Arte: Carlos Amorales, “Germinal”

Una de las obras de Amorales en el Tamayo.
Foto: Tamayo

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Integrada con obras de coleccionistas mexicanos y galeristas nacionales y extranjeros, la exposición de Carlos Amorales (DF, 1970) que se presenta en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo de la Ciudad de México, provoca reflexiones que rebasan y opacan la propuesta creativa del artista.

Convertida en un producto que construye su valor a partir del éxito como mercancía, la obra de arte se mide actualmente con base en la demanda de los compradores y el prestigio de los vendedores. Dos características que reúne la firma de Carlos Amorales y que la curadora Magnolia de la Garza evidencia en la muestra denominada Germinal.

La exposición está conformada con obras de 2013 que se anuncian como cortesía de la galería mexicana Kurimanzutto, y con proyectos exhibidos en 2010 en la galería Annet Gelink de Amsterdam, y en 2010 y 2012 en las galerías Yvon Lambert de Nueva York y París, respectivamente. Germinal genera cuestionamientos sobre la misión institucional del Museo Tamayo. Inmerso en un régimen artístico en el que la experiencia artística es sinónimo de acontecimiento social y comercial, el recinto no logra justificar la pertinencia museístico-curatorial de la muestra, centrada en la obra realizada entre 2010 y 2013. Más que problematizar aspectos del desarrollo creativo de Amorales, reproduce el modelo de presentación comercial que caracteriza la promoción galerística.

Reconocido en el escenario global por el acertado equilibrio entre discurso conceptual y sensualidad visual, Carlos Amorales ha desarrollado una propuesta creativa basada en la deconstrucción y reinterpretación de imágenes provenientes de imaginarios colectivos con potente contenido simbólico y gráfico. Multidisciplinario en su creación y expansivo en la relación bidimensión-tridimensión, Amorales ha logrado vincular estéticas populares –como las figuras recortadas de pájaros que se utilizan en Alemania y Holanda para evitar que las aves choquen en los vidrios domésticos– con poéticas abstractas y conceptuales del gusto mainstream. Audaz, seductor e inofensivo en la superposición de narrativas crítico-políticas sobre imágenes desfiguradas hasta el signo, el artista genera representaciones de una sintética y atractiva belleza formal.

Al margen de las obras de soporte tecnológico realizadas en 2013, en la exposición destacan las instalaciones dibujísticas a muro del proyecto Terremoto Vertical de 2010 y la instalación colgante-sonora del proyecto Veremos cómo todo reverbera de 2012. Realizadas las primeras con reglas irregulares de acero que evocan las grietas producidas en los edificios por el terremoto de 1985 en la Ciudad de México, las intervenciones manifiestan un ordenamiento poético que forzadamente simboliza la organización ciudadana durante el desastre. Producida en 2010 durante una residencia en el Taller Calder, en Francia, la instalación reproduce las formas características de los móviles de Alexander Calder, sustituyendo los volúmenes colgantes con címbalos que pueden ser intervenidos por los espectadores.

Ante un sistema artístico dominado por el mercado, ¿cuál debe ser la misión de los museos gubernamentales?