Acuerdan INAH y Guerrero rescate para el sitio Piedra Labrada

MÉXICO, D.F. (apro).- Después de dar a conocer el hallazgo de una efigie de un jugador de pelota de más de mil años de antigüedad en Piedra Labrada, Guerrero, el titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el gobernador de Guerrero firmaron un documento comprometiéndose a la creación de un museo de sitio en esa localidad.

En el documento, firmado el viernes pasado por Sergio Raúl Arroyo, director del INAH, y Ángel Aguirre, mandatario guerrerense, se comprometieron a llevar una  investigación y conservación de piezas de manera conjunta, pues el objetivo es detonar un proyecto de largo aliento que iniciará su primera temporada este año, y en el que participarán 12 arqueólogos del instituto en los trabajos.

El pueblo de Piedra Labrada tomó relevancia a principios del mes pasado al darse a conocer el hallazgo del jugador de pelota milenario, encontrado por los pobladores. Se trata de una estela labrada en granito que se encontró en dos partes –el cuerpo y, aparte, la cabeza–; sus dimensiones son de 1.65 metros de largo por 50 centímetros de ancho. Por su cercanía a Oaxaca se cree que tiene procedencia premixteca.

En la periferia de la zona hay cinco juegos de pelota, pirámides de hasta 20 metros de altura y estelas con escritura.

El sitio es un verdadero tesoro inexplorado, según se puede ver en las imágenes enviadas por el mismo INAH, que asienta en su comunicado: “Por su localización dentro de la región de la Costa Chica, Piedra Labrada tiene un especial interés a nivel institucional, pues se trata de un área poco conocida arqueológicamente. La investigación de este centro ceremonial, junto con estudios de área, permitirá conocer la dinámica social de esta región.

“El sitio arqueológico de Piedra Labrada se caracteriza principalmente por la escultura en piedra que da nombre al sitio, de la cual se han ubicado 22 monolitos dispersos por toda el área. Además, es uno de los asentamientos prehispánicos más grandes del estado. Cuenta con una extensión de 200 hectáreas y tuvo una ocupación ininterrumpida entre los periodos Clásico y Posclásico (200 a 1519 d.C.), con apogeo entre los siglos VII y XI”, dice el comunicado oficial del instituto.

En esa población se conjuntaron diversos grupos culturales, como los tlapanecos, mixtecos y amuzgos, así como los desaparecidos ayacaxtlas y yopes. El estudio de la zona significará una aproximación al mosaico étnico y su desarrollo a lo largo de los siglos. De este modo, Piedra Labrada se perfila más como un centro pluriétnico que como el resultado de la influencia de otras culturas.