectativas del ser mujer y la posibilidad de vislumbrar otro tipo de hombres más constructivos en una relación amatoria.