La esperanza en la calle

La reina del Cine Roma, de Alejandro Reyes.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Uno de los restaurantes más famosos de París es el Lipp La Brasserie, ubicado en el barrio de Saint Germain de Prés. En ese lugar desde hace más de un siglo se han reunido escritores, filósofos, psicoanalistas, músicos y actores.

Para 1935 los propietarios crearon un premio literario con el nombre del lugar, que es estimado como uno de los más prestigiados. Hace un par de años se abrió una sucursal de ese establecimiento en la Ciudad de México, y desde 2011 otorga un galardón similar. La convocatoria se hace a las editoriales, quiénes presentan a autores menores de 40 años que no hayan recibido ningún galardón y sus obras estén por publicarse.

En 2012 se entregó el premio a Alejandro Reyes, escritor, periodista, traductor, activista, estudioso y viajero. Ha escrito en portugués el libro de cuentos Vidas de rua (Vidas callejeras), así como el ensayo Vozes dos poroes (Voces de los sótanos) sobre la literatura marginal brasileña, y en español Cuentos mexicanos. Durante varios años vivió en Brasil y trabajó con los niños de la calle. Las experiencias tenidas le dieron el tema para la novela distinguida: La reina del Cine Roma (Mondadori. Col. Literatura; México, 2013. 324 p.).

La historia cuanta cómo María Aparecida y Betinho llegan a vivir a las calles de Salvador de Bahía. Luego trata de su encuentro, relaciones con otros niños y modos de existencia. Después del cambio de albergue a una iglesia abandonada e inicio de otros vínculos que los llevarán a la prostitución y degradación; así como al establecimiento de lazos con sus semejantes para resistir los severos e inverosímiles sucesos que ocurrirán.

Alejandro Reyes en esta novela no sólo hace una narración detallada de las maneras en que existen los niños de la calle, sino que resalta la esperanza y solidaridad como artilugios de la subsistencia. Los pequeños se encuentran desamparados por su edad y falta de familia. Ante esto personas y grupos abusan de ellos sometiéndoles y vejando. La indignación los lleva a la camaradería para ayudarse, así como a un entendimiento entre sí. El resultado es la formación de un grupo unido por afectos, que les da un sentido y confianza para alcanzar lo que pretenden. De esta manera la simpatía mutua será uno de los caminos para dejar de ser objetos y volverse sujetos que enfrentan y anhelan.

Alejandro Reyes ha escrito una de las mejores novelas recientes al recuperar de manera directa, sin ningún tipo de adorno lingüístico ni trama distractora, la realidad de esos niños ignorados que pululan en las calles latinoamericanas. Novela dura en cuanto al tema, pero cautivante por resaltar la esperanza como forma de transformación.